EL MUSEO IMAGINARIO

Vermut Pérez, la esencia de Barcelona

El bailarín es cliente habitual de este bar junto a su casa, donde disfruta del ambiente "cosmopolita" y su comida

Ferran Imedio

Josua Vivancos, en el interior de Vermut Pérez.

Josua Vivancos, en el interior de Vermut Pérez. / FERRAN SENDRA

Josua Vivancos llevaba poco tiempo saliendo con su pareja cuando descubrió Vermut Pérez. Ella siempre le decía que se iba para allá a tomar algo con unas amigas, que volvía en media hora. "Pero al final tardaba cuatro. Así que un día decidí ir a ver qué pasaba en aquel bar donde se tiraba tantas horas". Y vio que aquello rebosaba de buen rollo y buen ambiente. Y acabó convirtiéndose en uno más de los fieles parroquianos de este local de la calle de Francesc Pérez Cabrero, 4, junto a la plaza de Sant Gregori Taumaturg. "Voy cada semana", explica el bailarín, que forma parte de Los Vivancos.

El artista, que está en el Tívoli hasta el 10 de junio con el espectáculo 'Nacidos para bailar', viaja por medio mundo y cuando llega a Barcelona prefiere descansar en casa. Con la excepción que hace con Vermut Pérez. "Me gusta este bar pequeñito porque proyecta muy bien la esencia de Barcelona. No es un monumento conocido que se identifica con la ciudad pero concentra su espíritu".

ESENCIA DE BARCELONA

¿Y cómo se nota es 'barcelonidad' en este local? "Barcelona es una ciudad muy cosmopolita, de gente abierta, que viene de todos sitios, y este es un bar donde puedes hablar con cualquiera, con gente muy moderna, de las que llevan barbas 'hipster', pero que a la vez no son divos, sino gente normal que cuida su estética, que es presumida, como la ciudad". Se nota que a Josua Vivancos le enamora Barcelona. "Viajo muchisimo y cada vez que vuelvo me queda más claro que es una de las mejores ciudades del mundo. Está limpia y no es muy grande pero tampoco muy pequeña".

Volvamos a Vermut Pérez. "En esta zona no hay muchos sitios así". Es el contrapunto a un barrio "tranquilo" del que el bailarín es un vecino 'anónimo' más, pues si no lo reconocen por su trabajo le saludan desde el bar, donde se reúne con sus amigos. "Es un buen lugar para conocer gente y para comer unas tapas".

DESAYUNOS, VERMUTS, TAPAS, COPAS

"Cocinan muy bien. Puedes tapear, hacer el vermut, comer, cenar, tomar algo... Y la decoración es muy divertida y extravagante". Por eso Vivancos es un habitual del establecimiento, que acaba de cumplir tres años. "¡Ah, y Jorge [Aragón], el dueño es supermajo!". Tanto que se ha quedado más de una noche dentro después del cierre del local a seguir la fiesta. "Pero esas cosas ya no se pueden contar...".