Una ruta al punto

11 templos para carnívoros sibaritas en Barcelona

Se multiplican al mismo ritmo que los restaurantes veganos. En estos santuarios de la carne desearás que te den la brasa

Parrilla de Carnal Steak House.

Parrilla de Carnal Steak House.

En paralelo a la proliferación de restaurantes veganos, se ha tejido en Barcelona una red de locales que apuestan por la carne de calidad. La carne entendida como un premio, no como un hábito. Y en este terreno de juego, entran en juego asadores que apuestan por producto noble, eco y de proximidad. O carnicerías que solo venden la crema de la crema. A veces es mejor pagar un poco más y comer un poco menos de carne, y en los siguientes espacios podrás practicar esta filosofía saboreando cortes de otra galaxia. La carne es débil, dicen, pues en estos sitios va muy, pero que muy fuerte. Y nada de: “la quiero muy hecha”, no seamos aguafiestas.  

1. La ley del deseo 

Más madera

No hay fogones. Tampoco necesitan horno. En Carnal Steak House, se bastan con parrillas y madera de encina para sacarle jugo a un producto supremo que manejan como si fuera cristal de bohemia. En los entrantes fríos, la lengua de Angus ahumada y el jamón de rubia gallega son las drogas más potentes. El chef uruguayo Joaquín Ignacio Sánchez se encarga de seleccionar las variedades de carne (de todo el mundo, para todos los gustos). De su cámara de maduración (60 días mínimo) salen chuletones y entrecots de distintas razas. Variedad de cortes y carnes de todo el planeta (de Argentina a Japón). En la mesa aterriza un chuletón majestuoso de vacuno Hereford con 90 días de maduración, perfectamente braseado y con una cohorte de ángeles con trompetas sobrevolándolo. Enric Granados, 52. carnalsteakhouse.com 


2. La casa de la carne 

Arriba o abajo

Fue pionero, ahora ya es leyenda: ‘tartar roll’ de buey de Lomo Bajo.

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En la planta baja, Lomo Bajo, bocados casuales de etiqueta. Su 'tartar roll' de buey fue pionero y ahora ya es leyenda. Premio para la Suprem, una de las mejores hamburguesas de Barcelona. Y mención honorífica para sus pepitos de solomillo y chuletón. En la planta superior, Lomo Alto, la cosa se pone seria. Buey, vaca vieja y ternera en el escenario. Chuletas y centros de lomo con distintos grados de maduración que acaban en tu mesa servidos con todos los honores, al calor de unas lámparas térmicas que impiden que se enfríe la relación. Presumen de tener las mejores razas del planeta, cuentan con un despliegue de brasas espectacular y tratan el género con los mejores cuidados. Si no te lo crees, date un paseíllo por las salas de conservación y maduración de la carne: se te pegará la cara al cristal. Aragó, 283. lomoalto.barcelona


3. Lomo celestial 

La ley de Josper

En Pura Brasa sirven la carne con un horno-brasa Josper en miniatura.

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Estamos en territorio Josper, una firma que ha creado y popularizado un horno de carbón milagroso y nutre a incontables restaurantes con otros artilugios perfectos para dar la, ejem, brasa. Esta tecnología manda en una carta interminable en la que destacan, por supuesto, las carnes. En Pura Brasa nos indican que le demos al wagyu sin miramientos y nos dejamos llevar. Nos cae una hamburguesa de wagyu que se esfuma en dos minutos. Y terminamos con el rey de la corte, un lomo de wagyu imperial, con todos los jugos en su sitio, tierno como una nube, casi pornográfico y acompañado de una plancha Josper en miniatura por si hay que rematarlo en la mesa. El bicho no da tregua. Se disfruta con los ojos cerrados, es un caramelo. Llegamos rodando a casa: misión cumplida.  CC Arenas. Rambla de Catalunya, 13. Torres i Bages, 63. purabrasa.com


4. Sin tonterías 

Meat bar

El mejor ‘steak tartar’ de la ciudad, el de Bardeni.

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Seguramente, el mejor restaurante especializado en carne de Barcelona. En Bardeni hay que dejar la tontería en la entrada y prepararse para disfrutar de un despliegue carnívoro incomparable. Dani Lechuga es alérgico a las florituras y se centra exclusivamente en ofrecer al comensal una experiencia basada en la sublimación de la cocina más honesta y sencilla. Los expertos coinciden en señalar que el mejor steak tartar de la ciudad se fabrica en esta casa. Tampoco se queda atrás su bocadillo fetiche, el Denito, una variante del pepito con un solomillo supremo. Hay que probarlo para creerlo: deja boquiabierta a la parroquia y tiene una legión de seguidores. Nada falla en esta catedral. Y si tienen la costilla de Angus en dos cocciones en carta, haz lo que sea para que acabe en tu mesa. En Bardeni no se toman prisioneros, solo productazo. València, 454. www.bardeni.es 


5. Libre elección 

El peso de la carne

Patio-terraza del restaurante Solomillo.

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Si te pierdes en su carta, pide ayuda a los camareros. La fórmula de Solomillo es retadora, venden sus carnes al peso y lo dejan todo en tus manos. El cliente elige el peso, la raza (cuento hasta cinco), el gramaje, el punto y la forma de cocinarlo. Y el nombre del espacio no va de farol, el solomillo es el santo y seña, y cada raza te depara unos matices de sabor y potencia distintos. Las hay más suaves, para paladares cautos, y más maduradas, para carnívoros en busca de reses de mayor cilindrada. El 'steak tartar' juega en Primera División y las guarniciones (Km 0) y salsas están a la altura de las circunstancias. Por cierto, tiene un patio-terraza escondido en el Hotel Alexandra que vale su peso, nunca mejor dicho, en oro. Mallorca, 251. restaurantesolomillo.com 


6. Asador deluxe 

Alto standing

Platos marchando en Mr. Porter.


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Las cosas como son: Mr. Porter te dejará la Visa más seca que el desierto de Los Monegros. La clientela maneja pasta, y no hablo de comida italiana. Los jugadores del FC Barcelona se reunieron en sus dependencias para hacer piña, y no hablo de fruta. Lo cierto es que en esta 'steak house' se come de fábula. Está en los bajos del Hotel Sir Victor y presenta un interiorismo lujoso que acompaña la calidad de sus carnes. El filete chateaubriand con foie es un viaje de ida y vuelta al cielo: se derrite en tu lengua y hace que los ojos te giren como a la niña de 'El exorcista'. Y el despliegue carnívoro no da tregua: el rib-eye con hueso es otro hitazo y si te van las exquisiteces, tienen hasta el prohibitivo wagyu japonés A5. Por cierto, pide la focaccia de la casa para abrir el apetito: magistral. Rosselló, 265. mrportersteakhouse.com 


7. Humo ancestral  

La barbacoa

Para chuparse los dedos: las costillas de Fat Barbies.

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El fuego y el humo son los protagonistas en Fat Barbies, una idea del chef venezolano Juancho Martini. El aroma que impregna el local es la inmejorable carta de presentación de una cabaña consagrada al noble arte de la barbacoa en su manifestación más pura. La madera hace su trabajo en la parrilla y el ahumador (hecho a medida) deja su huella en piezas nobles de vacas que pastan en libertad en Los Pirineos. La paciencia y dedicación, las horas de cocción y humo dan como resultado unas costillas de ternera y cerdo sabrosas y suculentas. El brisket, sublime, también merece desfilar por tu mesa. Y el bocadillo de pastrami hará que vuelvas. Para colmo, hay kombucha de fabricación propia y cerveza artesana. Bingo. Muntaner, 189. Bailén, 83. lasfatbarbies.com 


8. Regreso al pasado 

Es lo que hay

El lomo de L’Entrecôte y su famosa salsa secreta.

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Nadando a contracorriente en una escena llena de cartas interminables y cambiantes, L’Entrecôte solo juega con tres elementos, nada más. Aquí no se elige. Te sientas y comes lo que te ponen. Pum. Una refrescante ensalada con nueces y vinagreta. Unas patatas fritas que bordean la perfección. Y una pieza de lomo bajo tierna, limpia y cortada en finas lonchas, que han perfeccionado desde tiempos inmemoriales. Mención especial para la legendaria salsa de la casa, cuya composición es más secreta que la de la Coca-Cola. La fórmula triunfa en Francia desde hace 60 años y, al parecer, los parámetros son los mismos en la sucursal de Pau Claris. La decoración retro —esos manteles amarillos— y los postres viejunos ponen la guinda. Pau Claris, 142. entrecote.fr/es 


9. Felicidad rebozada 

Eixample al punto

El plato estrella de El Filete Ruso, el que da nombre al local.

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No acostumbra a salir en las listas de mejores restaurantes de carne de Barcelona, pero siempre que he visitado El Filete Ruso he salido plenamente satisfecho. En su carta encontrarás ternera eco y biodinámica del Berguedà; el entrecot fileteado y el solomillo con mantequilla Café de París nunca decepcionan. Pero el ganador es el plato que da nombre al local: ternera eco picada, aliñada y rebozada con guarnición. Un bocado gozoso y diferente que se suma a una colección de hamburguesas clásicas nada despreciable. Enric Granados, 95. elfileteruso.com 


10. Carnicerías top 

Vaca para llevar.

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Carne de wagyu de Kobe de The Butcher Society.  

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Carnes selectas e imposibles. The Butcher Society (Bigai, 10 y Felip II, 162) es el sueño húmedo de los amantes del wagyu japonés. Esta carnicería con dos locales en Barcelona pertenece a la Kobe Beef Asociation y es distribuidora autorizada de auténtica carne de wagyu de Kobe. Despacha carne madurada de las mejores razas y tiene unos packs para hacerte hamburguesas en casa que te harán olvidar Glovo. Por otra parte, La Bouche Qui Rit (Calaf, 44), comandada por el carismático Moisés Vázquez Ventura, se ha convertido en poco tiempo en un referente para chefs y carnívoros sibaritas. Su género es excepcional, se nutre mayoritariamente de vacas y bueyes criados y alimentados en Almacelles, Lleida, en Mas Boví, y si tienes dudas, Moisés te demostrará que vive por y para la carne: pocos saben tanto como él.