Sant Jordi 2026
Ali Smith, pregonera de Sant Jordi: "Las bibliotecas son el verdadero cerebro del mundo, por eso tenemos que protegerlas"
La escritora escocesa defiende en Barcelona el papel de las bibliotecas como espacios de conocimiento y refugio. "Nunca deberían estar en peligro", asegura
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Ali Smith, durante el pregón de Sant Jordi en el Saló de Cent / Jordi Otix

La libertad, decía Joan Margarit, es una librería, pero Ali Smith (Inverness, 1962) ha venido a doblar la apuesta con algo aún mejor: una biblioteca. O cientos de ellas. Infinidad de libros alineados, apilados y apretujados salvaguardando siglos de conocimiento y toneladas de información. "No sabía lo mucho que me gustaba la etimología hasta que descubrí estanterías repletas de libros sobre el tema en la antigua biblioteca de la universidad de Aberdeen", ilustró la británica, impecable en su papel de pregonera de Sant Jordi y entusiasta defensora del poder de la lectura como espacio de comunidad y refugio.
Para muestra, una anécdota: en 1991, cuando el edificio de la antiquísima biblioteca del King's College de la universidad de Aberdeen (Escocia) estaba a punto de transformarse en sala de actos, Smith se coló por la noche con una amiga y empezó a deslizar entre los libros carteles en los que podía leerse "por favor, no nos hagáis salir de aquí". "No lo conseguimos, claro, pero creo que explica bastante bien la pasión por los libros y la atracción hacia los edificios que los albergan", explicó la autora de la muy pertinente colección de relatos 'Biblioteca pública' (Nórdica en castellano; Raig Verd en catalán).
No he visto otra ciudad que haga algo así: gente que celebra los libros y entiendo que son el vínculo orgánico con la vida. Ojalá Sant Jordi fuese contagioso"
Tampoco fue aquella, reconoce, su primera incursión de tapadillo en bibliotecas y centros culturales: años antes, siendo poco más que una cría, ya había puesto a prueba sus habilidades para la ocultación y el birlibirloque en los tornos y controles de seguridad de su Inverness natal. "Mi madre me decía que, después de todas las multas que les habían puesto a mis hermanos por retrasarse con las devoluciones, no podía permitirse un carnet para mí, así que la biblioteca empezó siendo una cosa prohibida. Hacía todo lo posible para colarme y no podía creer lo que veía: estanterías y más estanterías llenas de libros", evocó poco antes de pasar por el Saló de Cent para charlar con Dolors Udina, su traductora al catalán, y celebrar la centralidad social de sus amadas bibliotecas.

Ali Smith ha protagonizado este miércoles el pregón de Sant Jordi / Jordi Otix
Bibliotecarios en lucha
"Barcelona es una ciudad rica en bibliotecas, pero en Inglaterra la situación es desesperante porque no hay financiación. Tenemos que luchar. Es la clave", arengó tras explicar que estaba al tanto de las protestas y movilizaciones que trabajadores de las bibliotecas de la capital catalana están realizando estos días coincidiendo con Sant Jordi. "Las bibliotecas, espacios que contienen libros, información y conocimiento acumulado, son el verdadero cerebro del mundo. Por eso tenemos que protegerlas y abrazarlas como parte de nuestra humanidad", reivindicó. Precisamente por eso, lamentó, "quienes bombardean países siempre se empeñan en destruir todas las bibliotecas que pueden".
En su pregón, citas a Irene Sola, Javier Marías, George Orwell, Muriel Spark y Simone de Beauvoir y mención especial para las presiones y ataques que, de la censura a los intentos de control, sufren bibliotecas y bibliotecarios en todo el mundo. "Son espacios de conocimiento que nunca deberían estar en peligro", insistió. Sobre la fiesta del 23 de abril, solo buenas palabras. "No he visto otra ciudad que haga algo así: gente que celebra los libros y entiendo que son el vínculo orgánico con la vida. Ojalá Sant Jordi fuese contagioso", dijo.
Una pantalla es plana, como a veces se presenta el mundo ahora, pero las bibliotecas son todo lo contrario: presentan todas las dimensiones"
Embarcada durante años en cartografiar las miserias de Brexit, el auge del populismo o, como en la reciente ‘Gliff’, los peligros del autoritarismo, Smith concibe la lectura, también la escritura, como una experiencia comunitaria y coral. "Un libro es comunitario, aunque lo leas solo. Es una herramienta mágica para abrirse a otros y que otros se abran a nosotros", aseguró. De ahí, una vez más, la importancia de las palabras y de los libros que las contienen. "Los tiranos y demagogos odian todas las artes, porque las artes son más poderosas de lo que ellos jamás serán. En una época en que las fuentes veraces desaparecen a diario de nuestras pantallas, los libros son uno de los antídotos. ¡Los libros son tan poderosos que enfurecen a los tiranos!", reflexionó desde el atril la autora de 'Otoño', 'Invierno', 'Primavera' y 'Verano', cuarteto estacional que la convirtió en una de las voces fundamentales de la literatura británica de lo que va de siglo.
¿Su secreto? Estar en todas partes al mismo tiempo. Abrazar el presente para comprender el futuro. "La ficción te vincula a un pasado y te asoma al futuro. Somos una mezcla de recuerdos, fragilidad y de todos los ‘yo’ que hemos sido y seremos, y la literatura es una de las formas más ricas de articular todos esos ‘yo’ que no podemos ni pronunciar en voz alta porque son una mezcla extremadamente compleja", teorizó antes de cerrar su discurso de la única manera posible: entre exclamaciones y alabanzas al libro y la lectura. "Right then. Ready? Let's celebrate the book!", jaleó. A eso vamos.
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