Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

CRÍTICA

'El viajero mental', de Juan Arnau: renacimiento de la psicodelia

El filósofo traza una historia de este movimiento muy particular, al tiempo que lo reivindica

Juan Arnau.

Juan Arnau. / ELENA FERNÁNDEZ-PELLO

Antonio González Carrillo

Córdoba
Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

La psicodelia es un movimiento contracultural de los años 60. Es un término inventado por el psicólogo británico H. Osmond que significa "lo que manifiesta el alma", que está vinculado al uso de sustancias alucinógenas que busca explorar la conciencia mediante la alteración del tiempo y de la identidad. Las sustancias psicodélicas no pueden considerarse drogas porque no crean adicción ni dependencia, son una vía para sintonizarnos con los ritmos del Universo. La psicodelia es un mundo alucinante que nos proporciona una visión distinta de lo real, mostrándonos un cosmos diferente.

Para Alan Watts, las sustancias psicoactivas son llaves bioquímicas que nos abren las puertas a una nueva sensibilidad. Las sustancias psicodélicas intensifican nuestra percepción, facilitan estados expandidos de la mente y la experiencia de la unidad de todas las cosas. Nuestra cultura ha ignorado las experiencias psicodélicas por considerarlas una intoxicación de la mente y carente de sentido.

Por el contrario, el astrofísico Juan Arnau (Valencia, 1968), profesor en la Complutense madrileña y especialista en filosofías orientales, autor de múltiples ensayos como ‘Historia del pensamiento indio’, ‘Buda’ o ‘Cosmologías de India’, en 2025 ha publicado en Galaxia Gutemberg ‘El viajero mental’ que es una historia de la psicodelia de Hoffman a Huxley, de Leary a Michaux, del genio de W. Blake a Mckenna… que estaría dando lugar a un segundo renacimiento de la psicodelia en nuestros días como tesis del ensayo. Es necesario, por tanto, que la Filosofía se ocupe de estas sustancias psicoactivas que contienen energías poderosas.

Terence Mckenna pertenece al primer renacimiento psicodélico, el que promovió el uso de psicoactivos como medio para explorar los misterios del mundo.

Otro fue el pintor Henri Michaux, un psiconauta, autor de ‘Conocimiento de los abismos’, sobre su experiencia con el hachís. En los años 50, fueron los pioneros en la investigación de la psicodelia.

En la década siguiente fue Timothy Leary, mesías del movimiento psicodélico, brillante profesor de la Universidad de Harvard quien se volcó en la investigación de los psicodélicos. Considera que estas sustancias son de gran utilidad cognitiva y social. Una invitación a unirse al ‘trip’ a través de la música, el erotismo y la vida comunal, que hizo posible la eclosión del movimiento hippie. En los años sesenta el biólogo evolucionista Aldous Huxley visita en la Universidad americana a Leary que estaba realizando experimentos en un proyecto piloto de investigación con LSD (ácido lisérgico) para administrar sustancias psicodélicas bajo control médico a enfermos terminales y a alcohólicos. El autor de ‘Un mundo feliz’ nos alerta que los peligros de las sustancias psicodélicas son evidentes, como la vida misma es riesgo. Explorar esos mundos fue el empeño de Huxley al final de su vida.

Otro psiconauta es Albert Hoffman, el químico más célebre del mundo que es creador de una síntesis del cornezuelo del centeno que llamó LSD, que modifica bioquímicamente al sujeto borrando las fronteras entre el yo y el mundo exterior. Extrae de sus propias experiencias psicodélicas que lo real no es una cosa fija, sino un conjunto de realidades fluctuantes múltiples.

El botánico calabrés Stefano Mancuso mostró que las plantas tienen una afilada inteligencia y una sofisticada sensibilidad. Arnau ya desde el principio se adentra en lo que llama "el talento de las plantas". Nos propone desde la propia experiencia psicodélica un nuevo lenguaje que nos permita descifrar la sabiduría encriptada en las plantas y en los hongos. Escuchar lo que dicen, sintonizar con la inteligencia vegetal, en un diálogo que viene de antiguo. Las plantas tienen una relación privilegiada con el Sol, sustentan la vida de nuestro planeta. No tienen órganos, ni pueden huir de los depredadores, resisten al fuego, manteniendo un apoyo mutuo, como factor decisivo de la evolución, sin competición ni lucha despiadada. Es hora de reconocer la sensibilidad vegetal.

Este ensayo presta especial atención a la figura de María Sabina, la chamana más célebre de México, una india mazateca de las sierras de Oaxaca, de profesión curandera a la que había visitado Huxley y su mujer Laura. María utiliza varios tipos de hongos psilocibios que desencadenan diversas metamorfosis, sentimientos de fuerza, elevación y grandeza. El estudioso de los hongos, Gordon Wasse, la dio a conocer en Estados Unidos, sobre el uso curativo de los hongos psilocibios.

El chamanismo se vale de alucinógenos para adentrarse en la mente de otras especies. Una visión cercana al mundo budista, hindú y presocrático, una visión abierta a una realidad más profunda, un sentir profundo de la unidad de todas las cosas, más allá de la visión racional materialista.

Occidente industrializado tiene una sensibilidad atrofiada, sostiene Arnau, en nuestra vinculación con la Naturaleza. Defiende el uso responsable de psicoactivos para explorar los misterios del mundo, estimular la imaginación y restablecer la armonía con el entorno animal y vegetal. Hay un hilo invisible que nos conecta con el espíritu de la Naturaleza.

El psiconauta Arnau, como Machado, también ama los "mundos sutiles", ingrávidos y gentiles.

‘El viajero mental. Una historia de la psicodelia’.Autor: Juan Arnau.Editorial: Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2025.