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Opinión | MAPA DE LETRAS

Lorena G. Díaz

Taormina, el rincón sibarita de Sicilia

La ‘dolce vita’ gobierna en este bello balcón frente al monte Etna que continúa siendo aquel "paraíso en la Tierra" que definió Goethe

Casco histórico de la ciudad de Taormina.

Casco histórico de la ciudad de Taormina. / Agusti Carbonell

"Todo lo que parece hecho en la tierra para seducir a los ojos, al espíritu y a la imaginación". Así es como, muy sabiamente, describió Taormina el francés Guy de Maupassant. Pero no solo él cayó rendido a sus encantos. Audrey Hepburn, Truman Capote y Woody Allen también sucumbieron ante este rincón siciliano donde la vida es tan bella como sencilla. Y tal vez ahí resida el verdadero encanto de un lugar donde una 'passeggiata' a través de sus empedradas callejuelas repletas de tiendas, restaurantes y, por supuesto, deliciosas pastelerías resulta el mejor de los pasatiempos.

Es en este paseo donde no puede faltar una parada en el Bam Bar para degustar una deliciosa y típica 'granita' (granizado, crema y un brioche caliente), toda una religión a la hora del desayuno y una dura competencia para el 'cannolo' siciliano que, relleno de crema de queso ricotta, tanto hacía suspirar a Tony Soprano.

Lo ideal es continuar el paseo a lo largo del Corso Umberto I, la arteria principal de Taormina. Y aquí, entre buganvillas y cerámicas artesanales, es de recibo hacer un alto en el camino en la Piazza Vittorio Emanuele, el Palazzo Corvaja, que fue sede del Parlamento siciliano en el siglo X y, en lo alto de Taormina, ante la iglesia de la Madonna della Rocca, un bello santuario que data del siglo XII y que está construido en la roca.

Llegados a este punto, y con el firme propósito de seguir disfrutando de esa 'dolce vita', esta vez gastronómica, es buena idea reservar mesa en encantadores restaurantes como Malvasía, La Botte y Maffei’s, tres excelentes opciones donde degustar pasta casera y pescados y mariscos frescos acompañados de un buen vino de la variedad Grillo, muy popular en Sicilia.

Pequeña y coquetona

Taormina es pequeña y coquetona, perfecta para seguir el camino de adoquines que conduce directamente hasta el antiguo anfiteatro griego, el Teatro Greco, que cuenta con una de las ubicaciones más privilegiadas que existen y una acústica impresionante. Un lugar mágico en conjunción con los cuatro elementos del destino: el fuego del Etna, las aguas del mar Jónico, el poder del viento y la energía de la tierra.

Fue en Taormina donde Tennessee Williams escribió parte de 'La gata sobre el tejado de zinc' y 'Un tranvía llamado deseo'

Todo el mundo debería poder asistir a cualquiera de las obras que se representan a la puesta de sol y dejarse seducir en la noche por uno de los hoteles más bellos del mundo, el Grand Hotel Timeo, que tiene el privilegio de compartir ubicación con el teatro, protagonismo con el Etna e historia con el resto del destino. Originalmente, el Timeo comenzó siendo una especie de hostal sencillo y sin grandes pretensiones, pero también fue el hogar de Otto Geleng, el pintor que presentó Taormina a la intelectualidad alemana del fin de siglo y quien la catapultó a la fama de la que hoy goza.

Dedicado a la hostelería desde finales del siglo XIX, sus gruesos muros han sido testigos de las andanzas de lo mejorcito de la Belle Époque hasta nuestros días, sin olvidar las visitas de Greta Garbo y Tennessee Williams en la llamada época dorada de Taormina, la auténtica 'dolce vita' siciliana venida a más gracias al glamur de las estrellas de Hollywood.

Café y periódico en mano, no resulta complicado sentirse un auténtico siciliano en el histórico Bar Mocambo. El Mocambo no es como cualquier otro bar de Taormina, es un lugar de culto que Tennessee Williams y Truman Capote utilizaron como fuente de inspiración. De hecho, fue en Taormina donde Williams escribió parte de 'La gata sobre el tejado de zinc' y 'Un tranvía llamado deseo'. Toma inspiración.