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MUSEO IMAGINARIO

Recuerdos de la plaza del Raspall

Sílvia Berna, directora de la sala Barts y del festival de teatro independiente Festie, siente nostalgia de la Gràcia donde creció

Anna Pérez

Silvia Berna recuerda que «era muy divertido cuando celebraban bodas de tres días» en este rincón de Gràcia.

Silvia Berna recuerda que «era muy divertido cuando celebraban bodas de tres días» en este rincón de Gràcia. / Albert Bertran

Con los ojos llorosos y jugando con el papel del azucarillo del café, Silvia Berna explica su elección para nuestro museo imaginario: la plaza del Raspall. La directora de la sala Barts y responsable de la primera edición del Festie, festival de teatro independiente, no sabe ni por dónde empezar. "Yo soy de Gràcia. Me trae muchos recuerdos este barrio. Jugaba en la calle, en esta plaza, que era la plaza de los gitanos. Era muy divertido cuando montaban las bodas que duraban tres días; yo siempre las revolucionaba", cuenta. 

Berna ya no vive allí, hace tiempo que decidió marcharse. Volvería si no fuera porque ya no es lo que era. "Eran otros tiempos, había muy buen rollo en el barrio y nos conocíamos todos», explica con nostalgia. Al carnicero, a la peluquera y a su marido, a la gente del mercado... El colmado al que iba siempre a comprar ahora son pisos. "Lo he vuelto a vivir en Sant Antoni: hace dos años y medio me tuve que ir por la presión de los precios, y es una pena que los barrios estén perdiendo su ambiente", se lamenta.

Rabia por el negocio inmobiliario

Si hay algo que le da rabia a la directora del Festie son las inmobiliarias, el motivo por el que sus padres tuvieron que dejar el barrio. "Me molesta mucho la situación en la que vivimos en Barcelona, se están apoderando de los barrios clásicos en los que hemos vivido siempre con otros fines", declara indignada. E incluso con toda esa rabia, Berna no puede evitar la sonrisa al pensar en los momentos vividos en el barrio en el que creció junto a su familia y sus amigos.

Salimos a la calle, se enciende un cigarrillo y, mientras me muestra el portal de su antiguo piso y la joyería donde trabajaba, se siente por un momento como en casa. "No había vuelto desde que se fueron mis padres, me duele". Un lugar especial en Barcelona al que, sin embargo, le cuesta volver.