CRÍTICA
'Abril o nunca', de Juan Gómez Bárcena: el tiempo como bucle
El autor convierte el trauma del duelo en una reflexión sobre el tiempo en su última novela
Juan Gómez Bárcena: "La escritura te da la posibilidad de llegar a la redención"

El escritor Juan Gómez Bárcena, autor de 'Abril o nunca'. / José Luis Roca

Asegura Sigmund Freud, en su conocido ensayo 'Duelo y melancolía', que el duelo es una forma de locura, pero de locura transitoria. Esta afirmación es, en parte, el punto de partida de 'Abril o nunca', la nueva novela de Juan Gómez Bárcena (Santander, 1984), y cabe matizar y explicar este 'en parte' porque no es exactamente una novela sobre el duelo, si bien la experiencia de la pérdida es el punto de partida y es el eje en torno al cual se vertebra la trama. Asimismo, tampoco es una novela exclusivamente sobre la locura, si bien es cierto que el detonante narrativo es la enajenación consecuencia del duelo que lleva al protagonista, Daniel, a ser incapaz de vivir el tiempo presente y a regresar en bucle a un instante del pasado con el deseo de modificarlo.
A pesar de ello, la frase de Freud no es en absoluto aleatoria, porque es precisamente la enajenación provocada por el duelo y la experiencia del duelo, en el que se entremezcla la culpa y la negación de lo sucedido, lo que permite a Gómez Bárcena interrogarse sobre el tiempo y, más en concreto, sobre cómo se vive y, por tanto, sobre cómo se habita.
El escritor santanderino retoma así el tema que ha definido gran parte de su narrativa. Por ello, sería erróneo pensar en este libro como un punto y aparte dentro de su trayectoria. No lo fue tampoco 'Lo demás es aire' (2022), que, sin embargo, sí representó un cambio de perspectiva que ahora se asienta en 'Abril o nunca': a diferencia de en sus obras anteriores, el autor sitúa la acción en el presente. Ya lo hacía, en parte, en 'Lo demás es aire', si bien en aquella ocasión, aunque transcurría en el presente, se desarrollaba como indagación en el pasado.
Ahora, el presente es el tiempo de una narración que, además, se concentra en la experiencia individual de Daniel, un hombre que ha perdido a su hija adolescente. Esta se ahogó mientras él dormitaba sobre la arena durante esos pocos días que compartía con ella para celebrar por segunda vez el cumpleaños de la niña. Sí, por segunda vez, porque la hija ya lo había celebrado pocos días antes con su madre, de la que Daniel se ha separado.
Extraño lugar
Gómez Bárcena vuelve así a retomar el concepto de repetición para profundizar en la experiencia cíclica del tiempo, que en el caso de 'Abril o nunca' no solo tiene que ver con una visión nietzscheana de la historia como repetición, sino también con la idea de una memoria detenida en un instante, constantemente revivido. En el caso de Daniel, este instante es el de la muerte de la hija y, por tanto, es el instante del trauma, aquel que lo sitúa en un bucle temporal: el protagonista revive mentalmente aquel momento, deteniéndose en él como si regresar ahí pudiera permitirle cambiar lo sucedido. Vive físicamente el presente, pero mentalmente vive en el pasado. Una disociación temporal que lo sitúa en un extraño lugar, pues ni está completamente en el hoy ni en el ayer.
Este extraño lugar toma, además, la apariencia de la ciudad de Benidorm en invierno, donde transcurre la acción: un lugar detenido en ese tiempo de vacaciones que, aunque con otras formas, no deja de reiterarse de manera cíclica. La ciudad se reitera a sí misma como lo hace Daniel y en esta reiteración aparece la pregunta sobre la posibilidad de viajar en el tiempo para transformar el pasado, una pregunta que podría acercar la novela a la ciencia ficción, pero que, sin embargo, inteligentemente Bárcena coloca también en una especie de no-lugar: las teorías que encuentra por internet llevan a afirmar esta posibilidad, pero solo en términos mentales, porque "en la cabeza humana no existe la dirección del tiempo". Pero ¿qué implicaciones tiene?
Gómez Bárcena firma nuevamente una gran novela. Los temas son los mismos, pero, como el mejor de los compositores, el autor ofrece constantes variaciones que no rompen con la melodía, sino que la enriquecen
Esta es la pregunta más interesante que plantea Bárcena y que va más allá de cualquier posible viaje físico o mental al pasado, porque tiene que ver con qué significa, individual y colectivamente, quedar atrapado en un instante pasado que, en realidad, es irreversible. ¿No es acaso la negación del futuro?, se interroga la novela, que, al mismo tiempo, sin embargo, cuestiona también ese eslogan tan repetido de que hay que vivir el aquí y el ahora. ¿Qué implica vivir un "aquí y un ahora" ajenos a lo que vendrá e indiferentes a lo que vino?
Sin sustrato teórico
La experiencia del duelo, pero también la reflexión sobre la pareja –sobre el amor en sus inicios y el que se acaba–, permite a Gómez Bárcena ahondar en todas estas cuestiones que, si bien en gran medida ya estaban presentes en su narrativa anterior, en esta ocasión aparecen despojadas de este sustrato teórico presente en novelas como 'Ni siquiera los muertos' (2020), porque se encarnan en los personajes. Son los personajes los que articulan y desarrollan estas cuestiones, son las experiencias de estos los que convierten la novela en un interrogante en sí mismo, como ya se alude en el título. Gómez Bárcena firma nuevamente una gran novela. Los temas son los mismos, pero, como el mejor de los compositores, Bárcena nos ofrece constantes variaciones que no rompen con la melodía, sino que la enriquecen.
Gómez Bárcena retoma la idea de repetición sobre la que ya se había detenido en 'Ni siquiera los muertos', pero esta vez ya no nos remite a la siempre citada afirmación de Karl Marx ni tampoco nos lleva a planteamientos político-historiográficos, sino que aquí la repetición tiene que ver con la imposibilidad de salir de ese instante que lo cambió todo: en 'Abril o nunca', la repetición es la imposibilidad de salir del instante y, por tanto, de revivirlo mentalmente a pesar de que física y corporalmente se esté viviendo en otro tiempo.

Abril o nunca
Juan Gómez Bárcena
Seix Barral
368 páginas
21,90 euros
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