Toma pan y moja

El Cuiner de Damasc

Cierra el restaurante sirio con los mejores 'shawarmas' de Barcelona

Salem, el propietario del restaurante El Cuiner de Damasc.

Salem, el propietario del restaurante El Cuiner de Damasc.

Pues El Cuiner de Damasc cierra… Viví en el Gòtic 5 años, el tiempo que tardaron los guiris en echarme. A pesar de las incomodidades de un barrio colonizado por la chancla y la sangría, tengo un recuerdo maravilloso de aquella etapa. Nunca olvidaré el Gòtic, y uno de los responsables de esta historia de amor, aunque él no lo sepa, fue Salem, el propietario de El Cuiner de Damasc, el tipo que me salvó incontables noches de nevera vacía con sus increíbles shawarmas, según los expertos, los mejores de Barcelona.

Salem siempre te recibía con explosiones de buen humor, te extraía alguna carcajada con sus chascarrillos mientras esperabas el maná, un shawarma tan suculento que tenía una legión de adeptos, caras que se repetían cada semana en la cola y veías con más asiduidad que a tus padres. Salem había creado una curiosa familia alrededor de su shawarma, de su legendario humus con chorrazo de aceite, de su carisma cósmico. Si de algo estoy seguro es que la gente del barrio amaba con toda su alma aquel vetusto e incómodo restaurante sirio

Shawarmas con extra de nostalgia

Algunos apuntan a la especulación inmobiliaria, otros hablan de jubilación. Sea cual sea la causa, me ha alegrado ver que el cierre de El Cuiner de Damasc no ha pasado desapercibido para los medios. Es la grandeza de su legado, un humilde restaurante de shawarmas en el intestino grueso del Gòtic llorado como si fuera un grande. Porque lo es. Lo fue. 

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Me gustaría que esta columna fuera mucho más que una simple despedida, no en balde El Cuiner de Damasc era mucho más que un simple restaurante. Solo puedo desearle la más dulce de las jubilaciones a Salem… Y que sepa que sus clientes, muchos de ellos vagando ahora mismo por el Gòtic en busca un shawarma que mitigue la nostalgia, ya le echan de menos.