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CRÍTICA

‘Tintín, periodista vicario’, de José Manuel Silva Alcalde: el reportero perfecto

El autor indaga en el oficio del personaje más popular de Hergé en este libro

José Manuel Silva Alcalde.

José Manuel Silva Alcalde. / IG

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Jordi Ribalaygue

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Justo este año se cumple medio siglo de la publicación del último álbum completo de Tintín. Aunque la serie se cerró con la muerte de Hergé (Etterbeek, 1907-Woluwe-Saint-Lambert, 1983), el héroe del cómic francobelga conserva la vitalidad a poco más de dos años de cumplirse el centenario de su primera aparición en la prensa bruselense. Prueba de su vigencia son los libros que, cada curso, continúan diseccionando y reinterpretando al personaje y su creador. Se prodigan con profusión en Bélgica y Francia, pero también aparecen en España y, en particular, en Catalunya, donde los tintinófilos son una nutrida tropa incondicional.

A ese grupo irreductible pertenece José Manuel Silva Alcalde (Barcelona, 1961), abogado, periodista y profesor universitario. Ahora suma la etiqueta de escritor de 'Tintín, periodista vicario', una guía original de la saga y un ensayo perspicaz sobre el oficio del mito, que consagra al autor como tintinólogo junto a otros eruditos de la línea clara hergiana, como Philippe Goddin y Benoît Peeters o, en nuestro país, Joan Manuel Soldevilla. De hecho, Silva ha alcanzado la categoría de doctor en Comunicación Social con esta monografía, basada en la tesis por la que mereció un sobresaliente 'cum laude' en la Universitat Abat Oliva. 

El estudio viene a cubrir un extraordinario vacío en la amplísima bibliografía que se destila de la fascinación por la colección de aventuras, al indagar en el papel del periodismo y los medios de comunicación en las peripecias del reportero por excelencia de las viñetas europeas. Silva parte de una pregunta provocadora: Tintín, quizá el más popular de los plumillas de papel, ¿ejerció realmente de periodista?

Interrogante despejado

Cierto es que el chico del mechón rebelde nunca pisó una redacción y solo se le recuerda una vez en que se esmeró en escribir una crónica, en su balbuceante viaje a la Rusia soviética. A despejar el interrogante sobre la aparente liviana profesionalidad del ídolo dedica el ensayista algo más de medio millar de páginas, que abren una perspectiva inédita en el análisis de una obra fundamental del noveno arte.

Silva reivindica la inexorable condición de periodista de Tintín y, aún más, de su creador

Frente a lecturas reduccionistas y anacrónicas, Silva reivindica la inexorable condición de periodista de Tintín y, aún más, de su creador. Hergé se lanzó al estrellato desde el periódico en el que desempeñó distintas labores antes de que le encomendaran sus páginas infantiles y cimentó la fama reproduciendo sus dibujos en diarios y suplementos. Moldeó a su personaje cautivado por los grandes reporteros viajeros del primer tercio del siglo XX y lo dotó de las virtudes que atribuía al periodista ideal: la integridad, la bonhomía, la curiosidad, la capacidad para indagar, la defensa de los débiles o el combate contra el crimen.

El planteamiento del autor es que Hergé delegó su frustrada vocación de reportero en el héroe que alumbró. De ahí que lo califique de vicario. La profesión del personaje se difuminó mientras crecía como aventurero y emergía una visión crítica del dibujante sobre la prensa, siempre presente en sus historias. En todo caso, si Tintín resolvió enigmas, viajó por medio mundo y se enfrentó a villanos y tiranos fue porque, ante todo, puso el periodismo en práctica.

Tintín, periodista vicario. Periodismo y medios en ‘Les Aventures de Tintin’

José Manuel Silva Alcalde

CEU Ediciones

557 páginas

25 euros