ARQUITECTURA EFÍMERA

La cascada de la Ciutadella con cajas de cartón

Un centenar de voluntarios ayudan a Olivier Grossetête a construir un puente y la réplica del arco del conjunto monumental del parque

Dos niños ayudan a trasladar cajas de cartón en el Institut Verdaguer, donde se prepara el espectáculo de Olivier Grossetête para las fiestas de la Mercè. / JORDI COTRINA

Dos niños ayudan a trasladar cajas de cartón en el Institut Verdaguer, donde se prepara el espectáculo de Olivier Grossetête para las fiestas de la Mercè.
Los voluntarios montan las cajas de cartón para construir un puente y una réplica del conjunto monumental de la cascada de la Ciutadella.

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Mariposas de papel con multas escritas en sus alas, globos aerostáticos construidos con cartas en las que entidades bancarias niegan créditos y el retrato de un indigente realizado con billetes de todo el mundo. Estas son algunas de las obras reivindicativas de Olivier Grossetête, el artista francés más singular que participa en las fiestas de la Mercè.

Su escenario es el parque de la Ciutadella, donde el viernes, el sábado y el domingo piensa asombrar al público con sus construcciones efímeras elaboradas con cientos de cajas de cartón, que personaliza en cada ciudad a la que viaja. En los últimos 16 años, ha actuado en todos los contientes. La sorpresa que reserva para Barcelona es una réplica del arco triunfal del conjunto arquitectónico de la fuente de la cascada de la Ciutadella, alzada por el arquitecto Josep Fontseré a finales del siglo XIX y en cuyo diseño participó un joven Antoni Gaudí. Para construirlo se precisan 1.300 cajas de cartón de 1,3 Kilos de peso recortadas con destreza para clonar la silueta del arco. En total,1.690 kilos que tendrán que levantar entre 50 voluntarios que paseen por el parque.

"Es mi debut en Barcelona, una ciudad llena de joyas arquitectónicas. El lugar designado para alzar un edificio de grandes dimensiones es delante de la cascada. Opté por el arco triunfal para crear una interacción entre las piedras centenarias y las cajas de cartón", desvela Grossetête.

Frente al antiguo museo de zoología, el artista también levanta un puente con bloques de hojas de pasta adheridas unas a otras, pero de menor tamaño que el arco de la cascada. La obra más grande se sitúa delante del lago. No va a pasar inadvertida con una altura de 16 metros, otros 20 de largo y una profundidad de seis, más la 'troupe' que se necesita para mantenerla alzada y que no se desmorone.

La peculiaridad de la propuesta de Grossetête es que es totalmente participativa. Es más, no se puede llevar a cabo sin la implicación ciudadana. Un centenar de voluntarios, entre estudiantes y otras personas convocadas por las entidades cívicas del barrio, comenzaron el pasado lunes a asistir a los talleres impartidos mañanas y tardes por ayudantes del artista francés en las aulas del Institut Verdaguer, un edificio de estilo neoclásico francés, cercano a la entrada del zoo dentro del recinto del parque de la Ciutadella. Al entrar, las montañas de cajas de cartón crecen a un ritmo vertiginoso por la recepción, las escaleras, las clases y los pasillos, en cualquier espacio que puedan estar resguardadas de la lluvia.

COMO JUGAR AL LEGO

"Es como jugar al lego, pero con piezas gigantes que has de construir tú mismo", compara Lionel Puddu, hombre clave en el equipo de Grossetête porque es quién imparte los talleres y quién coordina a los grupos para construir y numerar un total de 1.700 cajas: 1.300 para la cascada y 400 para el puente que se verá en la entrada más cercana al paseo de Sant Joan. "Los voluntarios se están entregando. Yo enseño la técnica pero la construcción es suya", precisa Puddu, que no para de montar cajas. Solo hay que fijarse en las callosidades de sus manos. Un cuchillo, clavos, pedacitos de madera para hacer reglas, cajas con dos medidas diferentes ("sino sería un caos") y 27 kilómetros de cinta adhesiva es el 'set' necesario para participar en esta aventura colectiva.

"Todos los asistentes preguntan si el cartón es reciclado. Ya nos gustaría, pero es imposible que Grossetête haga cálculos certeros sin saber antes el peso y las medidas exactas de las cajas. Después sí, reciclaremos todo", asegura Edurne Ucero, coordinadora de los participantes en los talleres. "Lo más difícil ha sido organizar la llamada ciudadana. Teníamos que garantizar el lleno en los talleres, sino no salíamos adelante. Ha sido muy importante la participación de alumnos de secundaria del Instituto Verdaguer", reconoce la encargada de la logística.

Llorens Corbella y Júlia Rocabayera son dos de los estudiantes de arquitectura efímera en la Escola d'Art Superior de Disseny Deià, de Nou Barris, que ayudan a construir la réplica de la cascada. "Es impresionante, parece fácil, pero no. Esconde un gran proyecto de ingeniería y muchos cálculos", considera Corbella. "Valoro que se trabaja con un material sostenible y que los talleres están abiertos a todos los ciudadanos. Hasta mi hermana se ha apuntado", agrega Rocabayera, que no piensa perderse la convocatoria del domingo para destruir los dos edificios efímeros. "Que no sea perdurable tiene su magia", agrega.

Xavi Muñoz trabaja en el área de control de calidad de un laboratorio farmacéutico. Es de Terrassa, pero cuando se enteró de que venía Grossetête no quiso perdérselo. "Si ves sus vídeos, alucinas. Son maravillas". Ramon Vendrell, otro voluntario, se siente como en una fábrica en la que las piezas se construyen por separado. "Cuesta imaginarte la obra final", señala Vendrell.

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