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Pablo Tribello, fotógrafo editorial: "Procuro provocar una lectura que recorra la imagen y que nos dirija a la persona fotografiada"

Reivindica que el estilo de una fotografía sea reconocible y conecte con una cierta visión de autor

El fotógrafo Pablo Tribello.

El fotógrafo Pablo Tribello. / Archivo

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Claudia Moreno

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Para Pablo Tribello, la fotografía editorial no debe entenderse solo como una categoría profesional. Aunque tradicionalmente publicar en prensa estaba reservado a firmas reconocidas, hoy reivindica que el estilo de una fotografía sea reconocible y conecte con una cierta visión de autor.

Su trabajo parte de una voluntad clara: acercarse a la persona fotografiada sin imponerle una interpretación. Aunque tiene sus propias predisposiciones, no busca juzgar ni guiar en exceso: "No juzgar retorna esa fe puesta en nuestro trabajo". "En mis retratos procuro provocar una lectura que recorra la imagen y dirija a la persona fotografiada", añade. Antes que perseguir una pose o una emoción determinada, intenta obtener una imagen que la enaltezca. La cámara implica también una relación de confianza: quien está delante se expone y quien está detrás captura una parte de la realidad.

La fotografía tiene un poder enorme para condicionar la percepción de alguien. Precisamente por eso, Tribello apuesta por relativizar ese control y dejar espacio a la mirada de quien la observa. Ahora que la imagen ocupa cada vez más espacio y el lector dedica menos tiempo a la lectura, el reto es todavía mayor: "Hay que conseguir una fotografía que provoque una lectura detenida y una reflexión profunda a través de una visión personal en un tiempo récord".

La imagen tampoco debería limitarse a decorar, sino a establecer una retroalimentación con el texto y aportar una mirada propia. Sin embargo, no siempre recibe el reconocimiento que merece: "Es importante dar relevancia a la firma del autor de las imágenes reproducidas, especialmente en un contexto de ritmos acelerados donde la atribución suele quedar relegada".

Al final, entiende la fotografía editorial como un trabajo en el que quien publica "muestra su visión, su relación con el mundo y con las personas que le rodean". Y ahí está, para él, el verdadero valor de una imagen: la capacidad de transmitir un punto de vista personal y, por tanto, único.