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CRÍTICA

'Marcelino', de Bibiana Collado Cabrera: elogio del hombre bueno

En esta novela, la autora nos habla de una bondad que se expresa con hechos, con la forma de ser y de estar, y a través de la voz de un anciano que rememora su vida junto a la mujer a la que siempre amó

La escritora Bibiana Collado Cabrera.

La escritora Bibiana Collado Cabrera. / EP

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Anna Maria Iglesia

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Barcelona
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"¿Es la ternura un estado natural?, y si no lo fuera ¿qué lugar ocupa en nuestras vidas?", se pregunta Paz López en 'Pánico y ternura'. En el caso de Marcelino, el protagonista de la novela homónima de Bibiana Collado Cabrera (Burriana, Castellón, 1985), la ternura es su estado natural. Porque Marcelino es tierno y es bueno, aunque se canse de que siempre lo elogien por lo mismo: "Cansado estaba yo de que todo el mundo incidiera en lo bueno, que parecía que me llamaran tonto o que dijeran eso porque no sabían distinguirme otra virtud", recuerda.

Y es cierto que, históricamente, la bondad, como la dulzura y la ternura, se han considerado atributos propios del sexo femenino y expresiones de su debilidad. Sin embargo, la bondad es firmeza y es constancia; la bondad es una postura ética: ejercerla es una forma de estar en el mundo.

Marcelino, él mismo lo reconoce, no lee, aunque le gusta que le lean poesía; su bondad no se apoya en teorías ni principios previos, es, como diría López, su estado natural y, quizás, por ello no es consciente de la potencia transformadora que tiene para trastocar normas y lógicas perversas: "Hay quien desea a las mujeres tristes, que lo sé yo. Las quieren apocadas, con un poco de susto dentro. Se les pone dura al pensar en cuerpos y voces menudas que les retornen la hombría inmensa. Se corren pensando en quebrarlas. No lo he podido entender nunca".

Como en 'Yeguas exhaustas', Collado Cabrera no necesita recurrir a referencias teóricas, a conceptos manidos o a neologismos cuya pervivencia en el vocabulario está todavía por ver. La autora solo necesita una voz: si en su anterior novela, la voz pertenecía a la de una joven valenciana, hija de migrantes obreros andaluces, que se abre paso en el endogámico mundo universitario y de la cultura, en 'Marcelino' la voz es la de un anciano que rememora su vida junto a Encarna, la mujer a la que amó y deseó hasta el último minuto, la mujer con la que experimentó el goce y también el sufrimiento por no poder tener un hijo.

Placer compartido

'Marcelino' nos habla del deseo, del placer compartido, que escapa de esa idea de dominación y de control. El protagonista de Collado Cabrera tiene con Encarna una relación de cuidados mutuos y en los cuidados está el placer compartido. Crecido en un ambiente rural, Marcelino se reprocha a sí mismo ser demasiado bruto, sin embargo, este reproche refleja todo lo contrario. En él, hay deseo, pero es siempre un deseo que cuida el deseo de Encarna, que cuida el cuerpo de esa mujer que intenta engendrar y no puede.

'Marcelino' es de esas novelas que merece la pena leer, y Bibiana Collado Cabrera, una autora a la que no hay que perderle la pista

Tras tres abortos, Marcelino asume que su mujer no puede volver a pasar por lo mismo: "Yo me enteré luego de que si se tenían relaciones en ese momento era muy difícil que hubiera embarazo", recuerda, por eso empezaron a tener relaciones cuando ella tenía la regla, porque "el cuerpo de Encarna no podía pasar otra vez por algo así" y "durante una temporada larga, ese fue el momento y la manera de querernos".

Sara Torres reflexiona en sus textos sobre el placer ético. Marcelino, sin nombrarlo, lo representa y, a través de su voz, muestra esas otras formas de placer basadas en la dominación y el control del cuerpo de la mujer: "No le cojas miedo a darle gusto al marido y verás que pronto te hará otro, le susurraban a ellas antes de marcharse. A mí esos comentarios me ponían más triste". Percibimos el dolor del estigma de la mujer "yerma", la sumisión de esas tantas otras mujeres que no son Encarna.

Marcelino no representa una nueva masculinidad ni tampoco ostenta principios inquebrantables. Marcelino es simplemente un hombre bueno y esto es lo que reivindica Collado Cabrera que, evitando circunscribir la novela en un determinado marco temporal, nos habla de una bondad que se expresa a través de los hechos, a través de la forma de ser y de estar. 'Marcelino' es de esas novelas que merece la pena leer, y Bibiana Collado Cabrera, una autora a la que no hay que perderle la pista.

Marcelino

Bibiana Collado Cabrera

Pepitas de Calabaza

160 páginas

17,50 euros