TOMA PAN Y MOJA

Pincho de tortilla hidroalcohólica

Elemento exótico y omnipresente que tiene a los 'foodies' como chuchos persiguiéndose la cola. Gracias al gel hidroalcohólico, un simple cortado se convierte en un carajillo de especialidad cargadísimo

Òscar Broc

Pincho de tortilla hidroalcohólica

AFP

Cuando empieza la nueva temporada, nunca faltan los inevitables artículos gastronómicos sobre los alimentos destinados a triunfar en el futuro más inmediato. Generalmente aciertan uno de cada cinco, pero ahí están dando la turra año tras año. Doy por hecho que todos estos artículos premonitorios obviarán un elemento exótico y omnipresente ya en todos nuestros restaurantes, una salsa/emulsión/aliño que tiene a los foodies como chuchos persiguiéndose la cola: el gel hidroalcohólico.  

Me confieso adicto a este compuesto. El gel hidroalcohólico es lo primero que busco cada vez que entro en un bar o restaurante. Me unto las manos con su líquido semiviscoso y le cedo la batuta de la experiencia culinaria sin temor, consciente de que el maná antiséptico no es una modita, como el kale: el gel ha venido para quedarse. 

Maridajes de gel

Gracias al gel, un simple cortado se convierte en un carajillo de especialidad cargadísimo (y con posibles trazas radiactivas). No hay nada como llevarse esa aburrida hamburguesa a la boca y descubrir que sabe a quitaesmalte y Baileys. ¿Odias el cilantro? Un chorro de gel en las falangetas y el ceviche dejará de saber a jabón, ahora te parecerá besugo con Larios.   

Podría hablar de esos restaurantes cuyas botellas de gel parecen menos seguras que chapotear en el reactor 4 de Chernóbil, pero prefiero fabular con el excitante futuro de un producto que ha convertido la quinoa en pasto de 'boomers'. Sueño con bodegas y maridajes de gel hidroalcohólico en mis restaurantes favoritos. «¿Pichón con cebolla trufada, señor? Para este plato, permítame recomendarle un buen enjuague de manos con este Betafar cosecha del 2018: muy viscoso y con un suave aroma a pegamento industrial que realza el sabor del ave».