CONDE DEL ASALTO

Heroína de Barcelona

La serie de Netflix 'Hache' ha rescatado la Barcelona sesentera. Siempre deben ser bienvenidos intentos más o menos heroicos de atrapar lo que desaparece

Miqui Otero

Cosmos, uno de los locales míticos de Barcelona en los que grabaron ’Hache’.

Cosmos, uno de los locales míticos de Barcelona en los que grabaron ’Hache’. / ROBERT RAMOS

¿Cómo se puede grabar el pasado en una ciudad tan empeñada en borrar todo para olvidarlo? En Barcelona, si estás en un concierto y te metes demasiado rato en el lavabo, es probable que cuando salgas veas a gente en colas pagando prendas de ropa porque ya habrán traspasado el local y montado un Mango. Es más, si estás en tu cafetería favorita y le han puesto la leche demasiado caliente a ese café que intentas sorber, puede que en cuanto levantes la vista aparezca un camarero con delantal y ponga tu nombre en tu taza, porque lo habrán convertido en un Starbucks. “Nuestro bar cerró, y en su lugar han puesto un Starbucks, y nos da tanta rabia, que parece nostalgia”, cantaban Astrud.

Por eso siempre me interesa cualquier ficción que intente atrapar barcelonas del pasado. Hace unos días la gente de ‘Serializados’ organizó fantásticamente un coloquio para hablar de cómo rescata la Barcelona sesentera de la heroína la serie de Netflix ‘Hache’. En la charla, explicaron cómo se las arreglaron la guionista (Verónica Fernández), pero también la figurinista y la encargada de localizar espacios y recrear ambientes. Cómo explicar una ciudad perdida a través de leyendas, vestidos y lugares. Algunos de estos los tuvieron que evocar muy libremente, como el Albatros donde sucede casi todo (inspirándose en los locales cabareteros de los años 30 y en los agujeros del jazz de los 60), pero también grabaron en otros, como el Cosmos, que desaparecerá en breve. 

Valor documental

De algún modo, dijo el moderador, Víctor Amela, la serie ya de entrada tiene ese extra de valor documental: ahí quedan atrapadas las chimeneas de Sant Adrià o ese último bar de Can Tunis para cuando a alguien se le ocurra que es mejor que desaparezcan. Lo frasearon de un modo delicioso: querían recrear una Barcelona real, aunque fuera inventando, y no ofrecer la ciudad que explicarían los turoperadores.

La serie explica la historia de Hache, una prostituta al servicio de Malpica, jefe de una red local que controla Barcelona como puerto clave donde se recibe y cocina heroína que llega de Asia para luego ir a América. ¿Quién hay por encima de toda esta excursión? Lucky Luciano, el megamafioso que había tenido que abandonar Estados Unidos después de reinar allí. Algunas de las historias de la serie son reales y otras tienen solo una base de verdad y el resto son ficcionadas.

La heroicidad de atrapar lo que desaparece 

Yo de eso sé lo mío. Un pariente lejano mío fue un gallego que emigró de la aldea con rumbo a EEUU y que trabajó en las atarazanas de Nueva York de los años 30. Sabemos que estaba allí entonces. Sabemos que volvió con reloj de oro. Sabemos que al volver tenía dinero como para montar un restaurante en una de las zonas más caras de A Coruña. Por último, lo más importante, y también lo más gracioso: volvió hablando gallego con acento italiano. Desde entonces, para nosotros, la gran prueba de que había currado al servicio del mayor capo de todo Estados unidos. Por lo que a mí respecta, es un milagro que no lo nombren en ‘Los Soprano’.

Su historia, y por eso la rescato aquí, merece ser explicada o no habrá existido jamás. Y lo mismo que con las familias, y los amigos, sucede con las ciudades y por eso siempre deben ser bienvenidos intentos más o menos heroicos de atrapar lo que desaparece o ha desaparecido o desaparecerá pronto.