HECHO EN CASA

Recetas para la resistencia: lentejas con butifarra tuneada

Platos sencillos, sabrosos y eficaces para hacer más llevadero el confinamiento

Pau Arenós

Lentejas con butifarra tuneada: foto hecha en la cocina.

Lentejas con butifarra tuneada: foto hecha en la cocina. / P. A.

QUÉ

Lentejas hervidas

Cebolla

Brócoli

Coliflor

Butifarra

Semillas de comino

Granos de mostaza

[Otras especias que se aburren en la estantería también sirven: a tu gusto]

Aceite

Agua o caldo de verduras

Sal

Pimienta negra

CÓMO

Para la butifarra: este es un trabajo entretenido. Primero, consigue uno de esos tubos frescos elaborados en una carnicería donde respeten al cerdo y no lo humillen con aditivos. En un mortero (recupera el instrumento que un día abandonaste sin escrúpulos ni respeto en un rincón y que es una de las primeras herramientas de la Humanidad) o en un molinillo, tritura las semillas de comino y los granos de mostaza, o las especias alternativas. Saca la piel de la tira de butifarra, pártela en trozos de unos 12 centímetros, corta transversalmente sin que las dos partes se separen del todo y espolvorea con la mezcla de especias. Cierra, modela las butifarras y haz paquetitos con papel film (aprieta bien las puntas) intentando respetar la forma original. Cocínalos al vapor (vaporera de metal, de bambú, de silicona para microondas) y espera a que se enfríen para ‘pelarlos’.

Para el brócoli y la coliflor: desbroza las crucíferas, saca arbolitos verdes y blancos. Ya que tienes la vaporera en marcha, úsala y pasa esas copas por el ‘hammam’. Sal y pimienta recién molida, por supuesto.

Para el fondo: corta la cebolla, ¡cuidado con las yemas de los dedos! (a menos que el chef aficionado quiera borrar las huellas para escapar de la poli). Mientras, en una cazuela sofríe las butifarras tuneadas: dora bien. Retíralas y pasa la cebolla por esa grasa hasta que se vuelva transparente. Si es necesario, echa un poco de agua para que poche bien, pero no la ahogues. Cuando la cebolla esté hecha, añade el verde y el blanco, el brócoli y la coliflor. Es un paso rápido porque ya están cocinados. Cubre con agua, o con caldo de verduras si tienes.

Para las lentejas: cuando el líquido haga chup-chup, suma las lentejas a la juerga. Abre un bote o cómpralas ya hervidas en un puesto del mercado. Rectifica de sal si fuera necesario. Dale un par de vueltas al molinillo de pimienta. Cuando arranque otra vez el hervor, es el turno de las butifarras customizadas.

Emplatado: en plato hondo, la fiesta de la leguminosa, la crucífera y el puerco.

POR QUÉ

La gracia del plato son las butifarras retocadas. Puedes rellenarlas con lo que te dé la gana, siempre que sea de pequeño tamaño. Setas desmenuzadas, puerro cocinado, quesos blandos… Una carnicería casera recreativa. Carnicería en cuanto a género, no a que os matéis los unos a los otros.

El juego del blanco y el verde, esos bonsáis comestibles, también son atractivos, y saludables. La receta dará un resultado aceptable sin la participación del cerdo. Sí, más salud, sin duda, pero menos placer. ¿Colocamos las variables en la balanza?