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MORITZ Y LA TAPA SOLIDARIA

Una receta contundente para ayudar al Casal dels Infants

La Fàbrica Moritz Barcelona participa en la iniciativa con sus energéticas Patatas Pfaffenhofen

Xavi Datzira

Las Patatas Pfaffenhofen de la Fàbrica Moritz Barcelona.

Las Patatas Pfaffenhofen de la Fàbrica Moritz Barcelona.

Con la llegada del frío ya no apetece tanto una ensaladilla rusa (por poner un ejemplo) sino que se agradecen recetas más contundentes, capaces de insuflar una buena dosis de energía. Y la Fàbrica Moritz Barcelona tiene la opción ideal para calentar todo el cuerpo: las Patatas Pfaffenhofen, elaboradas con patatas al horno, crema de leche, beicon, queso fundido y pimienta negra. Una propuesta especialmente ideada para la temporada de otoño-invierno y que, además, ha vuelto a ser la escogida para formar parte de la novena edición de la Tapa Solidaria, que estará en marcha hasta el próximo 8 de enero y que tiene como objetivo apoyar la labor del Casal dels Infants.

El funcionamiento de esta iniciativa solidaria –en la que participan 63 restaurantes catalanes, la mayoría de Barcelona– es sencilla: cada establecimiento ha elegido una tapa concreta de su carta y donará 0,50 euros a la entidad por cada unidad que venda. Como en las ediciones anteriores, los ingresos se destinarán al servicio Vincles del Casal dels Infants, un espacio materno-infantil de acompañamiento a madres con hijos menores de 3 años en situación de exclusión social. También se beneficiará el Casal Familiar de la asociación, que ofrece acompañamiento, asesoramiento y un espacio de apoyo mutuo a familias desfavorecidas con niños a cargo.

Fàbrica Moritz Backstage

Y en la misma línea de combatir las bajas temperaturas con todas las armas posibles, los dos últimos conciertos íntimos y cercanos del ciclo Fàbrica Moritz Backstage –que tienen lugar en la Sala 39, en el sótano– proponen sacudirse el frío con una buena dosis de ritmos tropicales.

Para mañana sábado, los ingredientes son la samba, la rumba, el reggae, el ska y el rock que Mr. Kilombo mezcla con precisión de coctelero. Su cabeza visible, Miki Ramírez (foto), compone letras ácidas y directas, con las que invita a la farra y el jaleo. Con cuatro discos, está a punto de sacar el quinto, del que ya ha adelantado canciones como 'Cabecita loca' y 'Por su camino'.

Y el sábado 30 de noviembre, el Colectivo Panamera insuflará aires latinoamericanos con su combinación de calypso, pasando por la rumba y el carnavalito, mezclado todo ello con el rock más auténtico. Música sin fronteras, ni edad, que transmite la alegría de vivir.

De esta manera se despide la primera edición del Fàbrica Moritz Backstage, que ha cumplido con creces su objetivo inicial: acercar los artistas y a su público en un contexto más cercano y relajado que en un concierto más habitual. Conciertos abiertos y marcados por la interacción, en los que puede suceder cualquier cosa.