Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CRÍTICA

'Mister Ángel del Río', de Enrique Andrés Ruiz: narrar la inquisición de un signo vacío

Esta novela es una muy documentada obra a medio camino entre la ficción y la historia

El escritor Enrique Andrés Ruiz, autor de 'Mister Ángel del Río'.

El escritor Enrique Andrés Ruiz, autor de 'Mister Ángel del Río'. / EP

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Ricardo Baixeras

Ricardo Baixeras

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

El hispanismo en EEUU y la escritura fulgurante de 'Poeta en Nueva York' de Federico García Lorca (aquel que "cantaría la pasión doliente con la amargura de todo lo perdido") tienen una figura en común, Ángel del Río (Soria, 1901-Nueva York, 1962), un hoy olvidado profesor de Literatura en Columbia y, a la sazón, "célebre profesor español arraigado en Estados Unidos, cuya existencia se había cruzado en numerosas ocasiones con la de personajes históricos, celebridades en las que habían acabado personificados los mitos de todo un siglo".

A esa existencia y sus vicisitudes, probadas e imaginarias, le dedica el poeta y novelista Enrique Andrés Ruiz (Soria, 1961) esta muy documentada obra a medio camino entre la ficción y la historia, por momentos velocísima y por momentos al ralentí. Cuando el libro acelera, el lector asiste boquiabierto a un sinfín de acontecimientos, encuentros y vidas en paralelo que giran en torno a figuras de primer nivel del exilio español de esos años y otros personajes (entre ellos, los Machado, Pedro Salinas, el propio Lorca, pero también figuras no tan conocidas como "Casalduero, Granel, Maurín, el siempre maledicente Ayala si estaba en Nueva York, Gustavo Durán, Esplá"); cuando se demora, ese mismo lector asiste atónito a una escritura de corte lírico y metaliterario que trata de expandir la memoria de esos años por los recovecos que la historia de ese exilio no contó.

Una narración extraordinaria

Lo que pretende Andrés Ruiz con buen tino es "dar voz y cuerpo a las palabras, para que los nombres recobren la carne perdida". Es por ello que 'Mister Ángel del Río' lleva por subtítulo 'Novela de los nombres'. Lo que se pretende narrar es "la inquisición de un signo vacío", el telón de fondo de las historias de las vidas de unos personajes que el narrador describe de este modo tan extraordinario: "La luz atraviesa un prisma de cristal, se descompone en colores. El tiempo traspasa la aparente solidez de los cuerpos, la continuidad aparente de las vidas. Me desvío al encontrar superficies imprevistas, inclinadas, que interrumpen el paso. Voy en busca del eje de un cuerpo, la línea imaginaria –la ficción, el sentido– que desde el interior de las estructuras cristalinas distribuye las múltiples caras, las facetas, los puntos de vista, esas celdas incomunicadas. Las despliego sobre un mismo plano, igual que si el tiempo alojara en su interior un poliedro desmontable, una novela pintada por Braque o por Picasso".

Esa figura poliédrica y necesaria para la eclosión del grupo de poetas conocidos como la generación del 27 emerge con una fuerza tremebunda en esta novela porque se dibuja como la bisagra imprescindible que está fuera y dentro de la trama. Su individualidad permitió que la comunidad del exilio pudiera resurgir de sus cenizas. Y se dibuja como un nombre olvidado por el viento de la historia que todo lo arrasa, como decía Walter Benjamin en su 'Sobre el concepto de historia, Tesis número IX, El ángel de la historia'. Del Río es narrado como "los cuerpos sin nombre, las fechas vacías, el destino mortal, los hechos banales y la profusión de los silencios". Su figura quedará en este libro bellísimo más allá de los manuales literarios que no pudieron o no supieron explicar que fue imprescindible para que otros pudieran brillar.

Mister Ángel del Río. Novela de los nombres

Enrique Andrés Ruiz

Editorial Periférica

336 páginas

22,50 euros