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Opinión | ALTA FIDELIDAD

Laura Barrachina

Laura Barrachina

Periodista cultural

Madrid

Jugar con fuego

Es sorprendente lo bien cosida que está 'Los incendios', la primera novela de Marian Peyró

Marian Peyró, autora de 'Los incendios'.

Marian Peyró, autora de 'Los incendios'. / EP

En 'Los incendios', la primera novela de Marian Peyró, hay dos constantes: la música y el amenazador olor a bosque quemado. Estamos en un pueblo rodeado de monte, en un extraño –por abrasador– agosto de 1988 y las familias originarias han vuelto a celebrar las fiestas de la virgen para ver o dejarse ver y la piscina, el río y la verbena se llenan de jóvenes, de cuerpos que del verano pasado a este han cambiado y ahora despiertan deseo y son puro deseo. Además, recordemos, hace mucho calor y por eso la primera canción que suena en el libro es el famoso tema de Radio Futura en el que ardía la calle, como en Las Gargantillas.

La Orquesta Fantástica toca en la plaza temas de Manolo Escobar o Raffaella Carrà que se mezclan con los que los jóvenes escuchan en los bares de Hombres G, Gabinete Caligari o Luz Casal. A todos los cubre por igual un olor a incendio al que ni mayores ni jóvenes hacen mucho caso ni saben de qué parte viene, pero es una amenaza que en un primer momento solo el lector parece percibir, como otras chispas que subyacen en la historia y que iremos viendo que corren peligro de acabar en un fuego incontrolado. Marian Peyró consigue dosificar el humo y que muy poco a poco se nos vayan intoxicando con él los pulmones y que lleguemos sin aliento al final de la historia.

'Los incendios' es un 'collage' de voces en primera persona, la de la adolescente Cristina, su madre Ana María, el joven y extraño Paco y la narradora. Entre todos nos hacen recordar lo que escribió Teresa de Jesús, que hay más lágrimas derramadas por las plegarias atendidas que por las no atendidas, pero también que la falta de libertad y el miedo arruinan la vida.

El amor, su búsqueda o su falta, es el motor de todos los personajes y el que les da o les quita el sentido de sus vidas. En este aspecto me parece especialmente conmovedora la historia de Ana María y Sole, dos mujeres ahora maduras, madres de los protagonistas, que durante su juventud en aquel pueblo pacato y violento de los años 60, sintieron la una por la otra una pasión y un amor como el que ese verano sienten los jóvenes para quienes sí parece haber una oportunidad.

Aunque es la primera novela de Marian Peyró, es sorprendente lo bien cosida que está, lo bien encontrados que están el lenguaje y las emociones de cada uno de los personajes narradores, pero es aún más sorprendente su capacidad para escribir escenas de sexo de forma clara, sin pudor y que los lectores no sientan vergüenza ajena por cursis o redichas. Todas aportan información sobre cómo son los personajes, por eso también las de Peyró son quizá las mejores descripciones sexuales que he leído en mucho tiempo.

Como decía, 'Los incendios' tiene su propia banda sonora, la de los bares y la verbena del año 88, las canciones de la juventud de las mujeres en los 60, pero los lectores podríamos añadir todo ese sinfín de temas en torno al fuego, desde el 'Dancing in the dark' en el que Bruce Springsteen cantaba que no puedes encender un fuego sin chipas, pasando por el famoso 'Light my fire' de The Doors. Aunque yo me quedo con unas líneas de 'La electricidad' de McEnroe que sirven para Sole y Ana María y para todos los que necesitan resurgir de las cenizas: "Cabe la posibilidad de que te vuelva a encontrar en algún incendio".