un coro diferente

Barcelona English Choir: aprende inglés dando la nota

Este domingo, el Barcelona English Choir celebra su décimo cumpleaños con un festival multitudinario. Ideal para conocer la academia de la que todos alumnos salen encantados

Ensayo del Barcelona English Choir en la Escola Cervantes.

Ensayo del Barcelona English Choir en la Escola Cervantes. / Álvaro Monge

Núria llega un poco tarde. Cruza con prisas las puertas de la Escola Cervantes (Sant Pere Més Baix, 31) y rebusca un sitio libre entre las decenas de sillas ocupadas. Se sienta lo más a la izquierda que puede -“es porque soy soprano”, cuenta, después del ensayo-. Una amiga le da una pequeña carpeta con partituras. “¿Por cuál vamos?”, le pregunta. “La de Adele”, responde mientras le señala la de ‘Send My Love (To Your New Lover)’.

Está en el ensayo del multitudinario concierto con el que este domingo, día 19, el Barcelona English Choir llenará el INEFC (avenida de l'Estadi, 12). Hoy, en la sala, hay unas 40 personas, aunque el día del concierto estarán todos los miembros del coro, “aproximadamente, 250 cantantes”, afirma Ed Aldcroft, fundador. “Será épico”, promete. Y no es para menos, ya que la ocasión lo requiere: el evento nace con el objetivo de celebrar que han llegado a la década echando voces por Barcelona.

'Food trucks', concierto y 'afterparty'

Este décimo aniversario “será como un festival”, promete Aldcroft. A partir de las 18.00 horas, alrededor del INEFC habrá ‘food trucks’, música en vivo y actividades para la familia. Luego, a las 20.30 horas, empezará el concierto dentro del recinto. Al finalizar el ‘show’ y hasta medianoche, un ‘afterparty’ con 'dj'.

El espectáculo, a pesar de las grandes proporciones de este fin de semana, “seguirá la dinámica de siempre”, asegura. Es decir, no te esperes un concierto solemne con tintes religiosos a lo ‘Los niños del coro’. Aquí interpretarán música que típicamente no pertenece al mundo de la coral, sino temazos atemporales como ‘The Chain’ de Fleetwood Mac, o ‘Wicked Game’ de Chris Isaak.

Lista de espera

Llenar un espacio tan grande como el INEFC es un gran reto, pero nada a lo que no se hayan enfrentado antes, comenta el fundador. Por ejemplo, ya habían logrado llenar tanto L’Auditori como la sala 1 de Razzmatazz (la principal). Y normal, el coro despierta pasiones: tienen tanto éxito que para apuntarse a sus filas hay lista de espera. “Eso sí, si eres hombre, la entrada es casi automática”, afirma Aldcroft, ya que, actualmente, tienen más necesidad de voces tenores y bajas masculinas que sopranos o contraltos femeninas.

Como indica el motivo de celebración del festival de este domingo, el Barcelona English Choir nació hace diez años cuando Aldcroft llegó de Inglaterra a Barcelona junto a su pareja. “Me di cuenta de que había mucha gente que quería practicar el inglés”, pero todas las opciones eran muy académicas. Se le ocurrió combinar esta necesidad con una de sus pasiones: cantar. “Así hay doble ventaja”, garantiza, “aprender inglés a través del entretenimiento”. Que se lo diga a Ana Botella.

261 miembros

"El primer año éramos 20”, recuerda el fundador. Ahora, el número exacto de miembros es 261 y, “lo mejor”, continúa, “es que es una mezcla de todo: más de la mitad de las personas se han apuntado para aprender inglés, mientras que el resto son nativos o de habla inglesa en su día a día”. Así que, por supuesto, en el Barcelona English Choir da igual cuál sea tu nivel de inglés, siempre darás la nota. Y esa es la gracia.

Más allá de esta faceta de academia de idiomas, el coro es un club social, y diez años dan para muchas historias. “Se crean muchos vínculos”, promete Aldcroft, y hasta amorosos. “Que yo sepa, hay una pareja que se ha formado aquí, en la coral. Y no solo eso, hay muchos grupos de amigos que se han ido creando alrededor de la música y de las actividades en común. Es algo muy habitual”, garantiza.

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Unos vínculos amistosos que van más allá de la ciudad: muchas personas que pasan por el coro están viviendo temporalmente en Barcelona, y acaban forjando relaciones profundas con gente local que, cuando vuelven a su ciudad de origen, se transforman en amistades a distancia. En efecto, es como tener un amigo del Erasmus: ideal para viajar por el mundo sin reservar hotel.