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LOS OTROS OFICIOS DEL LIBRO

Pepe Pulido, editor: "Mi trabajo es hacer que el texto dé lo mejor de sí"

Es editor de Almadía en España, pero también poeta, gestor cultural y, mientras se escriben estas líneas, feriante

Pepe Pulido, editor de Almadía en España.

Pepe Pulido, editor de Almadía en España. / Andrea Martínez

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Carmela García Prieto

Carmela García Prieto

Madrid
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En Orizaba, la ciudad mexicana donde nació, Pepe Pulido empezó publicando poemas en una revista artesanal dirigida por el poeta Mario Islasáinz, de la que terminó formando parte. Allí descubrió que detrás de cada texto hay un trabajo de cuidado, de conversación y de construcción. Le quedaba -y le queda, en realidad- mucho camino, y muchas curvas.

Pasó por revistas universitarias, correcciones, trabajos temporales y encargos diversísimos. "Para no hacer el cuento muy largo, al final creo que no quería dedicarme a la investigación académica y tenía ganas de vivir en Ciudad de México", resume.

Hoy es editor de Almadía en España, pero también poeta, gestor cultural y, mientras se escriben estas líneas, feriante. Quizá por eso habla de su oficio desde la experiencia, lejos de cualquier idealización: "Vivimos en sociedades que te exigen producir, estar disponible, responder, moverte, hacer circular algo todo el tiempo. En ese ritmo es muy fácil sentir que la vida se organiza alrededor del cansancio y no del deseo".

Su relación con Almadía comenzó mucho antes de trabajar en ella. "Yo crecí e hice parte de mi grado en Letras con los libros de Almadía", recuerda. Aquella editorial que admiraba por sus apuestas arriesgadas y por el cuidado del diseño acabó convirtiéndose en su casa editorial. La parte que más disfruta: acompañar un texto hasta su mejor versión. "Aprendo mucho de Guillermo Quijas [el director general], de su experiencia y de su vocación por dar sitio a libros diferentes. Mi trabajo es hacer que el texto dé lo mejor de sí", cuenta sobre su puesto actual.

También lo es acompañar a quienes lo escriben. En Almadía tienen una palabra para ello: 'apapachar', abrazar con el alma. Tal vez esa sea también una buena definición de su oficio. Porque para Pulido editar consiste, en buena medida, en sostener una travesía compartida. Como él mismo explica, una almadía está hecha de troncos unidos y alineados, y "la literatura cobra sentido en ese viaje compartido que se niega a navegar en solitario".