TOMA PAN Y MOJA

Alguien voló sobre 'Masterchef Celebrity'

En su quinta edición, el programa se ha dejado contaminar por completo por la chaladura, el desquicie, la vergüenza ajena. El 'show' se ha comido definitivamente a la cocina

Òscar Broc

Alguien voló sobre 'Masterchef Celebrity'

Celia Villalobos disfrazada de Danny Zuko, entregándose a un baile descoyuntado y patoso. La Terremoto de Alcorcón Florentino Fernández gesticulando como simios beodos. Josie disfrazado de supervillana de 'Flash Gordon', asegurando que tiene a Lady Di todo el día en la cabeza. Podría ser una precuela de ‘Shutter Island’, pero cuando aparto la mirada del aquelarre, en la esquina superior izquierda de la celda acolchada pone algo que me hiela la sangre: Masterchef Celebrity 5.

En su quinta edición, 'Masterchef Celebrity' se ha dejado contaminar por completo por la chaladura, el desquicie, la vergüenza ajena. El show se ha comido definitivamente a la cocina, cuando para muchos lo sensato sería que simplemente la acompañara, la hiciera más amena para el televidente. Ahora, el factor gastronómico es el acompañamiento, la zanahoria hervida que te distrae lo justo del chuletón. En 'Masterchef Celebrity' los famosos tiene que justificar sus cachés y saber freír un huevo no parece estar ni entre los 300 primeros requisitos de la nómina. Así pues, a quién le importa lo que pasa en los fogones, cuando lo más complejo que ha cocinado el 80% del 'casting' en su casa es un bote de Yatekomo. Aquí hemos venido a jugar (y autohumillarnos).

Un experimento aterrador

La versión VIP de esta franquicia ya es un experimento aterrador. El celador se ha esfumado y ha dejado el manicomio abierto. Lo de pagar con nuestros impuestos un programa de cocina que no es de cocina ya lo hablamos otro día. Porque los famosos, famosos son. Nos da igual si cocinan, juegan a la brisca o bailan polkas; tan solo queremos cerciorarnos de que son igual de tramposos, chapuceros y patéticos que nosotros. Y en eso 'Masterchef Celebrity' no tiene rival.