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LOS OTROS OFICIOS DEL LIBRO

Nacho Hernández, responsable editorial de EthicLab: "Quizá hemos perdido algo del poso necesario para absorber ideas"

Su trabajo consiste en reflejar identidades y contenidos en publicaciones capaces de conectar a autores, expertos, organizaciones sociales, administraciones y empresas

Nacho Hernández, responsable editorial de EthicLab.

Nacho Hernández, responsable editorial de EthicLab. / EP

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Carmela García Prieto

Carmela García Prieto

Madrid
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De niño, nunca pensó que acabaría trabajando con libros. No era un lector voraz: pasaba los días construyendo escenarios con lo que pillara para sus personajes. Nacho Hernández también recuerda que preguntaba mucho. La literatura llegó después, de la mano de la filosofía: "La asignatura me puso del revés, de dentro hacia fuera, como un calcetín". Le llevó a descubrir que quizá podía saciar su curiosidad leyendo ideas, creando o, como dice él, "ensamblando palabras". Ahí empezó su relación con la cultura.

Tras estudiar Comunicación y Periodismo en Madrid, pasó por varias redacciones, aprendiendo los ritmos del periodismo diario. Encontró su lugar en 'Ethic', una revista centrada en cultura, pensamiento, medio ambiente y sociedad. Entró como becario y poco después comenzó a participar en los proyectos de EthicLab, la agencia editorial de la publicación, donde hoy es responsable editorial.

"Un oficio muy peculiar", comenta tratando de explicar qué proyectos desarrolla EthicLab. Su trabajo consiste en reflejar identidades y contenidos en publicaciones capaces de conectar a autores, expertos, organizaciones sociales, administraciones y empresas. "Me lo paso como un enano", afirma, entre contento y orgulloso. Su parte favorita es precisamente ese cruce de perspectivas: "Crear lugares donde las ideas puedan encontrarse", incluso cuando parten de posiciones diferentes.

Aunque trabaja con múltiples formatos, el papel ocupa un lugar especial para él. Confiesa que su mayor fetiche son las revistas y publicaciones en papel, porque le atrae esa dimensión artesanal de transformar imágenes y conversaciones en un objeto que permanece. En un momento en el que se produce y comparte más que nunca, se une a la causa que reivindica la pausa. "Quizá hemos perdido algo del poso necesario para absorber ideas", explica. Su apuesta pasa por crear ventanas al pensamiento reflexivo y acercar esas ideas también a quienes todavía no han descubierto el placer de sumergirse en ellas.