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Turismo pesquero: rutas para aprender a comprar pescado en Barcelona

Entre barcos y cajas de pescados, aquí van y vienen debates sostenibles que ni en Glasgow. ‘El Peix al Plat’ organiza ‘tours’ por la 'llotja de pescadors' con mirada de biólogo marino

Un grupo de turistas inspeccionan los pescados recién llegados al muelle, durante una visita guiada de  ’El Peix al Plat’.

Un grupo de turistas inspeccionan los pescados recién llegados al muelle, durante una visita guiada de ’El Peix al Plat’. / Ferran Nadeu

Se ven redes de pesca hasta donde alcanza la vista. Más gaviotas que en una pesadilla de Nemo. Empieza a oler a ajetreo marinero. “Están llegando los barcos”, te anuncian. Así que desenfundas el móvil a velocidad de 'influencer' y te preparas para ver aparecer por el muelle a algún Capitán Pescanova. Es el marinero de referencia de cualquier barcelonés urbanita. Hasta ahora.

Hoy campan por el Moll de Pescadors un puñado de turistas con la boca abierta. “La primera vez que paso por aquí”, promete una. Están a apenas dos minutos de paseo de la Barceloneta del “mojito, cerveza, beer”. Acorralados por yates inmensos, los barcos pesqueros se mantienen irreductibles a lo aldea gala de Astérix. No, no se ve ni un chubasquero amarillo chillón. Entre barcos escamados y cajas de pescados, aquí van y vienen debates sostenibles que ni en Glasgow. Turismo pesquero con mirada de biólogas marinas.

Les queda ya poco acento italiano. Anna Bozzano, 55 años. Arianna Bucci, 42. Han visto peces que pondrían las escamas de punta al 'Tiburón' de Spielberg. De hecho, Anna hizo su tesis sobre las especies de profundidad. Como ese pez luminoso de dientes interminables que sale en 'Buscando a Nemo'. “Sí, sí –se ríe-. Los que la gente define como monstruos, para mí son obras de arte”. Algunos viven en completa oscuridad, que se da a partir de los 1.000 metros, detalla. El Mediterráneo llega a los 5.000. Haz cuentas: “Hay 4.000 metros de bichos de los que la gente no tiene ni idea”. Arianna resopla al lado. “Se ha paseado más gente en el espacio que en el punto más profundo del océano”, apunta ella. “Aún quedan misterios”, asienten las dos. “Dicen que se ha investigado entre el 1% y el 3% del mar profundo”. 

Venta de pescados a domicilio

“Bienvenidos a la Cofradía de Pescadores”. Anna comienza el 'tour' entre las interminables redes de arrastre. Aún no te imaginas que en unos minutos acabarás mirando cara a cara a un pez rata. Es una de la visitas guiadas de El Peix al Plat. Además de tours por la 'llotja de pescadors', organizan charlas, talleres, hasta cursos de cocina, degustaciones y venta a domicilio de pescados que no se suelen ver en las pescaderías. ¿El objetivo? “Que haya más responsabilidad a la hora de comprar y consumir pescado”, responden de carrerilla. El último año prepandemia recibieron un millar de visitas.

La bióloga Anna Bozzano enseña un pez rata recién capturado a las visitantes del Moll de Pescadors.

/ Ferran Nadeu

“¿Recordáis los últimos pescados que habéis comido?”. Las 9 turistas –son todas mujeres- mencionan 7 especies locales. Anna despliega un cartel con 50. Solo son las más comunes del Mediterráneo catalán. “Tenemos 150”. Y empieza a enumerar las que venden a domicilio: “Pulpo blanco, la canana, que es una especie de calamar, la melva, que es un atún pequeñito…”. ¿Por qué no se conocen? “Porque tienen espinas –Anna se encoge de hombros-. Este es el freno número 1 de consumo de muchas especies”.

Ahora la bióloga se agacha sobre una de las redes. ¿Pero qué…? Están llenas de toallitas enredadas, de esas supuestamente biodegradables. “Pero no lo son”, reniega Anna. “No nos imaginamos lo que hay en el fondo del mar”, resopla. “Bicis, colchones, ruedas de camiones… Botas. Lo que se está encontrando últimamente son suelas de zapatos”. Te da un vuelco el corazón al pensar en las pateras de las noticias.

Hace tres años que Anna es la responsable del turismo pesquero de Barcelona. Antes trabajaba en el Instituto de Ciencias del Mar. Vino para un año. Se quedó 20. Hasta que cambió la investigación por la divulgación. “Tenía ganas de transmitir lo que había aprendido en el departamento de recursos marinos renovables”. Así nació El Peix al Plat.

El proyecto comenzó en 2013 en formato conferencias. “Para dar a conocer la manera de ser consumidor responsable de pescado”, recuerda Anna. “Ya –le decían-, tenemos especies diferentes, pero no sabemos dónde comprarlas ni cómo cocinarlas”. Y el proyecto se diversificó: venta de pescado a domicilio vía Whatsapp, cursos de cocina, visitas guiadas por el Moll de Pescadors…

Diversidad de especies

“Es una visión muy holística de la pesca -apunta Arianna-: cultura gastronómica, tradición marinera y sostenibilidad”. Ella se unió hace tres años. ¿Lo que más sorprende a los visitantes? “Ver la diversidad de especies que tenemos –responde Anna-. ‘Ah, ¿pero aquí hay gambas?’, me preguntan. Sí, es la misma de Palamós –se ríe ella-, solo que allí la cuidan mejor”.

Rafa, ¿descargas ahora?”. Anna vocea a un pequeño barco recién amarrado. Es uno de los dos únicos que quedan de pesca artesanal. Rafa asiente. “Hoy he salido tarde –se encoge de hombros-, a las 6.30”. Y va sacando cajas llenas de rape, peces rata… Las turistas empiezan de golpe a hacer fotos compulsivamente, como si acabara de salir del barco George Clooney. No, es un bogavante de por lo menos kilo y medio.

Rafa exhibe ante los móviles el bogavante recién pescado.

/ Ferran Nadeu

¿Cuál es la forma más sostenible de comer pescado? “Primero hay que diversificar el consumo”, responde Anna. Cambiar el chip. Empezar a preguntar en la pescadería “¿qué tenéis hoy fresco?, y no “quiero hacer una merluza al horno”. Comer especies diferentes. “Porque permite a los pescadores ir a diferentes sitios, no incidir siempre en la misma especie”. Un amigo suyo de Blanes, pescador artesanal, cuenta, se tuvo que marchar el otro día a Galicia. “Pesca merluza y salmonete y lleva dos semanas sin pescar nada". La merluza, señala, es la especie más sobreexplotada del Mediterráneo.

Planes de cogestión

“Lo que es importante –apunta Anna- es que el departamento de pesca de la Generalitat está implementando muchos sistemas para obtener especies de forma sostenible con una participación activa por parte de los pescadores y de los científicos". Ahora, detalla, hay 7 planes de cogestión en toda la costa catalana.

De camino a los barcos de cerco, te topas con Tolivio. Es uno de los pocos artesanos que aún cosen redes de pesca. “85 años”, dice con la boca grande, y sigue sin pensar en jubilarse. Las turistas acaban aplaudiéndole con más entusiasmo que el público de Ayuso en 'El Hormiguero'.

Tolivio enseña a las turistas cómo coser redes de pesca.

/ Ferran Nadeu

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“Es un mundo aparte y queda tan escondido”, resopla una turista al salir de la subasta tras dos horas de ruta. ¿Moraleja con escamas? “Si cuidamos el mar –resumen las biólogas-, nos cuidamos a nosotros. Poco menos del 50%­­­­­­­ del oxígeno que respiramos lo producen algas y posidonias”.  

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