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Opinión | ALTA FIDELIDAD

Laura Barrachina

Laura Barrachina

Periodista cultural

Madrid

Seré tu reliquia

En la última y sobrecogedora novela de Pol Guasch el 'intermezzo' de la ópera ‘Cavalleria rusticana’ de Pietro Mascagni adquiere un nuevo significado

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El escritor Pol Guasch, autor de la novela 'Reliquia'.

El escritor Pol Guasch, autor de la novela 'Reliquia'. / Ferran Nadeu

El 'intermezzo' de la ópera de Pietro Mascagni 'Cavalleria rusticana' es una de las piezas más reproducidas de la historia de la música. Antes de protagonizar anuncios de perfumes que querían evocar el tópico de la pasión a la siciliana, ese fragmento lleno de emotividad ya había pasado por las bandas sonoras de 'Toro salvaje' o 'El padrino', que seguramente fueron las responsables de su nueva popularidad a finales del siglo XX. Nada de todo esto impide disfrutar de esos casi cuatro minutos de belleza y emotividad cada vez que suena, tampoco que adquiera significados distintos en nuevos relatos, como hace en la sobrecogedora novela de Pol Guasch 'Reliquia'.

El escritor indaga con ella en el suicidio de su padre, en la falta de una despedida que le atormenta casi tanto como la propia ausencia, en la necesidad de las palabras para contarse a los demás, y repasa los diez años que han pasado desde la muerte, pero también toda la historia familiar en la que 'Cavalleria rusticana' es la banda sonora.

Es la música que la madre toca a la guitarra cuando son novios; es el disco que el escritor va a buscar horas antes del entierro a la casa en la que el padre ha pasado sus últimos días y donde se ha suicidado y se pregunta cuándo lo escucharía por última vez, pues el CD estaba dentro del reproductor; es la pieza que la madre elige que suene en el funeral: "En un momento de la pieza, justo en la mitad, antes del clímax, se hace un silencio muy breve: todos los instrumentos se detienen y el tiempo se congela. El tiempo se congeló".

En la ópera de Mascagni, el 'intermezzo' representa la plaza del pueblo vacía, es también el culmen de la tragedia, la pausa entre los rezos de Pascua que presagia el duelo en el que Alfio matará a Turiddu por haber conquistado a su mujer, es también el tiempo detenido y sin palabras, lleno de melancolía por lo que ya no puede deshacerse.

De algún modo, pensamos los lectores, ese 'intermezzo' de 'Cavalleria rusticana' es esa nota de despedida que Pol Guasch deseaba y que rastrea en otros textos y despedidas, como los de Lucia Berlin, Sylvia Plath o David Foster Wallace, reliquias que, dice el autor en la novela, en el fondo nadie sabe qué ni a quién esconden, todo es misterio.

Y así es como la identidad se convierte también en un tema de la novela, su relación con el destino, con lo inevitable y con el amor, el nuevo amor que sustenta a veces la falta de otro, sea el de la familia o el de un amante, ese amor y su intimidad que solo pueden recuperarse escarbando en la memoria, dice Guasch, creando reliquias, como también escribe Rosalía en la famosa canción del mismo nombre: "Pero mi corazón nunca ha sido mío / Yo siempre lo doy / Coge un trozo de mí / Quédatelo pa’ cuando no esté / Seré tu reliquia / Soy tu reliquia".

La novela llegó a las librerías publicada por Anagrama en enero de 2026, pocos meses después de que 'Lux', el álbum de la artista, también catalana, como el escritor, se publicara, una hermosa casualidad, la de que dos personas de una misma generación busquen una verdad entre polifonías, una luz entre tinieblas, que ambos compongan una elegía llena de vida.