COMO EN CASA

Seventy, confort en la mesa y en el plato

Este restaurante en los bajos del hotel homónimo recién abierto propone platos de cocina tradicional en un ambiente cálido y agradable

Ferran Imedio

La luminosa sala del restaurante Seventy.

La luminosa sala del restaurante Seventy.

¿Cómo podría describirse una comida agradable en un restaurante? Hay muchísimas maneras de hacerlo, porque hay muchísimas maneras de disfrutar de un ágape placentero. Pero seguro que una de ellas tendría como ingredientes un espacio amplio, luminoso y confortable, y unos platos con buen producto, bien ejecutados y sin fuegos artificiales. Y todo ello, servido por unos camareros afables y cercanos. Confort en la mesa y en plato, en definitiva. Y eso es justamente lo que propone Seventy, el restaurante que se ha instalado en los bajos del hotel homónimo (Còrsega, 344), en la frontera entre el Eixample y Gràcia. Al frente de la cocina está Marc Mallasén.

Recetas reconocibles

El cocinero, que dirigió los fogones del Palace, apuesta por la simplicidad en cada plato, cosa poco habitual en tiempos de chefs con ínfulas que quieren dejar huella en cada creación. En este caso, mandan las recetas reconocibles, directas, sin complicaciones para nadie. Y sabrosas. Eso se traduce en muchos ejemplos: unas croquetas de marisco, pollo de 'pagès' y setas, una burrata que se acompaña de pesto de almendra y tomate 'concassé', unos cogollos a la brasa, un pescado del día a la plancha o a la brasa, un carpacho de ternera con salsa de mostaza antigua, un 'risotto' de 'ceps' con los granos de arroz bien al dente o unos sensacionales huevos revueltos con setas y papada ibérica.

Seventy

Còrsega, 344
Teléfono: 93.012.12.50
Precio medio (sin vino): 30 €.

Todo ello, en un espacio que rezuma una lujosa sobriedad, tanto en las mesas comunales junto a la cocina, en la sala frente al patio interior con olivos y naranjos o en la barra de The Cors Bar, donde tomar un aperitivo o una copa. Para llegar hasta allí, hay que cruzar el espectacular hall del hotel, con ventanales de siete metros de altura, escaleras de caracol transparentes, espacios donde ponerse a trabajar tranquilamente y profusión de madera. 

Llegarás a la mesa con la boca abierta, lo cual resulta muy útil a la hora de comer o a cenar. 

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