toma pan y moja

'El típico bar'

Los camareros son notarios silenciosos del lado más patético del ser humano

Òscar Broc

Dos viñetas de ’El típico bar’, de Sergi Moreso.

Dos viñetas de ’El típico bar’, de Sergi Moreso.


Si los camareros hablasen… Tengo en mis manos el libro 'El típico bar', de Sergi Moreso (Lunwerg), una deliciosa colección de viñetas ambientadas, pues eso, en un bareto.  Su protagonista es un silencioso 'bartender' que observa los desatinos, extravagancias y memeces de la clientela con el temple que solo pueden proporcionarte muchos años de veteranía en las trincheras etílicas. 

Más allá de ser una lectura descacharrante (gran talento el de Moreso), 'El típico bar' es también un homenaje a la santísima paciencia que gastan la mayoría de camareros. Un recordatorio que todos deberíamos tener presente cada vez que nos toñamos en nuestra barra predilecta: no nos merecemos los 'bartenders' que tenemos

Los camareros son notarios silenciosos del lado más patético del ser humano. Arrogancia, preguntas estúpidas, despotismo, mala educación, no tienes que ser fácil procesar tanta toxicidad sin sacar una recortada de debajo del mostrador y liarse a perdigonazos.

Pero no hace falta ser un imbécil para castigar al camarero. Cuando utilizas tu bar favorito como un sustituto a la terapia, como es mi caso, la barra se convierte en tu diván, de ahí que muchos veamos al pobre camarero como el receptáculo de nuestras neurosis. 

Algunos de mis 'bartenders' favoritos piden a gritos la canonización: si aireasen las miserias que puedo llegar a contarles en plena melopea, no me quedaría otro remedio que someterme a una cirugía facial, subirme a un avión y empezar una nueva vida en Tegucigalpa. Bien mirado, creo que le voy a proponer a Sergi Moreso una secuela para 'El típico bar'. Se titularía 'El típico cliente borracho'. Tengo material escabroso para varias ediciones.