Toma pan y moja

Stop Salt Bae

Es el restaurador favorito de futbolistas y ‘celebrities’. El carnicero turco ha popularizado un prohibitivo chuletón bañado en oro

Stop Salt Bae

Cada vez que me adentro en ese cementerio virtual que es Facebook, el algoritmo me bombardea con incontables vídeos de la NBA y de comida. Nada que objetar, señor Zuckerberg, pero como doy por hecho que está usted leyendo esta columna, le pediría, por favor, que su empresa deje de meterme una y otra vez vídeos de Salt Bae gaznate abajo.

Salt Bae, Nusret Gökçe en su DNI, es un carnicero y restaurador turco que viste como un villano de la ‘Jungla de cristal’: melena negra y coleta, gafitas de sol redondas, rictus pétreo y camiseta ajustada. Solo le falta una uzi. Es famosísimo gracias a unos vídeos virales que le muestran pasando la carne acuchillo acrobáticamente o salando chuletones con el brazo como Ruiz Mateos cuando lo de “¡Te pego leche!”. Y ya está. Pues las redes le quieren tanto que se ha convertido en el restaurador favorito de futbolistas y ‘celebrities’: todos quieren su vídeo con Salt Bae. Y Salt Bae, que tonto no es, les está desvalijando. 

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La sal de la vida

Al principio me hacía gracia, pero el gag está quemado, carbonizado. No obstante, aplaudo que Salt Bae atraque a mano armada a los ricachones. Comerte una de sus selectas piezas de carne te puede costar el sueldo de un mes. Además, el muy ladino, ha popularizado un prohibitivo chuletón bañado en oro, la pieza que todos los famosos piden y cuelgan en sus ‘stories’, un cacho carne que arruinaría al más común de los mileuristas. 

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Pienso que ojalá tuviéramos un Salt Bae ‘nostrat’. Vislumbro a un señor con un palillo en la boca y una camisa llena de lamparones, un tipo muy malhumorado, arrojando las ‘seques’ al plato de butifarra en ‘slow motion’, desde las alturas, con el mismo ‘flow’ con el que Nusret sala sus chuletas.