CRÍTICA
‘Toni’, de Rumena Bužarovska: el derecho a molestar
La autora macedonia se pasa al formato largo, tras sus exitosos libros de relatos, con el retrato de un ególatra irredento

La escritora Rumena Bužarovska, autora de 'Toni'. / Boro Rudic

Toni transita la vorágine de la mediana edad ampliando el radio de su capacidad para incordiar. En la nueva novela de la macedonia Rumena Bužarovska (Skopie, 1981), publicada por Impedimenta, este músico de glorias pasadas y galán de pacotilla rechaza cualquier examen de conciencia; prefiere redoblar sus privilegios. Es un ególatra anclado en su propio mito, incapaz de ofrecer reciprocidad alguna a quienes le rodean.
La novela, titulada simplemente 'Toni', arranca en un escenario aparentemente banal: unas vacaciones en la playa junto a Tamara, su actual pareja, y su hijo T. J. En ese marco doméstico se instala ya una asimetría flagrante: Tamara no es la madre del niño, pero es quien lo cuida, organiza y sostiene la logística emocional del viaje. Toni asume ese esfuerzo ajeno como un servicio obligatorio, una inercia que no le concierne. A partir de ahí, el protagonista avanza provocando un reguero de cataclismos cotidianos –desde un contagio de covid hasta un accidente de tráfico o una gastroenteritis– sin que nada altere su indolencia. He aquí el núcleo del libro: la disección de un sujeto que se autopercibe como el eje del mundo mientras delega la existencia material en una infraestructura invisible de mujeres –madres, esposas o amantes– dispuestas a limpiarle el baño, prepararle un táper o satisfacerle sexualmente.
Genialidad
La genialidad de Bužarovska radica en el carácter sistemático de Toni, un personaje que dista mucho de ser un monstruo extraordinario o un villano de manual. Se trata, simplemente, de alguien socialmente entrenado para no cuestionar su propia conducta. Tras el éxito internacional de sus relatos ('Mi marido', 'No voy a ninguna parte'), la autora salta aquí a la larga distancia manteniendo intacta su seña de identidad literaria: una sátira corrosiva, afilada y punzante.
La autora salta a la larga distancia manteniendo intacta su seña de identidad literaria: una sátira corrosiva, afilada y punzante
Para sostener la tensión, evita el uso del 'yo' –que habría facilitado una complicidad artificial con el lector– y elige una voz narrativa muy próxima a la mentalidad del protagonista. El lector queda confinado en una psique que procesa la realidad a través del victimismo y el rencor, generando una trama que resulta, ante todo, profundamente incómoda.
Es precisamente desde ese espacio de incomodidad sostenida desde donde 'Toni' dinamita las convenciones habituales del relato de crisis masculina. Aquí no hay margen para la metamorfosis moral o la revelación interna. La cadena de desastres y pérdidas que el protagonista provoca no le aporta madurez, sino que refuerzan su tozudez en el error. La autora le niega cualquier indulgencia: comprende que su actitud no es un simple desajuste psicológico, sino el reflejo de un sistema de valores heredado.
Esa resistencia a la evolución contiene un trasfondo político muy preciso. La nostalgia de Toni por su pasado musical camina lejos de la melancolía inocente; es una forma de evasión ética, el refugio de quien extraña una época sin rendición de cuentas, en la que sus privilegios jamás eran cuestionados. Con esta comedia salvaje, Bužarovska demuestra que ese patrón de masculinidad herida no entiende de fronteras: la mentalidad del protagonista es idéntica en los Balcanes que en cualquier gran capital occidental. Incapaz de asumir que ya no ocupa el centro del escenario, Toni no cambia; es el mundo el que ha decidido, sencillamente, dejar de esperarlo.

Toni
Rumena Bužarovska
Traducción de Krasimir Tasev
Impedimenta
256 páginas. 23,95 euros
- Vuelve Cine Sénior: las personas de 65 años o más podrán ir al cine todos los martes por 2 euros
- Sting vuelve a lo esencial con vigor y elegancia en Les Nits Occident
- La encrucijada del Rock Fest y los festivales de metal
- Los Mossos investigan el robo a la banda de heavy metal Accept tras actuar en Barcelona Rock Fest
- Ya viene la nueva TDT
- Primeros amores, escapadas y mucho entretenimiento: 10 series perfectas para ver durante este verano
- Mònica Terribas sigue destapando el lado oscuro del Opus Dei, ahora desde la perspectiva masculina
- El Brunch Electronik se reivindica como 'un festival de ciudad' y presenta nombres como Kaytranada o Jeff Mills