11 fábricas de creación: Barcelona echa humo

De la revolución industrial a la artística. Las antiguas fábricas acogen ensayos de artes circenses, talleres de danza, realidad virtual...

Natàlia Queralt

Exterior de la fábrica de creación La Escocesa, en el Poblenou.

Exterior de la fábrica de creación La Escocesa, en el Poblenou. / MAITE CRUZ

¿Te resulta familiar el término fábricas de creación? No, no tiene nada que ver con clonaciones ni experimentos extraños. Aquí, el único riesgo que corren los artistas es que les explote la cabeza (de tanto pensar). Te explicamos qué se cuece en el proyecto 'Fábricas de Creación de Barcelona', impulsado por el Institut de Cultura del Ayuntamiento de la ciudad (ICUB), que, en su mayoría, reutiliza antiguos edificios en desuso para impulsar y experimentar con el arte y la cultura.

Propuestas con realidad virtual, ensayos de artes circenses y talleres de danza intergeneracional son solo algunos de las iniciativas que se llevan a cabo para potenciar el talento y la creatividad de los colectivos de artistas. 

MAITE CRUZ

1. La Escocesa

Pere IV, 345

En 1990, este antiguo complejo industrial que elaboraba productos químicos para la industria textil se convirtió en La Escocesa. Un centro de creación especializado en artes visuales y punto de encuentro para artistas de otros espacios desaparecidos del Poblenou. "La idea es reapropiarnos de la tecnología analógica", afirma Enric Puig, director del espacio.

Recuperamos técnicas artesanales, reutilizamos los materiales y nos interesamos por las tecnologías obsoletas". En sus instalaciones, algo deterioradas, trabajan más de 20 artistas. 
Una de las singularidades de esta fábrica de creación es que los artistas residentes pasan a formar parte de la asociación que gestiona el espacio. "Se crea una relación de empoderamiento muy interesante, ya que no se trata solo de un proyecto artístico individual sino que todos contribuyen a otra obra artística: La Escocesa", opina el director. 
 


2. Hangar

Emilia Coranty, 16

Nada hace sospechar que en el antiguo complejo industrial de Can Ricart, en un solar destartalado del Poblenou, haya un centro de producción e investigación de las artes visuales. "Somos un espacio híbrido que se interesa por el arte, la ciencia y, especialmente, las nuevas tecnologías", explica su director, Lluís Nacenta. "No tenemos sala de exposiciones: ponemos el énfasis en el proceso creativo". Hangar es una fundación privada sin ánimo de lucro y con una importante financiación pública, que selecciona todos los proyectos en convocatorias abiertas. Empezaron en 1996 como un centro de recursos para la producción artística, cuando aún había actividad fabril. "No somos un producto de la gentrificación, al contrario", reivindica. 

En sus instalaciones han habilitado habitaciones para hospedar a los creadores que forman parte de su programa de residencias, para acompañar y visibilizar las propuestas de los artistas. "Tenemos un fuerte componente internacional con vínculos con residencias en Berlín, Medellín y Teherán, entre otros". Otra posibilidad es disponer de un espacio en sus instalaciones como el colectivo BeAnotherLab, que utiliza la realidad virtual para realizar procesos de concienciación social. 


3. Tantarantana

Les flors, 22

Tantarantana parece una sala de teatro común, pero no lo es. En este centro de creación y exhibición teatral priorizan los colectivos de artistas por encima del producto final. Lo que vendría a ser una oportunidad de oro para las compañías noveles. "Debido a los efectos de la crisis del 2012 decidimos reinventarnos y pasamos de ser una sala de teatro común a convertirnos en una fábrica de creadores", afirma Ferran Murillo, director artístico del espacio. Este teatro privado con vocación pública subió el telón en 1992 en el barrio del Born y en 1996 se trasladó al Raval. 

"Nuestro programa estrella es 'El Cicló', en el que ofrecemos acompañamiento y espacio de ensayo y de exhibición durante tres años a cinco compañías", explica. Entre los últimos colectivos residentes destaca La Pulpe Teatro y su obra 'Negrata de merda'. Las dos salas de exhibición del teatro, una de menor aforo en el altillo y otra más holgada en la planta baja, permiten descubrir el talento de las compañías más jóvenes. 


ROBERT RAMOS

4. La Caldera 

Eugeni d'Ors, 12

En los antiguos cines Renoir de Les Corts, anterior sede de la fábrica Fiat, hace cuatro años que se trasladó un proyecto de creadores para creadores, como le gusta llamarlo a Oscar Dasí, director artístico de La Caldera. "En 1995 un grupo de creadores vinculados a la danza se juntaron para encontrar un espacio donde ensayar en Gràcia», explica. "Con el tiempo, empezaron a desarrollar actividades más allá de sus ensayos, organizaron programación cultural propia y, finalmente, se mudaron a Les Corts". 

En La Caldera, centro de creación donde se realizan actividades artísticas en torno al cuerpo y al movimiento, se cuecen coreografías, 'performances' y proyectos varios. "Mucha gente del barrio se pregunta qué hacemos aquí. Es sencillo: damos libertad total para la creación, pero con acompañamiento". La Caldera ofrece espacios, tiempo y recursos a aquellos creadores que quieran desarrollar sus proyectos, además de acompañamiento y visibilidad para que sepueda visualizar su trabajo en producciones concretas. 
 


ANCC

5. Sala Beckett

Pere IV, 228-232

La Sala Beckett, cantera de la dramaturgia catalana contemporánea y referente en el teatro de autor, se trasladó a la antigua sede de la cooperativa obrera Pau i Justícia, en Poblenou, en el 2016. "Con el cambio de sede pasamos a formar parte del programa Fábricas de Creación y decidimos estructurar nuestra programación en ciclos temáticos. Esta temporada la dedicaremos a la muerte", explica Toni Casares, director del centro. 

Aparte de la programación, en la Sala Beckett organizan tutorías de dramaturgia, clubs de autores, conferencias, debates y cursos de formación para todos aquellos interesados en las artes dramáticas. Además, cuentan con un programa de residencias que ofrece la oportunidad a autores y compañías profesionales de desarrollar su trabajo y exhibirlo en la sala. "Esta temporada hemos reprogramado hasta el 13 de octubre la obra 'Una gossa en un descampat', de Clàudia Cedó, que fue nuestra autora residente en la temporada 2017-18". 


ARNAU BACH

6. Graner

Jane Addams, 14-16

La danza y las artes vivas han inundado el espacio que antaño perteneció a la fábrica de bombillas Philips, en el barrio de La Marina, en el Port Vell. Aquí se siguen encendiendo bombillas, pero en las mentes de los creadores que forman Graner. Esta fábrica de creación especializada en la danza y los lenguajes del cuerpo ofrece la posibilidad de realizar estancias artísticas para desarrollar proyectos propios en sus instalaciones. Disponen de cuatro salas de ensayo, un área común y viviendas artísticas para los creadores, que se seleccionan en convocatorias abiertas.

En este espacio se organizan proyectos como la propuesta a largo plazo '#FF90': un laboratorio de artistas que reúne a creadores de una misma generación en diversas sesiones durante tres años para compartir conocimientos, experiencias y aprender. También disponen de talleres de danza intergeneracional y diversas actividades en torno al movimiento.


RICARD CUGAT

7. La Central del Circ

Moll de la vela, 2

El paraíso para los profesionales del circo se encuentra en Barcelona, más concretamente, en el parque del Fòrum. La Central del Circ es un espacio excepcional de 3.000 metros cuadrados destinado al entrenamiento y al ensayo de los acróbatas. Esta fábrica de creación destinada a las artes circenses nació en una carpa en el 2008 -en el 2011 se instalaron en la ubicación actual-, ante la necesidad reivindicada por la Associació de Professionals de Circ de Catalunya de tener un espacio en condiciones para la creación y el ensayo. 

Para los curiosos, vale la pena estar atento a su web, donde anuncian días puntuales de puertas abiertas para conocer los asombrosos proyectos que se cuecen en su interior. También ofrecen programas de residencias para que compañías de todo el mundo puedan ensayar e integrarse durante un semestre en su fascinante cosmos. 


JORDI COTRINA

8. Nau Ivanow

Hondures, 28-30

Lo que antaño fue la sede de la empresa Pinturas Ivanow en el barrio de la Sagrera hoy es un trampolín para jóvenes compañías teatrales. Hace dos décadas que nació el proyecto cultural Nau Ivanow como espacio para la creación y la difusión de la cultura. En el 2006 el Ayuntamiento compró el edificio y, ya como fábrica de creación, se especializaron en producciones teatrales. "Nosotros no entramos a valorar la parte artística, sino que nos ponemos al lado de los creadores", apunta David Marín, gestor cultural y director del espacio. En la Nau Ivanow ofrecen programas de residencias de dos años y convocan becas para que las compañías jóvenes dispongan de espacios donde ensayar.

La curiosidad de los vecinos para saber qué sucede dentro de la nave ha dado lugar al proyecto Escola de l’espectador. "Las personas interesadas reciben el texto de la obra en casa, pueden venir a los ensayos y, por supuesto, al estreno", explica. A día de hoy, tienen más de 50 vecinos inscritos.


MARTÍ FRADERA

9. Fabra i Coats

Sant Adrià, 29

En el emblemático edificio de la antigua fábrica Fabra i Coats se respira cultura y creatividad por cada uno de los ladrillos del edificio. La nave central, conocida como antigua fábrica 1, es a día de hoy un espacio multidisciplinar, donde tienen cabida todo tipo de manifestaciones artísticas. "Impulsamos tanto las artes visuales, plásticas, escenográficas así como el cine, la literatura y la música, entre otras, ya que cada vez más, las artes desdibujan los límites de estas etiquetas", afirma Joana Hurtado, directora del complejo. A través de su programa de residencias artísticas, ofrecen a los creadores la posibilidad de desarrollar sus proyectos en las históricas instalaciones.

Desde el pasado mes de mayo, la Fabra i Coats es también un centro de arte contemporáneo donde visitar exposiciones y performances varias. Los pasados días 20 y 21 tuvo lugar el festival BAM-cultura viva, donde participaron colectivos residentes.


ARICARD FADRIQUE

10. Ateneu Popular 9 Barris

Portlligat, 11-15

El circo como motor de la transformación social y herramienta educativa. Este es el concepto que mejor define la escuela de circo del Ateneu Popular 9Barris, uno de los mejores ejemplos de espacio de gestión comunitaria en la ciudad. Tras la ocupación vecinal de una planta asfáltica en 1977, los vecinos y las entidades del barrio empezaron a gestionar este centro sociocultural que, hoy en día, también forma parte del proyecto 'Fábricas de creación'. 

Encontrar a algún joven de Nou Barris que no haya aprendido a hacer malabares en una de las salas es prácticamente imposible. La solidaridad, la cooperación, el esfuerzo o la constancia son algunos de los valores que se promueven en los talleres de circo. Además, organizan y acogen festivales como La Titellada (hasta este domingo, día 29), talleres de artes escénicas y charlas que invitan a la reflexión.
 


11. Escenari Joan Brossa

Flassaders, 40

Hacer teatro más allá de la palabra. Este es el reto que persigue Escenari Joan Brossa, un centro de creación de artes escénicas que huye del realismo. "El teatro se parece demasiadas veces a la televisión", opina Marc Chornet, director artístico de este equipamiento. "Nosotros nos fijamos en las dramaturgias y en las puestas en escena con sensibilidad poética". 

Esta sala de teatro, que acuñó moneda entre los siglos XIX y XX, presta especial atención a la figura del poeta Joan Brossa y apuesta por la recuperación de la autoría catalana extraviada. En su programa de residencias, cuentan con Projecte Ingenu como compañía residente, que se encargará de desarrollar su propuesta Trilogia dels instants no succeïts en un periodo de tres años, acercándose al teatro performativo. Además de la dramaturgia, también impulsan artes parateatrales como la magia, el circo o el 'clown'.