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CRÍTICA

'Metazoa. Presencias faunísticas', de Francisco Ferrer Lerín: breviario bestial

Este libro es como un gabinete de las maravillas que habla tanto del animal humano como del humano animal

El escritor Francisco Ferrer Lerín.

El escritor Francisco Ferrer Lerín. / Danny Caminal

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Ricardo Baixeras

Ricardo Baixeras

Barcelona
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La presencia fabulosa de Francisco Ferrer Lerín (Barcelona, 1942) en el mundo literario es de todo menos convencional: se trata de un personaje en vías de extinción que podría aparecer en sus propios libros, pero sobre todo en los de Jorge Luis Borges, "el verdadero padre nutricio". Uno no sabe a ciencia cierta qué cosa hace con la literatura Ferrer Lerín y cómo dar cuenta de sus libros, a menudo inclasificables. Su obra tiene algo de provocación, claro, pero toca las mieles del sentido de una manera proteica: su lenguaje es el de un poeta científico y de un ornitólogo de la sintaxis empeñado en decir "el nombre exacto de las cosas", que decía aquel. 

Ese afán por clasificar el mundo en derredor ha sido una constante en su literatura, alejada siempre de dimes y diretes y de fiestas de guardar en las que los muy modernos escritores de entonces han quedado muy antiguos. El que sigue en pie es Ferrer Lerín, "yo mismo, famoso recogedor de cadáveres de animales y humanos atropellados". Y entonces el lector está en su derecho de leer 'Metazoa', que lleva como subtítulo 'Presencias faunísticas', como un catálogo imposible por el mundo animal de 'Amphibia', 'Aves', 'Invertebrata', 'Mammalia' y 'Reptili'a, pero también como un texto sobre la vida y milagros de un escritor que puede dar a la imprenta (¿a quién más que a él un editor le aceptaría un libro como este?) unos relatos breves que hilvanan "la inutilidad del viaje y su epítome, el turismo; el aprecio por las cosas ínfimas, como si nos guiara el genovés Montale; el sentimiento tan juanramoniano de la desaparición definitiva".

Mundo fantástico

Pasen y lean el mundo fantástico de un libro que es tanto un breviario animal como humano. Porque estas presencias que Ferrer Lerín recoge aquí no son sino un cúmulo de enumeraciones extraordinarias y eruditas, la mayor de las veces cartografiadas como un gabinete de las maravillas que habla tanto del animal humano como del humano animal. ¿Cómo entender, si no, que se pueda escribir que el inicio de la Edad Moderna podría quedar fijado "en el momento en que Europa aprende a distinguir [...] de forma clara entre el cuervo, 'Corvus corax', y la corneja, 'Corvus corone'"?

La poética de Ferrer Lerín tiende en este libro "a un terreno pequeño y acotado, a describir, si es preciso repetidamente, un hecho, unas circunstancias, un escenario" que es animal porque es humano y que busca afanosamente la vida en la muerte, en lo que queda del animal devorado, en las entrañas de una vida por vivir.

Su reino, que no es de este mundo, cifra lo que está en medio y atisba una 'terra ignota' que levanta y traza un espacio fronterizo entre lo real y lo imaginario, entre la vida vivida y la vida imaginaria, entre la vida humana y la vida animal. Dibuja con su pluma recia y variada una escritura que procede con el mundo exterior como lo hace el entomólogo con sus insectos: certero, conciso, exacto y limpio, muy limpio. Este libro sin adornos y que busca el centro de lo que ha de ser observado reposadamente es un texto en el que se funden conciencia y paisaje y vuelve a indicar que la literatura de Ferrer Lerín, onírica, poliédrica y ciertamente bestial, es como "un nido devastado, el mundo / ya nunca estará completo / nunca".

Metazoa. Presencias faunísticas

Francisco Ferrer Lerín

Jekyll & Jill

208 páginas

22 euros