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REPORTAJE

Pedro Lemebel, escribir para normalizar la diferencia

La editorial Seix Barral inicia la publicación en España de toda la obra del escritor chileno que abordó sin tapujos la homosexualidad, el deseo, las cuestiones de clase y normalizó la diferencia

El escritor chileno Pedro Lemebel.

El escritor chileno Pedro Lemebel. / EP

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Eduardo Bravo

Eduardo Bravo

Madrid
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"Justo cuando escucho el último llamado para abordar, en la confusión de documentos, del pasaje, del ticket, del equipaje de mano, confundida entre los pasajeros, pregunto con angustia por mi número de asiento. Y entonces una voz conocida me dice: Pedro, es aquí. No te puedo creer, casi grito reconociendo a una actriz de teleserie, que con sus ojos de agua marina me invita a sentarme a su lado", escribe Pedro Lemebel en una de las crónicas recogidas en 'Adiós mariquita linda'. La anécdota es ilustrativa de la relevancia que el escritor, un autor de clase obrera, homosexual y declarado comunista, tenía en la sociedad chilena, marcada por su conservadurismo, su homofobia y la fidelidad de algunos sectores al pinochetismo tanto durante la dictadura como tras la llegada de la democracia.

"Terminando la dictadura, Pedro empezó a publicar sus primeras crónicas en periódicos y revistas. Paralelamente, armó junto a Pancho Casas un colectivo de arte que se llamaba Las Yeguas del Apocalipsis, que hacían performances e intervenciones en el espacio público y, luego, ya en los 90, tuvo un programa en Radio Tierra donde, una vez a la semana, leía una crónica", recuerda el poeta y librero Sergio Parra, "Parrita para nosotros, sus cercanos, quienes lo conocemos de chiquillo cuando llegó a la urbe de la mano de su magistral poema 'La manoseada'", como escribiría su amigo Pedro Lemebel.

"Pedro era un escritor con un gran arrastre entre lectores –confirma Josefina Alemparte, amiga también de Lemebel y su editora en Seix Barral–. En las ferias del libro tenía hordas de gente, se pasaba el tiempo firmando y le daba igual de dónde vinieran los libros. Si le llevaban ejemplares pirateados que se vendían en la calle los firmaba igual. Además, no te hablo de lectores cultos o lectores activistas, eran lectores populares. La gente lo quería mucho y lo leía sin estar en esa sintonía cultural".

Esa popularidad de Lemebel en Chile contrasta con la tibia recepción que su obra ha tenido tradicionalmente en España, una situación que Seix Barral ha decidido solventar, iniciando la publicación de los diez libros del autor —ocho en vida y dos póstumos— de los que, hasta el momento, han aparecido tres títulos: dos volúmenes de crónicas, 'Adiós mariquita linda', 'Loco afán', y su única novela, 'Tengo miedo torero'

Bolaño, un admirador

En 1999, la revista 'Litoral' dedicó un especial a Chile. En dicho número, además de una entrevista con Roberto Bolaño, que citaba a Lemebel como uno de los autores que más le interesaban en ese momento, se incluía el poema 'Manifiesto (Hablo por mi diferencia)', ese cuyos primeros versos dicen: "No soy Pasolini pidiendo explicaciones / No soy Ginsberg expulsado de Cuba / No soy un marica disfrazado de poeta / No necesito disfraz / Aquí está mi cara / Hablo por mi diferencia / Defiendo lo que soy / Y no soy tan raro". No obstante, sin libros publicados en el país, Lemebel, tan popular en Chile, en España era solo un nombre más entre muchos otros repartidos por las páginas de una revista especializada.

"En una ocasión pasó por Chile Roberto Bolaño, que había leído los libros de Pedro y le dijo que le gustaría que publicara en España. Como tenía contacto con Anagrama, le mostró los libros a Jorge Herralde que, debido a que en esa época la crónica no había explotado como explotó años después, prefirió publicar 'Tengo miedo torero'", recuerda Sergio Parra que, si bien confirma el deseo de Lemebel de que su obra llegara al mayor número de lectores, no oculta sus reticencias a participar del negocio editorial. «Pedro no quiso ir a ninguna presentación en España, no quiso hacer promoción, no quiso viajar porque, decía, 'una cosa era que me publique Anagrama y otra ir a hacer el show para Anagrama'".

Pedro siempre se movió como 'a lo amigo' y, cuando le contrataba libros nuevos, jamás era de decir: "es que en otra editorial me están ofreciendo más"

Josefina Alemparte

— Editora

"En un aspecto de su personalidad, Pedro era muy divo, muy personaje literario. Pero, por otra parte, nunca fue de esos autores que exigían que lo publicaras en otros países o que le pagases tremendos adelantos —comenta Josefina Alemparte—. Pasaba algo semejante con las traducciones. Tuvo una agente, Jovana Skarmeta, que no sé si la palabra es amateur, pero sí que, para el tipo de autor que era, podría haber tenido una agente internacional. En todo caso, Pedro siempre se movió como 'a lo amigo' y, cuando le contrataba libros nuevos, jamás era de decir: 'es que en otra editorial me están ofreciendo más'".

Aunque siempre se sintió escritor, recuerda Sergio Parra, Lemebel nunca perteneció al mundillo de la literatura. "Nunca le interesó juntarse con escritores, hablar de novelas porque se aburría. Prefería juntarse con amigos y conversar de cualquier otra cosa. Recuerdo que la primera vez que nos juntamos con Bolaño, que era un gran lector, se puso a hablar como dándonos una charla de literatura, mientras nosotros tomábamos unos tragos y le decíamos: 'pero, bueno, ¿a qué venías?, ¿a darnos una clase? ¿Qué te pasa? ¿Que somos del tercer mundo? Habla de otra cosa, chico, por favor, ¿o es que no tienes vida?'".

Directo al cuerpo

A pesar de la brecha del idioma, mientras que en España continuaba inédito, Lemebel llevaba ya unos años cautivando a los críticos y profesores de universidad anglosajones. En un número de la revista 'Guaraguau' publicada en Barcelona en diciembre de 2000, la académica y critica literaria británica Jean Franco afirmaba: "A mí me gustan especialmente los cronistas, como Pedro Lemebel, por ejemplo. Creo que su escritura es más fuerte que las novelas contemporáneas".

"En el entorno académico norteamericano y en otras universidades que ya estaban trabajando el concepto de género, empezó a correr el rumor de que ahí, en Chile, había un escritor que hablaba de dictadura, de derechos humanos, de homosexualismo y, se empezaron a leer sus textos. En ellos, Pedro habla abiertamente de todo ese mundo homosexual que estaba encubierto durante la dictadura, pero lo hacía incorporándole mucho humor, mucha ironía, pasando de privado a lo público y no ocultándose, sino exponiéndose porque, en lugar de dar veinte mil vueltas para coquetear con el chico, va directo al cuerpo", explica Sergio Parra, que destaca el talento y la sensibilidad de Lemebel para hacerlo "de tal manera que no le habla solo al nicho homosexual sino a un público mucho más amplio, como demuestra que, cuando hacía su programa en Radio Tierra, a veces lo esperaban en la puerta para contarle que, gracias a sus crónicas, esa persona había entendido a sus hijos o a sus nietos".

Pedro habla abiertamente de todo ese mundo homosexual que estaba encubierto durante la dictadura, pero lo hacía incorporándole mucho humor, mucha ironía, pasando de privado a lo público y no ocultándose

Sergio Parra

— Poeta y librero

En 2006, Jorge Herralde venció sus reticencias hacia las crónicas de Lemebel y publico 'Loco afán', título que coincidiría en las mesas de novedades con 'Adiós mariquita linda', publicado ese mismo año por Mondadori. Sin embargo, sin la participación del autor en la promoción, la recepción de su obra en España continuó siendo minoritaria. Una situación que iría a peor cuando, en 2011, le fue diagnosticado un cáncer de laringe, enfermedad que afectaba a dos de las claves de su literatura: la exposición pública y la oralidad.

"A Pedro le gustaba la calle, le gustaba salir a caminar, salir a conversar… Para él, la pulsión de la vida estaba en la calle, en la noche, en las conversaciones con los amigos y, al tener que retirarse de ese mundo, la literatura empezó a desaparecer también. Cuando hacía sus lecturas públicas en teatros, escucharle era una cosa increíble, porque no le interesaban tanto los aplausos como interpelar al público, mantener un diálogo con él, jugar con ellos tirándoles broma… Estuvo meses realizando ejercicios para poder seguir haciendo esas lecturas porque la voz era muy importante para él. Mucha gente le había conocido por la lectura radiofónica de sus crónicas y, de hecho, cuando leían sus libros, tenían su voz metida en la oreja con sus énfasis, su tono…", comparte Sergio Parra, que destaca otro elemento sonoro de la obra de Lemebel: la música. "La música popular es superimportante en toda la narrativa de Pedro. El bolero, el tango… esa música 'de cocina', porque era la que salía de esa radio que tiene la mamá mientras está cocinando".

Sin ir más lejos, son dos canciones, 'Adiós mariquita linda' y 'Tengo miedo torero', las que dan título a dos de sus libros, el segundo de los cuales fue rescatado por Las afueras en 2021, obteniendo por fin un éxito editorial que confirmaba que el lector español estaba ya más que preparado —se podría decir que ansioso— por leer a Lemebel.

"A pesar del tiempo transcurrido, la obra de Pedro no se ha quedado desfasada porque siempre va a haber una cosa que va a estar ahí, que son los marginales —señala Sergio Parra—. En la época de la dictadura, los marginales eran unos y ahora son otros. En España, por ejemplo, los marginales de antes ya no se sienten como tales porque están los emigrantes, que son más marginales que ellos. Es como que subieron de escalón, ¿no? Por eso me gusta pensar que, con las nuevas ediciones de Seix Barral, Pedro llega a Europa y a España como parte de esa oleada de inmigrantes que llevan consigo un nuevo lenguaje y nuevas miradas".