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Día del libro y la rosa 2026

El Sant Jordi numantino de las pequeñas editoriales: "Siempre acabas vendiendo más, pero el espíritu de la fiesta se ha pervertido"

Siete editores catalanes de sellos independientes explican cómo se vive entre bambalinas, lejos de los focos mediáticos y generalmente a años luz de las listas de los más vendidos, el Sant Jordi de la euforia comercial y las cifras de venta siempre al alza

Sant Jordi 2026 en Barcelona y Catalunya, en directo | Firmas de autores, paradas de libros y rosas y última hora de la Diada del 23 de abril

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Ambiente de la Diada de Sant Jordi el 23 de abril de 2025

Ambiente de la Diada de Sant Jordi el 23 de abril de 2025 / Jordi Otix

David Morán

David Morán

Barcelona
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En los últimos años, las cifras cantan, cada Sant Jordi ha sido un poco mejor que el anterior. Más grande, más fuerte y, sobre todo, con mayor número de libros vendidos. 1,87 millones de ejemplares en 2023, 1,98 en 2024 y cifra redonda de 2 millones en 2025. También la facturación se ha disparado, pasando de los 24 millones de euros de 2023 a los 26 de 2025. El libro, imbatible, se hace cada vez más fuerte y, orillando la inesperada polémica desatada por Eduardo Mendoza, tiene en Sant Jordi su día grande, enorme. Libreros y editores ya se frotan las manos ante otra jornada que se presenta nuevamente pletórica, con más paradas y metros de libros que nunca. "Estamos ‘on fire'", como resumió el responsable de Cultura del Ayuntamiento, Xavier Marcé, durante la presentación de los fastos de la Diada.

La alegría, sin embargo, va por barrios: no es lo mismo un gigante con distribuidora y almacén futurista o un gran grupo con cadena de librerías propia —ahí están Abacus Futur, Planeta y La Casa del Libro y, en menor medida, Anagrama-Feltrinelli y La Central— , que una pequeña editorial a la que no le queda más remedio que irrumpir en la jungla de Sant Jordi con el machete entre los dientes y grandes dosis de resignación y paciencia. 

Los grandes grupos están cogiendo cuotas de mercado de libro en catalán que antes no tenían y cada vez cuesta más, pero somos pequeños y espabilados, así que no desfalleceremos"

Antònia Carré-Pons

— Editora de Cal Carré

"Sientes que formas poca parte del juego. De repente aparecen los grandes, con sus libros mediáticos y sus cosas, y tú te quedas un poco estupefacto", ilustra Miquel Adam, editor de La Segona Perifèria y una de las voces consultadas por EL PERIÓDICO para entender cómo se vive Sant Jordi entre bambalinas, lejos de los focos mediáticos y generalmente a años luz de las listas de los más vendidos. ¿Conclusión? El día es una maravilla, la campaña no tanto. "En una ofensiva militar como esta no podemos luchar. Se trata de buscar otras salidas y volver a las trincheras. Llevábamos muchos años en que todo era más amable y ahora el contexto es más hostil", sentencia Eugènia Broggi, fundadora y editora de L’Altra. 

A falta de datos específicos, el último informe de Comercio Interior del Libro en España dibuja un panorama bastante clarificador en el que las editoriales muy grandes o grandes, las que facturan más de 45 millones al año, representan el 65% del mercado, mientras que medianas y pequeñas, todas por debajo de los 6 millones de euros, se reparten el 35% restante. Significativo es que, entre las 860 empresas listadas, 23 facturan más de 18 millones al año y 482 apenas llegan a los 300.000 euros. Un escenario desigual que, en mayor o menor medida, tiene su réplica en las calles de Catalunya durante el 23 de abril. 

En abril todo el mundo se vuelve loco y las librerías, en vez de pedirte 5 o 10 ejemplares, te piden 50. Es el efecto pila de libros. Eso implica que hemos de hacer un esfuerzo para reeditar libros que se colocarán durante ese mes pero que sabes que volverán todos.

Miquel Adam

— Editor de La Segona Perifèria

"Los grandes grupos están cogiendo cuotas de mercado de libro en catalán que antes no tenían y cada vez cuesta más, pero somos pequeños y espabilados, así que no desfalleceremos", constata Antònia Carré-Pons, alma de la editorial artesanal Cal Carré y ganadora del último Premi Òmnium Novel·la de l'any con ‘La gran família’. ¿Sus apuestas para la Diada? Casi nada: 'La meva Àntonia' de Willa Cather, 'Un nen prodigi', de Irene Nemirovsky, y 'La Cora', de George Sand. "Solo publicamos clásicos y están todos muertos, así que no podemos llevarlos a firmar. En realidad es un descanso, porque bastante no cuesta ya abrirnos paso", ironiza.  

De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Eugènia Broggi (L'Altra), Ignasi Moreta (Fragmenta), Miquel Adam (La Segona Perifèria), Ricard Planas (Males Herbes), Antònia Carrè-Pons (Cal Carré), Mariona Bosch (Edicions del Cràter) y Daniel Osca (Sajalín)

De izquierda a derecha y de arriba a abajo, Eugènia Broggi (L'Altra), Ignasi Moreta (Fragmenta), Miquel Adam (La Segona Perifèria), Ricard Planas (Males Herbes), Antònia Carrè-Pons (Cal Carré), Mariona Bosch (Edicions del Cràter) y Daniel Osca (Sajalín) / EPC

Sin salir de la edición artesanal, el vaso medio lleno. "Es una inyección de moral y energía que nos va muy bien. Yo el día de Sant Jordi me lo paso atendiendo gente en la parada de paseo de Gràcia, así que no querría hacer un discurso derrotista", matiza Ignasi Moreta, fundador, director literario y editor de Fragmenta. "Somos una editorial de ensayo que se dirige a un público de un determinado nivel cultural, es evidente y no lo escondemos, pero ese público existe", asegura. Como muestra, 'La roca i l’aire', ensayo artístico-religioso con el que Raül Garrigasait acaba de ganar el premio Crítica Serra d’Or de ensayo, o una edición de 'L’amor de la magdalena' comentada por David Caraben, Teresa Forcadas, Jordi Graupera y Anna Punsoda. En algo se han de notar los más de 74.000 títulos diferentes que se vendieron el año pasado durante la jornada.  

Ponga un Nobel en su vida

Sant Jordi, sostiene Miquel Adam, "está muy bien”, aunque "no deja de ser un día en el que se invita a la gente que no lee a comprar libros". "Supongo que va muy bien para quienes publican con afán recaudatorio y aprovechan que durante un día el libro es necesario, casi de compra obligada", sostiene el impulsor de La Segona Perifèria, a quien podrán encontrar el jueves en su parada de la calle Mallorca entre ejemplares de 'Amada', la monumental novela de la premio Nobel Toni Morrison recién publicada por primera vez en catalán, y balazos de la escuela Jim Thompson con 'La fugida'. Libros que, concede el editor, no encajan demasiado con las prisas y los codazos a pie de tenderete en el centro de Barcelona. "Muchas editoriales hacemos libros que necesitan que la gente se pare y pregunte. Eso en paseo de Gràcia es imposible", asegura. 

Lo que viene después de Sant Jordi es una devolución salvaje"

Ricard Mas

— Editor de Males Herbes

Otro Nobel, el húngaro Laszlo Krasznahorkai, debuta como tal en catalán en Sant Jordi gracias a Edicions del Cràter, sello creado en 2021 por Mariona Bosch y Oriol Ràfols. "Espero que se venda mucho, sí", reconoce Bosch, quien confía en el 'tirón' de 'Tango satànic', obra maestra del apocalipsis a cámara lenta y la risa sardónica, para coronar una jornada de placeres ligeros. "Está teniendo una venta muy buena desde octubre. Tuvo un pico cuando ganó el Nobel y otro cuando vino en febrero”, detalla la editora. Nada que ver, en cualquier caso, con la parte alta de ese ránking que, con contadas excepciones, monopolizan Planeta, Random House y, desde el año pasado, los sellos de Abacus Futur.

En 2025, sin ir más lejos, solo dos de los 40 libros más vendidos en ficción y no ficción en castellano y catalán fueron de editoriales independientes: 'La passió dels estranys', de Marina Garcés (Galaxia Gutenberg); y 'La península de las casas vacías', de David Uclés (Siruela). "A nivel de ventas no es tu guerra, porque sabes que no ganarás, pero Sant Jordi es un día tan especial que es imposible que te expulsen de este sentimiento", valora Bosch.

Ricard Planas, editor de Males Herbes, va un poco más allá y rechaza la dinámica del 'top ten' porque, asegura, sería como "prostituir un día en el que se debería hablar de literatura". "El libro se vuelve un producto y, hablando en plata, nosotros no hacemos productos", defiende. De fondo, un panorama marcado por “la concentración, la sobreproducción y las campañas cada vez más agresivas". "Las editoriales independientes hemos vivido unos años muy buenos y ahora parece que se está acabando", diagnostica. Para escapar de ese rodillo, la editorial barcelonesa llega a Sant Jordi con los deberes hechos y títulos como 'Series boja si no ho fessis', de Mara Faye Lethem, y 'Sumer és aquí', de Anna Pantinat, ya rodados. También con un arma secreta en forma de célebre cría telequinética con sed de venganza. "Stephen King nos flipa y ‘Carrie’ sobrevivirá a Sant Jordi", relativiza para presentar su último lanzamiento del curso, una nueva traducción de la primera novela del mago del terror cortesía de Miriam Cano.

Algunas de las 'novedades' con las que los sellos más pequeños buscan hacerse un hueco en Sant Jordi

Algunas de las 'novedades' con las que los sellos más pequeños buscan hacerse un hueco en Sant Jordi / EPC

Entonces ¿hay negocio?

Estrategias al margen, la pregunta del millón sigue siendo hasta qué punto los sellos pequeños se llevan un pellizco considerable del pastel de Sant Jordi. "Siempre acabas vendiendo más, pero el espíritu de la fiesta se ha pervertido un poco -reconoce Miquel Adam-. En abril todo el mundo se vuelve loco y las librerías, en vez de pedirte 5 o 10 ejemplares, te piden 50. Es el efecto pila de libros. Eso implica que hemos de hacer un esfuerzo para reeditar libros que se colocarán durante ese mes pero que sabes que volverán todos. Es una hiperinflación de la demanda que te ves obligado a cubrir".   

Es una inyección de moral y energía que nos va muy bien. Yo el día de Sant Jordi me lo paso atendiendo gente en la parada de paseo de Gràcia, así que no querría hacer un discurso derrotista"

Ignasi Moreta

— Editor de Fragmenta

Para Daniel Osca, editor de Sajalín, sacar a la calle ejemplares de Jörg Fauser, Chris Offutt y Gene Kerrigan, entre otros, sin duda marca la diferencia, pero no tanto como podría pensarse. "No es un día más, porque tenemos parada en el barrio, en Gràcia, y se vende, pero tampoco es exagerado: no salva el trimestre o el año, como quizá sí que pasa con otras", asegura. Una tesis parecida defiende Eugènia Broggi, quien antes de fundar L’Altra ya estuvo al frente de sellos de Grup 62 como Empúries, Labutxaca y El Aleph. "Es un día importante, pero nunca tanto como lo era para 62 cuando trabajaba ahí", aclara al tiempo que sugiere cierto cambio de dinámicas para la Diada. "El día es una maravilla, pero lo que se ha perdido es la campaña. El año pasado, por ejemplo, Sant Jordi fue bien, pero la campaña no. Y este parece que será aún peor, pese a 'Hamnet'", explica. 

La novela de Maggie O’Farrell, renacida gracias al cine, es uno de los reclamos de una editorial que apuesta por "no jugar" a Sant Jordi. O, lo que es lo mismo: intentar burlar el "sistema de avalancha de libros" con "cosas muy obvias" y que funcionan solas. "Yo soy una gran defensora de Sant Jordi: se vende mucho libro de fondo y nos lo pasamos bomba, pero a la hora de trabajar un autor y hacerlo crecer es muy difícil. Si publicamos un 18 de marzo, es muy difícil que tengamos alguna ventana de visibilidad: los libreros ya van saturados con todo lo que les llega", reflexiona.

La resaca, además, es de impresión. "Lo que viene después de Sant Jordi es una devolución salvaje", advierten desde Males Herbes. "Es un embudo gigante unido a un tubo muy pequeño: pasa ese día y se acabó. Te vuelve. Con esta estrategia de saturación, cada vez cuesta más alargar la vida de un libro", remata Broggi.

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