CRÍTICA
'Celebración', de Damir Karakaš: la memoria como campo de batalla
El autor croata desbroza el paisaje que queda después de la batalla en esta novela sin abalorios, concisa y contundente
Treinta años de literatura balcánica tras la guerra: nombrar la herida

El escritor croata Damir Karakaš, autor de 'Celebración'. / Archivo

El escritor croata Damir Karakaš (Plašcica, 1967) invita en 'Celebración' a una gran fiesta literaria donde las apariencias engañan. La sencillez que supura cada una de sus 136 páginas es, en realidad, una forma de disolver la amarga pastilla que encapsula una novela sin abalorios, concisa y contundente, despojada de cualquier tentación de embellecer una historia de violencia y desarraigo, una tormenta de sombras que arrasan con todo lo que pillan a su paso. La memoria como campo de batalla donde no se admiten prisioneros.
Karakaš desbroza el paisaje que queda después de la batalla sin necesidad de subrayados, esquiva las exclamaciones, decapita el tremendismo para que la lectura tenga algo de experiencia inmersiva, catártica en cierto modo. No hay gritos, solo susurros como el rumor de la hojarasca en el corazón del bosque. Bienvenida esta propuesta de la literatura croata, tan poco conocida y reconocida por estos pagos.
Del autor hay que destacar con admiración su capacidad para hacer que el paisaje sea un protagonista más. Respira, palpita, sangra, sufre. No estamos ante decorados plañideros donde se abren heridas que se niegan a cicatrizar. Cada lugar tiene un sentido común: acoger los estados de desánimo de quienes los habitan. Vigila en silencio a los seres humanos (extraños, atormentados, embrutecidos en algunos casos) con una mirada circular que atrapa cada detalle, cada jirón de realidad. Y lo hace con una concisión admirable que hace de cada palabra un testimonio elocuente al que prestar atención.
Compromiso con el lector
El compromiso con el lector es evidente y, también, rotundo: sin explicaciones de más, sin sugerencias de menos. Pequeñas pistas, grandes huellas. Una exigencia enriquecedora. Un día a día que exige atención para que no se escape ni un solo detalle. Y que avanza sin prisas ni pausas hacia un final que tiene mucho de relámpago cegador. Siendo la guerra una buena excusa para convocar palabras mayores, 'Celebración' apuesta por todo lo contrario. Menos es más. Los gestos que parecen irrelevantes, los vínculos familiares donde cada silencio cuenta, ¡y cuánto!, las intimidades vacilantes donde se reproduce generación tras generación la pugna entre el amor por unas raíces profundas y el deseo frustrado de alejarse de ellas.
Este canto literario por el coraje menos grandilocuente, más oculto, desprende una poderosa sensación de melancolía
A fuego lento, Karakaš teje la aparente contradicción entre la celebración y la ausencia de motivos para ella. De ahí la poderosa sensación de melancolía que desprende este canto literario por el coraje menos grandilocuente, más oculto. Secreto, en definitiva. El escenario lo define bien: áspero, inhóspito en algunos casos, surcado por las cicatrices de la memoria colectiva que no admite paños calientes. La frialdad amortaja el horror y eso hace que muchos momentos conmuevan, precisamente, por la ausencia radical de sentimentalismos. De palabrería calmante.
El volcán balcánico se convierte, así, en un telón de fondo que prefiere estar en segundo plano, una amenaza constante que se repite y se repite y se repite a lo largo de tantos años de calvario y rendición. Los personajes encarnan la fragilidad del ser humano al borde de un abismo perpetuo, cautivo y desalmado. Mijo está condenado a observar su propia casa desde la espesura de un bosque en la región croata de Lika. Por el día, se esconde. Por la noche, recibe de su esposa alimentos y noticias de su familia en la picadora de esperanzas que es la guerra. La Yugoslavia del mariscal Josip Tito rastrea cada rincón en busca de los fascistas supervivientes. Y el protagonista encuentra (maravillas de la memoria) una vía de escape donde nadie puede encontrarle: su infancia, aquel territorio mágico y feliz donde un día de celebración dejó una huella de esperanza y lealtad que el fanatismo, el odio y la traición no podrá borrar. Nunca.

Celebración
Damir Karakaš
Traducción de Marc Casals
Galaxia Gutenberg
136 páginas
14,50 euros
- Muere el actor Francesc Garrido a los 56 años
- Los Mossos detienen a dos saqueadores en una playa de Tarragona y un juzgado prohíbe que se acerquen al yacimiento
- David Calle, especialista en números en 'Cifras y letras': 'Estamos todos cansados de noticias negativas y de cotilleos en la televisión
- Tom Cruise y Anne Hathaway protagonizarán la secuela de 'Días de trueno
- George Clooney, sobre Estados Unidos: es un país 'gobernado por la gente menos cualificada
- Y a todo esto, TV3…
- Netflix dispara la carrera hacia el Oscar de 'La bola negra' de los Javis
- Tres películas imprescindibles en la trayectoria de Francesc Garrido