Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CRÍTICA

'Hombres enamorados', de Irvine Welsh: un día de boda, y más de lo mismo

El autor escocés recupera a sus hijos pródigos justo al acabar la exitosa ‘Trainspotting’ en su nueva novela

Irvine Welsh: "A los veintitantos no sabes ni en qué pub vas a beber, pero tienes que tomar las grandes decisiones que definirán tu vida"

El escritor Irvine Welsh, autor de 'Hombres enamorados'.

El escritor Irvine Welsh, autor de 'Hombres enamorados'. / Jordi Otix / Jordi Otix

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Sergi Sánchez

Sergi Sánchez

Barcelona
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Es extraño, pero Irvine Welsh (Edimburgo, 1958) se parece cada vez más a Pixar o, en su defecto, a Disney. Si la productora de 'Toy Story' se conforma con eternizar la vida de sus personajes en secuelas que poco aportan para enriquecer su imaginario, y la de 'Blancanieves' ha decidido vivir de rentas replicando sus éxitos animados en fotocopias de carne y hueso, el autor escocés ha optado por columpiarse en el destino de los protagonistas de su primera y fundacional novela para pasar por caja. O eso o es que quiere reinventar la novela por entregas, porque en 'Hombres enamorados' vuelve a dar voz a Renton, Spud, Begbie y, sobre todo, a Sick Boy, por quinta vez.

Hubo precuela ('Skagboys') y secuelas ('Porno'), pero ahora Welsh retoma a sus hijos pródigos justo al acabar 'Trainspotting', en la resaca inmediata a la traición cometida por Renton, que se recupera en Ámsterdam con un montón de dinero en los bolsillos y unos cuantos enemigos más en su carnet de baile. Tal vez se trata de darle la razón a Mark Fisher y la novela solo confirma la lenta cancelación del futuro. Por eso Welsh se obstina en regresar al pasado una y otra vez, como en un intento de recuperar el hálito generacional de aquella novela que saqueaba los restos del naufragio del 'thatcherismo' para hacer sonar la sirena de alarma que avisaba del 'zeitgeist' de las próximas décadas, dominadas por el individualismo capitalista del quien-no-corre-vuela.

La prosa de Welsh a veces es tan escandalosa como lo que se espera de ella, pero siempre mantiene un pie en el territorio legitimado de los clásicos

Acaso 'Hombres enamorados' subraya que en 'Trainspotting' ya estaba la desencantada Inglaterra del Brexit, y que la picaresca sigue siendo política. Que los capítulos vayan encabezados por citas de Coleridge o Blake mientras que la voz del personaje que se despliega en cada uno de ellos sigue siendo insolente, callejera e impertinente, nos informa de la bipolaridad de la identidad británica, que afecta directamente a la prosa de Welsh, que a veces es tan escandalosa como lo que se espera de ella (todo lo que tiene que ver con la industria del porno, que prefigura 'Porno'), pero siempre mantiene un pie en el territorio legitimado de los clásicos.

Es inevitable sentir una cierta autoindulgencia en el escritor escocés: es verdad que, por un lado, la novela parece indagar en el potencial afectivo de esta masculinidad tóxica y desubicada que alimenta el universo 'Trainspotting', pero, a la vez, no es capaz de decir nada excesivamente novedoso en sus más de 500 páginas de extensión.

Hablábamos de clásicos, y no casualmente el título parece cambiarle el género a una célebre novela de D. H. Lawrence. En ese sentido, no es extraño, pues, que Welsh decida utilizar la celebración de una boda, motivo narrativo habitual en ciertos clásicos de la literatura británica (desde 'Regreso a Howards End', de E. M. Forster, hasta 'La saga de los Forsythe', de John Galsworthy, pasando por 'Retorno a Brideshead', de Evelyn Waugh, o, en su versión más siniestra, la 'Jane Eyre' de Charlotte Brontë) como clímax de su polifonía sentimental; una boda donde las ambiciones, los conflictos de clase y los resentimientos de los protagonistas de la novela se dan cita en un circo de excesos y delirios que funciona como eficaz, hilarante espacio simbólico de la parodia de las buenas costumbres del 'establishment' que anima el espíritu de toda la saga 'Trainspotting'.

Hombres enamorados

Irvine Welsh

Traducción de Arturo Peral y Laura Salas

Anagrama

592 páginas. 25,90 euros