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CRÍTICA

'Seràs la vall', de Irene Rubio: lucha y sororidad en medio del apocalipsis

La autora irrumpe en la novela con una distopía protagonizada por mujeres ganadora del Documenta

La escritora Irene Rubio, autora de 'Seràs la Vall'.

La escritora Irene Rubio, autora de 'Seràs la Vall'. / EP

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Valèria Gaillard

Valèria Gaillard

Barcelona
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La novela debut de Irene Rubio (Sallent, 1991), 'Seràs la vall', ganadora del Premi Documenta 2026, es una historia distópica ambientada en el Barrio Norte de una ciudad periférica, Las Crivelles. Más allá de estas montañas magnéticas, se esconde la Vall Seca, una tierra aislada donde vive una sociedad de mujeres. Divididas en familias, siguen una jerarquía totalmente rígida entre Niñas, Madres y Abuelas, donde la que más manda es la Abuela más anciana. Como una sociedad primitiva, viven en armonía con la naturaleza y en conversación constante con los espíritus que las guían.

Autónomas, su supervivencia en estas tierras extremadamente secas depende, sin embargo, de unos hombres de la Ciudad que suben una vez al año a segar y a fecundar a las mujeres en edad fértil. Pero este ciclo se ha roto, y el final parece inminente por falta de Niñas. En paralelo, Irma, una joven bombera que vive en el Barrio Norte, siente fascinación por la Vall Seca, una leyenda que ve materializarse ante sus ojos y con la que acaba mezclándose en un gesto de sororidad.

Con la amenaza constante de un descalabro definitivo, que pasa por un incendio destructor (a la vez que regenerador), estas dos comunidades viven de espaldas, pero en ambas las mujeres aparecen como los seres más fuertes y a la vez más vulnerables. Las agresiones sexuales abundan y las mujeres de la Vall Seca se someten a los hombres como si fuera un 'encargo' que deben cumplir para perpetuar su 'modus vivendi'. Pronto, sin embargo, las tornas cambian y llega la hora de la venganza.

Escritora minuciosa y sensible

Rubio, profesora de secundaria tras posgraduarse en Política Lingüística y Gestión del Multilingüismo, se revela como una escritora minuciosa y sensible que teje la trama como una tela de araña en la cual todos los hilos convergen en el clímax final, en el que todo cobra sentido. Por el camino, encontramos relatos cruzados de múltiples voces que, como los vórtices de esta tela, ofrecen diferentes perspectivas de la realidad.

La autora da verosimilitud a los dos tipos de personajes (Ciudad-Vall) a través de un lenguaje específico. Así, recrea la cosmovisión particular de las habitantes de la Vall Seca a través de un campo semántico que refleja la carga de un sistema opresivo ('encargo', 'tradición', 'costumbre', 'sangre'), en una aldea, además, donde las mujeres no tienen nombre propio: solo el de su familia. Esta estructura de múltiples miradas narrativas se desarrolla, por otro lado, sin seguir un orden cronológico, de manera que el lector va avanzando por las páginas a tientas mientras va atando los cabos.

Pese a caer en la redundancia en algunos pasajes áridos, 'Seràs la vall' consigue transmitir un ambiente entre apocalíptico, elegiaco y claustrofóbico, sobre todo por el peso de un clima cada vez más extremo. Recuerda, además, a 'El cuento de la criada', de Margaret Atwood, precisamente por esa visión de la mujer sometida al hombre que busca liberarse de su yugo. Con una lengua finamente trabajada y una prosa rica en imágenes bellas e impactantes, ya sea relacionadas con los lazos de ternura que unen abuelas, madres e hijas, o con la violencia machista que sufren, la novela también reflexiona por contraste sobre la sociedad actual y sus valores, como toda buena distopía.

Seràs la vall

Irene Rubio

L’Altra

264 páginas

20 euros