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HE VENIDO A HABLAR DE MI LIBRO

Estelle Talavera Baudet, escritora y editora: "No hay lector más exigente que un niño"

La autora escribe en el suplemento literario 'abril' sobre su primer libro infantil, 'El sapo César no ve ni torta'

La escritora y editora Estelle Talavera Baudet.

La escritora y editora Estelle Talavera Baudet. / EP

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Estelle Talavera Baudet

Madrid
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Llevo unos 25 años en el mundo editorial, una profesión intensa y realmente interesante. He trabajado todos los géneros y con múltiples editoriales. También me he lanzado con mi propio proyecto, Disparate Ediciones. Y, como suele ocurrir con los años, se gana en objetividad: mirar un cuadro inmenso (aquellos que llegan al techo del museo), pero de un solo golpe de vista, dando unos cuantos pasos atrás para abarcar con la mirada todo el espectáculo. Y ahora que veo la foto completa, entiendo que, al menos para mí, no hay mejor destinatario que un niño: el mejor lugar para plantar semilla.

Y ojo, no hay lector más exigente. Si un niño se aburre, no esconderá su bostezo. Si a un niño le gusta tu cuento, lo pedirá tantas noches que moverá los labios a la par que quien se lo lee en alto, sabedor de cada palabra por venir, y el pobre libro acabará hecho trizas con el tiempo.

Como madre no hay momentos en mi memoria (pues ya son adolescentes) que superen en calidad a aquellos previos al sueño, con una pequeña luz, tumbados, cuento en mano. Carcajadas, preguntas, "léemelo otra vez", los primeros bostezos y la caída de párpados. Y en la nebulosa de los recuerdos, allí están esas páginas, esos personajes y esas frases que, de tanto repetir, parecen la letra de una canción y jamás se olvidan.

La chispa de un encargo

Como editora, casi siempre he estado al otro lado, ayudando a mejorar libros ajenos. Hasta que empezaron a encargarme escribir algunos de ellos. Y el juego, las palabras y sus metamorfosis, mover las escenas, replantearlo, sorprenderse con la llegada de un nuevo personaje que dinamita y energetiza lo anterior… me maravilló. Escribí varios libros, adapté otros. Y el juego no dejó de gustarme.

Tiempo después, con la chispa de un encargo que no terminó de cuajar, vino el sapo César. Surgió de repente ese personaje tierno, patoso, empático, divertido. El pobre sapo está completamente cegato. Sus amigos deciden hacer algo, y su amiga Zoe tiene una idea brillante. Brillante para César, claro, porque para el resto... Eulalia y sus gafas de culo de vaso viajan por el estanque, las patillas de sus gafas son el peor enganche para el sapo. Y Eulalia, ahora sin sus gafas, empieza a hacer cosas realmente extrañas. ¿Podrá el sapo cargar con esa culpa o le dará la vuelta al calcetín? ¿Qué perderá con ello? ¿Qué ganará?

Terminé en agosto el cuento y le encargué las ilustraciones a Mapy Hernández, una mujer maravillosa que se entregó en cuerpo y alma a César. Tanto que, antes de que el mes llegara a su fin, el libro 'El sapo César no ve ni torta' estaba terminado. Desde entonces todo fue rápido, muy fácil, un sueño. La editorial Bruño apostó por la historia enseguida. Sorpresa mayúscula. El golpe maestro vino cuando decidieron hacer reales las gafas de César, es decir, unas gafitas de acetato rojo acompañarían al libro, y con ellas el pequeño lector podría ir descubriendo todo lo oculto en el álbum.

El resultado es divertido, gamberro y lleno de ternura.

El sapo César no ve ni torta

Estelle Talavera Baudet

Ilustraciones de Mapy Hernández

Editorial Bruño

40 páginas

15,95 euros