'FITNESS' POSCOVID

11 deportes en Barcelona para sobrellevar una pandemia

Debe de ser el único lugar donde se siguen dando saltos de alegría. Es la última tendencia en mallas: 'jumping fitness' y otras actividades sudorosas con las que soportar los tiempos de covid

Ana Sánchez

Celia Sánchez (derecha) dirige una clase en Jumping Fitness Bcn. 

Celia Sánchez (derecha) dirige una clase en Jumping Fitness Bcn.  / álvaro monge

En cinco minutos estás más agotado que un satisfyer en confinamiento. Te entrarían ganas de pedirte una copa si te quedara aliento para hablar. Parece que te has colado en una discoteca precovid: hay luz tenue, destellos halógenos, suena música de chumba chumba y todo el mundo da más botes que Rato al conocer la sentencia de la Audiencia Nacional. Debe de ser el único lugar donde se siguen dando saltos de alegría en medio de una pandemia mundial. Sí, te ríes -te informarán ya tarde- si eres capaz de respirar. 

Lo llaman jumping fitnessbody jumptrampolín fitness. Se han convertido en las palabras mágicas para aniquilar kilos de cuarentena liberando endorfinas. Los gurús en mallas prometen que 10 minutos sobre una cama elástica equivalen a media hora de running. Da fe el señor Google en millones de entradas. “Hasta hay un estudio de la NASA”, asegura Celia.

Camas elásticas con manillar

No te fíes. Celia y Natalia Sánchez sonríen con la misma intensidad que te hacen sudar. Son hermanas, cuarenteañeras, las únicas a la redonda que no parecen un extra agonizante de 'Juego de tronos'. “No tenemos nada que ver con el deporte”, se presentan. Celia es enfermera; Natalia, comercial. Ni siquiera iban al gimnasio hasta hace un año. “Ahora tenemos que venir obligadas”, se ríen. Celia probó una clase de jumping fitness hace dos años en un cámping de Tarragona. Quiso repetir en Barcelona, pero no encontró dónde. Y convenció a su hermana para montar el primer centro oficial de la ciudad: Jumping Fitness Bcn (Rossend Nobas, 13).

Sesión de saltos en Jumping Fitness Bcn. 

Son camas elásticas individuales con manillar. A lo bici estática. De hecho, se expandieron por las casas en cuarentena al ritmo del papel higiénico. Ahora se multiplican vídeos por youtube de rutinas caseras para principiantes. En España ya hay más de 150 centros y 400 instructores oficiales de este invento checo, calcula David Rodríguez, distribuidor oficial de Jumping Fitness.  

Más que dar brincos, se pegan saltos hacia el suelo. Aquí no se baila, insisten. Se hacen coreografías de saltos, con sus pasos oficiales. Entrenamientos de alta intensidad, que es lo que se lleva ahora. Es decir, que te entran más taquicardias que a los concursantes de 'La isla de las tentaciones'.

Puedes quemar hasta 800 calorías por sesión”, promete Claudia Silvosa. Ella enseña a saltar de alegría en el BDIR Granados. Sí, el 'jumping' empieza a extenderse por los gimnasios. Es una de las novedades que más funcionan en tiempos poscovid, asiente Gerard Golet, el club mánager. La otra es el HIIT Bootcamp: sesiones de alta intensidad que no aguantaría ni el sargento de 'Oficial y caballero'.     

Deporte en burbujas

No es el único deporte con el que sobrellevar pandemias. ¿Que te subes por las paredes? En Onair te enseñan a hacerlo sin partirte la crisma. Es “la primera escuela de danza aérea de España”, se proclama en su web. ¿Estás hasta el culo? Para eso está el 'booty dance'. Kim Jordan enseña «danzas del culo», que dice ella, 'twerking' incluido. Hay un par de clubs donde aprender a rebotarte sonriendo de oreja a oreja. Kangoo Jumps, llaman a este deporte amortiguado. Te enfundas unas «botas de rebote» y te sientes un híbrido de Pocholo y Eva Nasarre. En Bungee up te enseñan a hacer el Superman aunque estés de capa caída. Se podría traducir como hacer 'puenting' para arriba. Entrenas volando, enganchado a elásticos que cuelgan del techo. Hasta se puede “practicar la alegría”: eso garantizan las SUCO sessions de Jamie Beron. Unen meditación, yoga, baile y música electrónica (vía Instagram Live). Y, sí, acabas más desinhibido que Fernando Simón en 'Planeta Calleja'.

Goles redondos durante un partido de bubble football en Valldaura Sport. / JORDI COTRINA

Ya han reabierto también los gimnasios paleolíticos: aquí se entrena con troncos y piedras como en los años mozos de Jordi Hurtado. Un alivio si la cosa degenera en apocalipsis zombi. Por si acaso, también se puede ir practicando tiro de hacha (Axe Throwing) e incluso manejar katanas (Samurai Experience) y sables láser a lo 'Star wars' (Ludosport). Aunque el súmmun del deporte con distanciamiento social sin duda es este: el 'bubble football'. Uno se siente más aislado que Urdangarin. Juegas dentro de una bola de plástico. 

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