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Opinión | OPINIÓN

Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Periodista. Director del suplemento 'Abril' de Prensa Ibérica. Miembro del Comité Editorial de EL PERIÓDICO

Barcelona

Las repetitivas respuestas del autor sobre su obra

Cuando llega la promoción, las presentaciones, las firmas de libros con el contacto de los lectores, el silencio interior salta por los aires y lo habitual es compartir y ser cuestionado

Las Ramblas y el Paseo de Gracia, el día de Sant Jordi en 2025.

Las Ramblas y el Paseo de Gracia, el día de Sant Jordi en 2025. / Jordi Otix

Tras la convulsión de Sant Jordi, la vida sigue. Libreros, editores, agentes y escritores quedan noqueados y precisan de unos días para salir del manicomio mental. Pero las ferias siguen, las presentaciones, los eventos, y todo por un afán de lograr ventas nuevas. La maquinaria editora se mueve sin parar. También los escritores. Qué difícil debe de ser repetir las mismas respuestas, las mismas explicaciones, las mismas ideas de forma constante.

Existe un aspecto interesante que debería ser un trabajo académico para un doctorando. En ocasiones, he seguido con interés la evolución de las respuestas del autor. Es normal ir perfeccionando esas contestaciones y precisando los conceptos según cómo encajan en el entrevistador. Las mejores preguntas salen de las respuestas. Siempre ha sido así. Pero los autores son diferentes.

Los escritores son una raza peculiar. Trabajan en soledad y desarrollan sus ideas en solitario; mientras crean, hablan poco, socializan en contadas ocasiones y sus argumentos se convierten en obsesiones. Les ocurre a casi a todos. Ni es bueno ni es malo.

Pero cuando llega la promoción, las presentaciones, las firmas de libros con el contacto de los lectores, el silencio interior salta por los aires y lo habitual es compartir y ser cuestionado. Entonces matizan alguna respuesta que no haya acabado de convencer y buscan una argumentación diferente. Cuando encaja, bingo. Pero, si las escuchas en frío, la primera y la última evidencian el encaje.

No siempre es así, pero son los matices los que al final componen el todo de una obra. Y el libro, aunque siga siendo el mismo, se ha ido transformando en relación a cómo lo ve el autor. Los cambios pueden llegar a ser muy divertidos: desde una presentación en Sant Jordi en abril en Barcelona hasta un encuentro navideño en Santander diez meses después. Habrá comenzado la fiesta.