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Opinión | ALTA FIDELIDAD

Laura Barrachina

Laura Barrachina

Periodista cultural

Madrid

El equipo azul

En ‘Historias de fantasmas’, Siri Hustvedt reflexiona sobre la ausencia, pero también presencia, de su marido fallecido, el escritor Paul Auster

La carta de amor inmortal de Siri Hustvedt a Paul Auster

Los escritores Siri Hustvedt y Paul Auster.

Los escritores Siri Hustvedt y Paul Auster. / Agustín Catalán

Decir que somos nuestro cuerpo pues resultar obvio, pero creo que lo olvidamos más a menudo de lo que deberíamos. Somos músculos, huesos, corazón que bombea sangre, lengua capaz de identificar sabores, nariz que identifica el jazmín, pero también somos el cuerpo de los demás, la piel que se eriza al tacto con el otro, el vientre que acoge células ajenas y las convierte en otro ser humano que es nosotros sin serlo, somos nuestro cuerpo, sí, pero también somos intercorpóreos. Aunque hace tiempo que reflexiono sobre esto, no había reparado en el término hasta que se lo he leído a Siri Hustvedt en 'Historia de fantasmas', el libro en el que reflexiona sobre la ausencia, pero también presencia, de su marido fallecido, Paul Auster.

La escritora explica cómo lo siente como un "boquete en el torso, que va del cuello a las entrañas", habla de sentirse desgajada, pero también de cómo encuentra a su marido en todos los objetos que ha ido dejando en la casa, en las habitaciones, en los recuerdos que van y vienen, en las cartas y otros textos que escribió y por eso, dice Hustvedt, escribe este libro que no ha elegido escribir, porque es una forma de traerlo con ella: "Ahora estoy escribiendo sobre ti, sobre nosotros. Escribo para aferrarme a ti".

Y es lo mismo por lo que Sophie Auster, la hija del matrimonio, compuso 'Blue team', una canción que escribió durante la enfermedad de su padre y que él pudo escuchar en una primera versión: "Y te veré en mis sueños / Seguiré jugando en el equipo azul". Así se llama también el capítulo en el que Hustvedt explica ese concepto que aparece en 'La noche del oráculo' de Paul Auster, una idea sobre vínculos, lealtad, sentido del humor y, por supuesto, amor. Porque somos también aquellos a los que amamos y nos aman, no hay vida que valga si no tenemos un Equipo Azul, si no tenemos otros cuerpos a los que pertenecer y volver, incluso aunque no estén, aparentemente por aquí.

Escribe Siri Hustvedt que su matrimonio era un diálogo, una idea que también había manejado él, que también está en 'Baumgartner', la última novela de Paul Auster. Sin embargo, aunque muchas de esas ideas estén en los libros de ambos, esa conversación que era su relación, era casi siempre hablada, ella solía decirle a él que era el centro de su corazón, por eso resulta emocionante como un descubrimiento arqueológico, corpóreo como es el mármol, que Siri encuentre algunas notas como esa de la Navidad de 2020 en la que el escritor le dice: "Después de cuarenta años queriéndote y admirándote, este amor y esta admiración han ido en aumento, hasta el punto de que estás justo en el centro de lo que soy".

Termino 'Historias de fantasmas' en la terminal del aeropuerto de Atenas, después de haber visto atardecer en la Acrópolis y ahora, mientras veo despegar aviones y Sophie Auster canta "Recorreremos el mundo antes de que sea demasiado tarde" en 'Let It Be Spring', en vez de tristeza, siento ese agradecimiento que también se desprende de este libro, la conciencia de la bendición de haber conocido y por lo tanto conocer. Decía Pasolini aquello de que solo valía amar, no haber amado ni haber conocido, pero creo que el buen amor nunca puede conjugarse en pasado.