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LOS OTROS OFICIOS DEL LIBRO

Magdalena Darino, productora del festival El Mamut en España: "El respeto por la palabra y la diversión no se contradicen; al revés, se potencian"

Tras mudarse a Barcelona, organiza la gira europea de este festival nacido en Buenos Aires en el que poetas y artistas comparten su obra a pocos metros del público

Magdalena Darino, productora del festival El Mamut.

Magdalena Darino, productora del festival El Mamut. / EP

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Carmela García Prieto

Carmela García Prieto

Madrid
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Magdalena Darino descubrió El Mamut como espectadora, una tarde de verano en una terraza del barrio porteño de Chacarita. Un evento fenomenal, con su música, su parrilla y sus conversaciones, en el que, de repente, todo se detenía para escuchar poesía. "Se convirtió en mi evento de tardeo preferido", recuerda.

Años después, tras estudiar Psicopedagogía, formarse en gestión cultural y mudarse a Barcelona, pasó al otro lado del proyecto, y hoy organiza la gira europea de este festival nacido en Buenos Aires. Su trabajo consiste en coordinar cada edición y conseguir que la esencia del Mamut viaje intacta de una ciudad a otra.

Cuenta que el festival nació "de un grupo de amigos para sus amigos", con la idea de demostrar que la poesía podía convivir con la gastronomía y la música. "En El Mamut se baila, se come y, sobre todas las cosas, se escucha; se le presta atención a alguien que tiene cosas que decir", resume.

Uno de sus cometidos es construir el cartel. Lo hacen, explica, a través de "una curaduría afectiva", en la que conviven autores consolidados con voces emergentes y donde la comunidad también propone nombres. Esa cercanía va acorde con el formato: no hay grandes escenarios ni distancias con el público. Poetas y artistas comparten su obra a pocos metros de quien está comiendo un choripán. "Demostramos que el respeto por la palabra y la diversión no se contradicen; al contrario, se potencian", cuenta.

El público es sobre todo curioso: "Muchos llegan sin haber asistido nunca a una lectura de poesía y salen atravesados por las palabras que acaban de escuchar". Romper la idea de que la literatura pertenece a espacios solemnes es para ella una forma de devolver la cultura a su dimensión más popular y compartida. Con cada nueva ciudad, El Mamut crece sin perder su espíritu nómada. "La idea es, literalmente, que esto no pare". Porque, mientras haya personas con ganas de encontrarse alrededor de la poesía, la comida y la música, siempre habrá un nuevo lugar donde sentirse en casa.