Propuestas de temporada

Los mejores planes del otoño en Barcelona

¿Este curso fantaseas con hibernar como el Barça? Es época de que te saquemos las castañas del fuego. Al mal tiempo, buena agenda

Café, butaquita, chimenea y libro en la librería Byron.

Café, butaquita, chimenea y libro en la librería Byron.

Tenías las mismas ganas de que se acabase el verano como de participar en el juego del calamar: ninguna. Pero así es, toca apechugar porque ya ha llegado el otoño, y con él, los días de lluvia, las puestas de sol a las seis de la tarde, la bajada de temperaturas progresiva, las chaquetas y jerséis, los resfriados y todos esos momentos que hacen que te lamentes de que la especie humana no haga la hibernación. Pero es hora de cambiar de chip. El otoño es igual de divertido que el verano, y esta lista te lo demuestra. A partir de ahora, ni las estaciones de la pizza podrán competir contra el otoño.

Para los días de lluvia

Llegó el ‘cottagecore’

Es la palabra de moda, ‘cottagecore’. Y no, no la busques en la RAE, porque, aunque cada vez tenga más adeptos, esta tendencia es muy nueva. Consiste en idealizar el folklore, vivir en cabañitas de madera en medio de un bosque, leer frente a la chimenea, tomar chocolate caliente mientras llueve y un largo etcétera de elementos que remiten a lo mismo: estampas bucólicas rurales. En Barcelona es difícil dar rienda suelta al ‘cottagecore’, pero hay muchos locales donde recrear este cotizado ambiente.

Por ejemplo, en la chimenea más famosa de la ciudad: la de la librería Byron (Casanova, 32). Butaquita, calorcito y un libro. Te sentirás como el típico del escritor que se ha quedado sin ideas y se recluye en una cabaña de un bosque a inspirarse. También está la Granja Petitbo (Sant Joan, 82), con su saloncito en plan nórdico. O Ugot Bruncherie (Viladomat, 138), que su papel pintado y sus muebles de inspiración decimonónica harán de tomarse un té una experiencia al nivel de ‘Bridgerton’.


Plan cervecero

Celebra el Oktoberfest

La Textil, 1.100 m2 de cerveza artesana.

/ Instagram

El Oktoberfest, la estrella del otoño, una festividad importada que celebramos religiosamente, casi como si fueran las navidades. Normal: cerveza, cerveza y más cerveza, ¿quién se podría resistir? Por desgracia, el Oktoberfest Barcelona se aplaza a 2022 por la pandemia. Pero que no cunda el pánico, si algo hay en nuestra ciudad es cerveza. Y no, no solo en los macrobotellones, sino que prácticamente puedes encontrar un bar en cada esquina.

Para los amantes de las cervezas artesanales, La Textil (Casp, 33B), un local de 1100 m2 con apenas unos meses de vida que también tiene su propia fábrica de cerveza. Más recomendaciones: La Bona Pinta (Diputació, 433), un pequeño bar con un catálogo gigante especializado en cervezas de todo el mundo, desde artesanas alemanas hasta ‘greatest hits’ japoneses, o Maestró (Rambla de Catalunya, 79), un clásico de la cerveza artesana barcelonesa, o, a tiro de metro, el Quatre Pedres (Lleó, 33, Badalona), que se describe como una cervecería-museo dedicada al culto de esta bebida.

Por último, una recomendación más, que no es el Oktoberfest, pero que te deja igual de piripi: Pinta Libre, la aplicación bautizada como el “Netflix de las cervezas” que por 4,99 euros al mes te permite tomarte una cerveza gratis al día en decenas de bares. Viva octubre.


Fiebre por los hongos

Cazadores de setas

Para los que no tienen ánimo de salir a 'cazar' setas, las paradas de la Boqueria.

/ Instagram

Es automático: llega el otoño y todos los catalanes se convierten en cazadores de setas. Está claro que si ‘Cazafantasmas’ se hubiera grabado en Barcelona, más que Equipos de Protones para los espíritus, llevarían una navaja y una cesta de mimbre para los robellones. Es lo típico de esta época: se acaba el verano y todos, en marabunta, de excursión ‘boletaire’ a Collserola, Montserrat y el Montseny (la trinidad barcelonesa de las setas). Y si eres más urbanita, el equivalente otoñal a los pesebres de Santa Llúcia: ir a ver las paraditas de setas de la Boqueria (La Rambla, 91).


Helado todo el año

A toda castaña

Helado de castaña de DelaCrem.

/ Instagram

La primera lluvia de otoño es el inicio de una cuenta atrás. En cuestión de semanas, aparecerán en masa por las calles de Barcelona los castañeros. esos superhéroes otoñales que te sacan las castañas del fuego cuando tienes un antojo de media tarde. Pero no son los únicos que trabajan el fruto seco más icónico del otoño catalán. Aprovechando que todavía no hace una rasca inaguantable, en DaGallo (Mallorca, 277), heladería siciliana, puedes tomar un ‘gellato’ de castañas. Y lo mismo en la heladería DelaCrem (Enric Granados, 15, y Sant Joan, 59), que prometen que a finales de mes lo añadirán a su carta. ¿Quién dijo que el helado era para el verano?


Recomendaciones dulces

Fans del chocolate

La bellota de chocolate de la pastelería Hofmann.

/ Instagram

El mundo se divide entre a los que les gusta el chocolate y a los que les fascina. Si eres de esos últimos, o te mudas con otros adictos al pueblo del filme ‘Chocolat’, o te apuntas estas recomendaciones.

Lo primero, los típicos locales cuyo dominio del arte del chocolate es envidiable y por las que todo fan, si no ha pasado, ya está tardando, como las pastelerias l’Atelier (Viladomat, 140), Escribà (La Rambla, 83) y la Takashi Ochiai (Comte d'Urgell, 110), o el clásico de los churros con chocolate, Petritxol Xocoa (Petritxol, 11). Otra destacable es la Hofmann (Flassaders, 44) y su producto más instagrameable: las bellotas de chocolate, unas monísimas tartas de chocolate en forma de bellota (obviamente) que no te podrás comer sin publicar una decena de ‘stories’.

Y si tu obsesión por el chocolate es tal que ni Willy Wonka podría satisfacerte, prueba la chocoterapia de La Crème (Comandant Benitez, 35). Que no, no es un “chocolateros anónimos” para los adictos a este dulce, sino un tratamiento de higiene facial y masaje usando chocolate. Para saborearlo por todos tus poros.

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Dicen que si activas esta newsletter delante de un espejo a medianoche, se te aparece Pocholo y te lleva de fiesta. Ana Sánchez te descubre cada semana los planes más originales de Barcelona.

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Cambio de armario

Paraíso vintage

Se va el calor y llega el frío. La ropa fresquita se despide hasta el próximo año, y la calentita vuelve a colgar de perchas. Buenas noticias para los ‘fashionistas’: por fin podrás combinar más de dos capas. Y pues, aprovechando que toca el cambio de armario… ¿por qué no hacerlo literalmente? Pásate por tiendas de muebles de segunda mano.

Alrededor de Glòries se esconde el paraíso de las antigüedades. En Gran Vía, tienes Decorantic (820), Antiguitats Boada (763) y Llopis (753), en Padilla, Antigüedades Serrano (160), en Consell de Cent, Antigüedades Moyano (587) y en Aragó, Argar (530). Y a un tiro de piedra de ahí, el mercado de los Encants (Castillejos, 158). Fantasía vintage.

Colores otoñales

Excursiones de un día

Los bosques de la Fageda d'en Jordà, un paraíso otoñal.

/ El Periódico

Para acabar, otro ‘must’ del otoño: excursiones a bosques de hoja caduca, obligatorias para disfrutar los colores ocres y naranjas que tanto caracterizan esta estación… y, por supuesto, para sacar fotos ‘aesthetics’, esas imágenes de detalles bonitos cuya única utilidad es ponértelas de fondo de pantalla, que tanto lo petan en las ‘stories’ de los domingueros (y con razón).

El ‘day trip’ otoñal más famoso es a la Fageda d'en Jordà, en La Garrotxa, cuyas hojas naranjas han visto más ‘flashes’ que un niño en su primera comunión. Además, subiendo al Pirineo, hay más opciones y menos masificadas. Por ejemplo, entre los robledos del valle d'Àneu puedes tumbarte a fotografiar los paisajes del otoño y disfrutar de un silencio sepulcral que te hará sentir en plena clase de ‘mindfulness’.

Noticias relacionadas

Y si no tienes forma de salir de Barcelona, será que aquí no hay opciones. Por ejemplo, algunas zonas de Collserola y la carretera de las Aigües suelen teñirse de estos colores. También en los parques de alrededor de Montjuïc. O la recién abierta Clariana de Glòries, una zona ‘chill’ llena de hamacas y césped donde, aunque no verás mucho ocre, ya que la mayoría de sus árboles son pinos, vivirás una auténtica experiencia otoñal. ¿O acaso tumbarse a la bartola disfrutar de los últimos rayos calentitos del sol no es típico de esta estación?