HECHO EN CASA

Recetas para la resistencia: lenguado a la mantequilla (en el microondas)

Platos sencillos, sabrosos y eficaces para hacer más llevadero el confinamiento

Pau Arenós

Lenguado con mantequilla, alcaparrones y limón: foto hecha en la cocina de casa.

Lenguado con mantequilla, alcaparrones y limón: foto hecha en la cocina de casa. / P. A.

QUÉ

Lenguado

Mantequilla

Aceite de oliva

Alcaparrones

[o alcaparras]

Limón

[o lima]

Sal

Pimienta

CÓMO

Para el lenguado: pedir en la pescadería que limpien el lenguado, pero que lo conserven entero, sin separar en filetes. Colocar en un plato y meterlo en el microondas. Estará hecho en un par de minutos, aunque depende del peso. Lo mejor es ir arrancando y parando el ‘micro’ hasta encontrar el punto deseado. Cuando la parte de la espina deje de estar rosada, ha llegado el momento de liberar a Willy. En una tabla y con un buen cuchillo, separar las espinas laterales y dejar un bonito cadáver. Salpimentar y reservar en caliente.

Para la salsa: en un sartén, mantequilla y aceite. Desleír a fuego bajo: ¡que no se queme! En el último momento, añadir los alcaparrones, o las alcaparras, y bañar en la grasa doble, animal-vegetal. En el caso de usar alcaparras, la cocción aún tiene que más corta o se desharán.

Emplatado: colocar el lenguado en un plato, napar con la mantequilla/aceite/alcaparrones y rallar la piel de un limón. El cítrico subirá a tu cerebro por la nariz y verás destellos amarillos.

POR QUÉ

El instrumento más importante para la receta es ¡el microondas!, ese electrodoméstico que para algunos es sinónimo de cocinar. No, amigos, meter un plato preparado en el micro y apretar un botón no es cocinar. Sin embargo, también podemos entender el aparato como un colaborador excelente para trabajar sin grasas. Esta propuesta las tiene, pero añadidas después. Quien quiera un plato saludable que salte el paso de la salsa y tras rallar el limón o la lima, que eche un chorrito de aceite de oliva en crudo. A diferencia de lo que pasa al usar la vaporera, la textura del pescado después de pasar por el microondas sigue firme.

Al lenguado le gusta la mantequilla, tal vez por sus carnes poco untuosas. La idea parte de un clásico ‘sole à la meunière’, en el que he suprimido la harina y añadido aceite para evitar el exceso mantequilloso. Sin harina no puede ser a la ‘meunière’, a la molinera. Qué poca fe en su producto tendría la molinera de no usarlo.

Hay acidez gracias al envinagrado y al limón, y también frescor. El limón es un sol concentrado. Tenerlo en la mano es sostener el verano que algún día llegará.