testimonio de una iniciativa solidaria

La historia de los 'guerreros' que repartieron comida durante el confinamiento

El documental 'Una gran familia' repasa el titánico trabajo que hizo Health Warriors repartiendo comida a sanitarios y personas vulnerables durante la primera ola de la pandemia

Ferran Imedio

Nacho Ballesta (derecha), rodando el documental ’Una gran familia’, sobre Health Warriors.

Nacho Ballesta (derecha), rodando el documental ’Una gran familia’, sobre Health Warriors.

El confinamiento total que llegó con la primera ola de coronavirus sacó lo mejor de mucha gente. De muchísima, en realidad. Porque fueron muchos los que se asociaron para entregar comida al personal sanitario que luchaba contra el virus y a gente con serios problemas para alimentarse. Una de las iniciativas más potentes fue la que protagonizó Health Warriors.

Ahora, un documental titulado 'Una gran familia' deja para el recuerdo la titánica tarea de este trabajo colaborativo. La cinta cuenta la historia de un grupo de personas que deciden que es el momento de ayudar a través de la comida bajo el nombre de Health Warriors. Todo empezó en Barcelona durante la situación de emergencia declarada por el impacto del covid-19 y con el propósito de dar de comer a quién más lo necesitaba.

Empezó dando soporte al personal sanitario de la ciudad durante los meses de mayor crudeza de la pandemia, periodo en el que Danone se incorporó al proyecto para contribuir a través de la donación de producto, y el movimiento ha ido evolucionando para ofrecer alimentos a familias en riesgo extremo de exclusión, monoparentales, migrantes, y a todas aquellas que se han visto impactadas por la crisis económica generada por el virus. Desde sus inicios, ya se han entregado hasta 50.000 raciones de comida.

Los miembros de la iniciativa Health Warriors, Francesc Terms y Nacho Ballesta, junto con el doctor Bonaventura Clotet y otros trabajadores sanitarios, restauradores de algunos de los más de 100 establecimientos que colaboraron, payeses, representantes de marcas de alimentación y taxistas, entre otros, cuentan su experiencia en esta cadena solidaria que llevó comida a los hospitales, a las residencias de ancianos y a familias con hijos que se habían quedado sin las becas comedor.
 

"Nos dimos cuenta de que todos los operadores sociales más institucionales y sus trámites son muy lentos, y la necesidad es la que es, la gente tiene que comer cada día", dice Ballesta. La logística era espectacular: "Creamos un modelo de organización circular solidaria en el que intervienen diferentes departamentos. Diferentes personas que eran el 'customer service', personas que contactaban a diario con diferentes hospitales y llevaban toda la gestión de los restaurantes, de los proveedores, de la logística, apoyados en los 35 taxistas, encargados de hacer llegar la comida a los sanitarios. Teníamos que ayudar a aquellas personas, enfermeras, celadores, médicos, cuya forma de vida y esfuerzo va dirigido a salvar vidas a diario, es excepcional".

Francesc Terns, fundador de Health Warriors, cuenta cómo surgió la iniciativa: "Al mirar las redes, veo que en Madrid habían empezado con restaurantes sanitarios, ya que había llegado antes el coronavirus. Entonces, vi esa misma necesidad en Barcelona. Y al comprobar que nadie lo estaba haciendo aquí, decidí hacerlo yo".

Más de 100 restaurantes

Más de 100 restaurantes pequeños, de barrio, que habían visto cómo su negocio quebraba, se pusieron a disposición de las personas que estaban peor que ellos; payeses y empresas entregaron alimentos frescos para poder cocinar, llegando a crear un seudoeconomato, taxistas que ayudaban a llevar las raciones de comida, y más de 40 marcas, desde multinacionales a locales, que dieron sus productos y asociaciones facilitaron recursos e hicieron llegar comida a quien más lo necesita. El doctor Clotet recuerda que, cuando apareció Health Warriors, "fue como un ángel protector que traía comida y que nos daba energía para seguir".

Health Warriors no acabó con la primera ola. Sigue en marcha y cada semana se están creando cajas con alimentos saludables supervisados por la Fundació Alícia para poder abastecer a familias en un riesgo extremo de exclusión. "Personas que hace tres meses, dos semanas o días, tenían un trabajo, vivían al día en nivel de ingresos, pero tenían una situación más o menos normal, y que ahora no saben dónde dirigirse porque no tienen ingresos, están en ERTE, en el paro, no reciben ayuda y están desorientadas. Las ayudas no llegan y tienen una necesidad, son familias que tienen niños y niñas a los que dar de comer y no saben de dónde recibir los alimentos", concluye Ballesta.   

El propósito de ayudar a un millón de niños vulnerables 

En este movimiento solidario y colaborativo participan entre 40 o 50 voluntarios. Por su parte, diferentes empresas locales del sector agroalimentario también han querido sumarse mediante donación de producto para llegar a más familias. Además, Cruz Roja, la Federación Española de Bancos de Alimentos (FESBAL) y Health Warriors y Danone han creado la iniciativa #UnaGranFamilia para ayudar a un millón de niños en situación de vulnerabilidad a través de la alimentación saludable. Para ello, se ha lanzado el portal Unagranfamilia.es, desde donde es posible colaborar.

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