TOMA PAN Y MOJA

El gran 'desparramen'

Estamos creando una burbuja de fideos nipones que nos estallará en la cara

Òscar Broc

Un bol de ’ramen’.

Un bol de ’ramen’.

Se te cae una moneda al suelo, te agachas para recogerla y cuando te reincorporas, ha aparecido un restaurante de ‘ramen’. Pides el carajillo de cada día y el camarero te pregunta que si miso o soja: ahora tu cafetería favorita es un restaurante de ‘ramen’. Este año, la cena de empresa no se celebra, porque el asador chichinabo al que ibais se ha convertido en un restaurante de ‘ramen’...  

Lo que está pasando con el ‘ramen’ en Barcelona es un fenómeno paranormal. En cuestión de tres años, nos hemos hundido en este tazón de sopa y fideos como el ‘Titanic’ en aguas del Atlántico. El aura ‘cool’ que tenía el ‘sushi’ eones atrás se ha trasladado ahora a este plato tan apreciado por los japoneses y tan “postureo friendly” en la otra punta del mundo. 

En Barcelona nos sentimos especiales sorbiendo ‘ramen’ carísimo en sitios ‘cool’, rodeados de modernos con despojos de cerdo en la barba. Curiosamente, en Japón se trata de un plato barato y popular, nada que ver con el brebaje gravoso y en muchos casos infumable que se estila aquí. Cuando pruebas el ‘ramen’ en Japón, lo que te ponen en muchos establecimientos de Barcelona te sabe a agua de bañera con tropezones. El asunto es que los negocios de ‘ramen’ se han multiplicado en la ciudad como un bostezo en el camarote de los hermanos Marx. Estamos creando una burbuja de fideos nipones que nos estallará en la cara. 

Mientras eso no ocurre, Barcelona se va llenando de más y más restaurantes que están condenados a convertirse en un Sandwichez. Paremos esto o en plena enajenación por sobredosis de ‘miso’ y ‘ajitsuke’ tamago, acabaremos metiéndonos en un yacusi rebosante de ‘ramen’, como si fuéramos Jesús Gil en ‘Las Noches de Tal y Tal’, y nos fundiremos en la sopa como un cacho de cerdo más. Que vuelvan las lentejas, por Dios.