Punta de cuchillo

¿'Con' o 'sin'?

Pau Arenós

He comprado unas tortas de aceite en un súper: crujientes, livianas, buen punto de azúcar y anís. Al lado, la versión supuestamente saludable: sin azúcar. Leo la etiqueta con espanto por el colocón de betún que propone: de los cuatro edulcorantes que sustituyen al azúcar, tres son derivados del petróleo. A mi entender son peores las sin, desbordadas de aditivos, que las primeras, con el refinado peligro blanco.

El problema de lo sin -con tipografías grandes de márketing rabioso- es que oculta la perversión del con, confinado a la letra para lupa de la etiqueta. Cuando un producto es sin, la carencia es compensada con un exceso de con disimulado. La palabra que hace tilín a los publicistas es gluten, o su ausencia. Ya todo es sin gluten: y está bien indicarlo con claridad para advertir a los celíacos. Aunque a menudo parece un chiste: hasta las latas de berberechos están mataselladas con sin.

Saber que algo no lleva azúcar es esencial para los diabéticos, saber que ha sido sustituido por maltitol, ciclamato, acesulfamo-k y sacarina, asunto de todos. Lo light murió atropellado por la locución bajo en, asaltada ahora por la preposición sin.