Toma pan y moja

Yo sé más que tú

Enteraditos los ha habido desde que el hombre es imbécil. Pero ahora tienen redes y dejan constancia de su grandeza en post en modo ‘drama queen’

Òscar Broc

Yo sé más que tú

Escribir sobre comida te enseña que siempre hay alguien que sabe o cree saber más que tú. Hasta ahí bien. Enteraditos los ha habido desde que el hombre es imbécil. El problema es que estos sabios de estar por casa ahora tienen redes y vive Dios que dejarán constancia de su grandeza interpelándote en un post en modo ‘drama queen’. Y si no contestas, si no le concedes sus cinco minutos de casito, insistirán como un herpes recurrente. El enteradito gastronómico te perseguirá en las redes. Querrá que te acuestes entre pucheros y remordimientos porque es él quien debería estar llevándose la gloria y no tú.

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Los periodistas gastronómicos que escriben recetas conocen mejor que nadie a esta chusma. A base de leer y leer comentarios rabiosos cuestionando ingredientes, nomenclaturas, lo que sea, el autor de recetas ha desarrollado un magnífico callo para lidiar con la turba de ofendidos sin terminar en 'Shutter Island'. Envidio su resistencia.

Turba de ofendidos

Y hay enteraditos de todo tipo. Están los soldados de la carne, los Proud Boys de los ‘comments’ gastronómicos. Les hablas de lasaña vegetal y les caen los pocos dientes que les quedan. Si recomiendas un restaurante, algún listillo te recordará que conoce uno más auténtico. Si hablas de 'brunch' o 'panettones', algún patriota enfurecido te tratará de pijo-foodie y te saldrá con los desayunos de cuchara y el roscón. No se te ocurra publicar un artículo de sushi o tendrás que soportar la regañina de la Agencia de Japonófilos Indignados porque no has puesto que ese alga se recoge en un pueblecito costero de Hokkaido de tres habitantes (ellos han estado ahí) o que el uramaki lo inventó en realidad la CIA…

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Ojalá también tuviéramos una vacuna contra estos bichos.