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OPINIÓN

Entre clásicos y novedades editoriales

En Sant Jordi soy de regalar libros de otras temporadas o clásicos. El resto del año es diferente. Entonces busco autores que encuentren lectores

La escritora Samanta Schweblin, ganadora del Premio Aena de Narrativa por 'El buen mal'.

La escritora Samanta Schweblin, ganadora del Premio Aena de Narrativa por 'El buen mal'. / Kike Rincón

Álex Sàlmon

Álex Sàlmon

Barcelona
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En las librerías son días de novedades y apuestas lectoras. La intuición juega mucho a favor. Las próximas semanas, diría que al menos dos meses, comienzan las siempre bien recibidas ferias, o fiestas, del libro, que concentran a miles de lectores. En medio del lío siempre aparece la típica pregunta: ¿cuál será el más vendido?

Es una cuestión muy periodística, pero, desde el punto de vista literario, inútil. Existen libros impresionantes que, nadie sabe el porqué, pasan sin pena ni gloria por las estanterías. No es una ciencia exacta. No existe explicación.

En Sant Jordi soy de regalar libros de otras temporadas o clásicos. El resto del año es diferente. Entonces busco autores que encuentren lectores. Los libros tienen una vida corta y los suplementos del ramo debemos trabajar para que no sea así.

Por ello sigo recomendando 'La península de las casas vacías' o 'La ciudad de los prodigios' o 'Soldados de Salamina' o 'El guardián entre el centeno'. Es una forma de no errar en la recomendación. Claro que eso no es óbice para que expliquemos de forma precisa y extensa, para todos los públicos, el largo listado de novedades que tendremos estos días en el mercado llamando a nuestras puertas.

Uno de los aspectos fascinantes de los últimos años, y ya es una evidencia, es la igualdad de títulos de escritores y escritoras. Si el futuro nos mira, dentro de un siglo los filólogos, especialistas en edición y periodistas no tendrán que hacer una búsqueda para poner en valor la buenísima literatura escrita por mujeres a principios del XXI. El rastreo será evidente.

Por fortuna, están ahí porque, aunque todavía exista mucho por hacer, lo merecen, y no sólo por trabajos de investigación. Lucia Solla Sobral es un ejemplo, junto con Samanta Schweblin, Rosa Montero, María Dueñas, Mariana Enriquez, Sabina Urraca, Blanca Lacasa, Llucia Ramis o mi admirada Inés Martín Rodrigo, entre otras muchas. Una suerte de generación.