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Sant Jordi 2026

Sant Jordi, por Regina Rodríguez Sirvent: Hoy, a las tres y cinco de la tarde, ocurrirá algo extraordinario

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Retrato de la escritora Regina Rodríguez Sirvent, que regresa con 'Crispetes de matinada' después de convertir su primera novela en uno de los libros más vendidos en catalán de los últimos años.

Retrato de la escritora Regina Rodríguez Sirvent, que regresa con 'Crispetes de matinada' después de convertir su primera novela en uno de los libros más vendidos en catalán de los últimos años. / Pau Gracià / EPC

Regina Rodríguez Sirvent

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El primer Sant Jordi que viví como escritora, cuando 'Les calces al sol' estaban a punto de explotar en su primer verano, decidí subir andando por las Ramblas a la sombra primaveral de los plataneros. Con la sonrisa única de alguien que nunca ha ganado unos Jocs Florals pero que ha logrado publicar una novela, busqué una canción digna del momento. Y cuando caminaba a la altura de la Boqueria recordando al siempre añorado Juanito, le di al Play en la canción 'Let the river run' porque dice aquello de, "deja que corra el río, deja que los soñadores levanten la nación". Así me sentía yo y así la canté: como la soñadora épica que soy, a punto de vivir el día que tantas veces había imaginado.

Hasta entonces, los Sants Jordis más intensos que había vivido, eran los del colegio. Repito, yo nunca he ganado ningún Joc Floral —ni siquiera había quedado finalista—, pero ese momento en que los amigos subían al balcón con vistas a la Cerdanya y recitaban su verdad con grandísimas filigranas gramaticales, me atrapaban de una forma que no podía contar. Yo sabía que, de alguna forma pertenecía a aquello. Que los Jocs Florals y yo, todavía no habíamos terminado.

Esta mañana habré subido las Ramblas cantando sobre cómo el agua fluye bajo la sombra de los plataneros. Las paradas empezarán a ordenarse, y aún con sorpresa, veré mis dos novelas, extendidas y calladas, esperando que alguien llene los vacíos de esta historia que me marcó para siempre, la historia de aquel Desastre donde yo sentí que por fin pertenecía.

Pero... Hoy, a las tres y cinco de la tarde, ocurrirá algo extraordinario. En un pequeño anfiteatro de piedra, una escuela entera se reunirá para celebrar los premios de los ganadores de los Jocs Florals. Un niño de cinco años se sentará expectante, completamente ajeno a la gran noticia. Su hambre por las historias, su curiosidad insaciable e inalcanzable que agota y fascina a partes iguales a toda su familia, hace días que se convirtió en poema de grandísimas filigranas gramaticales. Yo no lo he leído, ni siquiera sé de qué va, pero ese poema es el ganador de los primeros Jocs Florals de la vida de ese niño de cinco años. Y ese niño es mi hijo.

Doy gracias a todos los jurados que nunca me votaron por dejarme vivir un día como éste, por ganar unos Jocs Florals a través de sus palabras.

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