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HE VENIDO A HABLAR DE MI LIBRO

María Solar, autora de 'Las malas ideas': "Pongo humor al drama de quien llega al final apartado de una sociedad en la que ya no es útil"

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La periodista y escritora gallega María Solar, autora de 'Las malas ideas'.

La periodista y escritora gallega María Solar, autora de 'Las malas ideas'. / EPC

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María Solar

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Yo no sé si le pasa a todo el mundo, pero siempre, en los momentos más felices de mi vida, he pensado: "A ver si viene una del revés por algún sitio y esto se acaba". Un sentimiento anticipatorio del desastre, que afortunadamente nunca se ha materializado. Creo que lo he heredado de mi madre, una mujer de 97 años que ha vivido la posguerra. Será por eso que siempre me ha transmitido la posibilidad del desastre inminente que no sabes de dónde va a venir.

En mi defensa, he desarrollado desde niña una capacidad extraordinaria para machacar esos pensamientos intrusivos, y también, para ser feliz con las pequeñas cosas. Se trata, simplemente, de darle la vuelta; si todo es efímero, no vamos a sufrir, vamos a disfrutarlo mientras dure.

Tal vez de ese lugar remoto de mi mente han nacido 'Las malas ideas', una novela donde está presente el éxito y el fracaso, las renuncias del camino, lo que permanece y la capacidad de reinventarse cuando todo salta por los aires.

Todo puede empeorar

En la novela, Elías es un afamado director de producción de series al que su mundo le rebienta de la manera más absurda. Una huelga en el rodaje por unos váteres químicos coincide con la muerte de su padre en Ferrol y lo sitúa ante el dilema de quedarse a resolver el problema laboral o llegar a tiempo al entierro.

Su decisión lo aboca al fin de su matrimonio, con su mujer vencida ante la evidencia de que la única prioridad de su marido es lo laboral. Pero como todo puede empeorar, en Ferrol Elías se encuentra un artefacto explosivo en el desván que su padre, arquitecto municipal, estaba fabricando. La única que parece tener respuestas a tanto delirio es una anciana harta de todo y de todos, Merceditas.

Un escenario poco conocido

En 'Las malas ideas', he jugado con el absurdo y el humor para situar el drama de quien se entrega al trabajo y de quienes llegan al final de su vida apartados de una sociedad en la que ya no son útiles.

Hace tiempo que quería escribir sobre el sector audiovisual, tan desconocido, pese a tantas series que consumimos. Esa manera nómada de trabajar, tan exigente en dedicación y tiempo, dista bastante del 'glamour' y las lentejuelas de su cara más visible.

Aprender a perder

Me pareció un entorno perfecto para hablar del éxito y para situar a una antagonista, Merceditas, anciana y con muy mala leche, que se siente arrancada de todo lo que ha sido. Delphine de Vigan escribe en 'Las gratitudes' que envejecer es aprender a perder, y a eso se enfrentan los ancianos de la novela, llevándose por delante la paz de Elías, que todavía piensa que el éxito lo es todo.

Más allá de las intuiciones tremendistas de mi madre, las matemáticas han avalado, con la teoría del caos, la tendencia del universo a desordenarse con la misma insistencia con la que nosotros intentamos ordenarlo. Al final la vida va de eso, de rebelarse ante el caos o adaptarse. Y de eso va también 'Las malas ideas'.

Las malas ideas

María Solar

Contraluz

307 páginas

21,95 euros