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CRÍTICA

‘Ruta 61’, de Elena Ortega Mateos: la carretera donde nació la música moderna

Este libro se presenta como una guía, pero enseguida el lector advierte que la brújula que anima el camino

Elena Ortega Mateos, autora de 'Ruta 61'.

Elena Ortega Mateos, autora de 'Ruta 61'. / EP

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Josep M. Palau

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En tiempos de mapas que prometen llegar siempre por el camino más corto, 'Ruta 61. Un viaje sonoro siguiendo el Misisipi', de Elena Ortega Mateos, propone una saludable alternativa: perderse por una carretera que no lleva solo de un punto a otro, sino de un sonido a otro, de una memoria a otra. Publicado por Anaya Touring, el libro se presenta como una guía de viaje, pero pronto el lector advierte que la brújula que lo anima no es la cartografía, sino el oído. La Highway 61 es el eje mítico que acompaña al Misisipi y atraviesa buena parte del imaginario musical norteamericano y, por ende, de la música moderna.

Ortega recorre más de 5.000 kilómetros y los convierte en una crónica de combustión lenta, atenta a los templos sagrados de los distintos estilos musicales -Nueva Orleans, Memphis, Saint Louis, Chicago, Nashville- y a los márgenes donde la épica se baja del pedestal y se mezcla con el polvo, la cocina sureña, los moteles, los clubs con poca luz y las confesiones de barra que explican más que cualquier monumento al uso.

Ese es uno de los aciertos del volumen: buscar la leyenda en lo cotidiano, en las historias que uno vive sobre el terreno. En sus páginas comparecen Louis Armstrong, B. B. King, Elvis Presley, Mark Twain, William Faulkner y Martin Luther King, no como clichés de una ruta turística, sino como símbolos de un territorio donde la música, la literatura y la lucha por los derechos civiles se confunden.

Una geografía concreta

La autora entiende que el blues, el jazz, el soul y el country no nacen de una idea abstracta, sino de una geografía concreta y de una historia que no siempre resulta complaciente. En las orillas del Misisipi resuenan tambores africanos, cantos espirituales, guitarras fatigadas y ecos de campos de algodón, un poco a la manera de la película 'Sinners' de Ryan Coogler. De hecho, varios de los músicos que aparecen en el filme son entrevistados en las páginas del libro. El mérito de Ortega consiste en no barnizar ese paisaje con nostalgia de catálogo. Hay emociones que conectan con su pasado familiar vinculado a la interpretación musical, pero también contexto viajero y cierta mirada crítica.

'Ruta 61' resulta útil por su sentido práctico y por la voluntad de señalar paradas conocidas y desvíos menos evidentes

Como guía, 'Ruta 61' resulta útil por su sentido práctico y por la voluntad de señalar paradas conocidas y desvíos menos evidentes, aunque quizá ese sea su defecto, puesto que los datos que permiten organizar el viaje se intercalan con una narración personal de la autora a modo de crónica personal, dejando el libro en un terreno híbrido que quizá confunda al potencial lector.

Sin embargo, el conjunto dialoga de forma fluida y puede satisfacer tanto al que busca inspiración musical como al que se deja tentar por el relato viajero. Quizá en algunos pasajes se deja arrastrar por la tentación enumerativa propia del género -nombres, ciudades, estilos, referencias-, y el lector puede echar de menos algún silencio. Pero esa abundancia responde también a la naturaleza de una ruta tan extensa que, necesariamente, requiere espacio para ser contada.

El resultado es un libro amable sin ser complaciente, divulgativo sin renunciar a la textura literaria, y recomendable para quienes sospechan que la música popular del siglo XX no se entiende del todo desde una lista de reproducción. Buenas ilustraciones y muchas fotos completan esta invitación a explorar.

Ruta 61. Un viaje sonoro siguiendo el Misisipi

Elena Ortega Mateos

Anaya Touring

192 páginas

27,50 euros